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España

¿Cambiar una sepultura mejorará la democracia?

En el Valle de los Caídos construido entre 1940 y 1958 por orden de Franco, reposan los restos de unos 32.000 fallecidos durante la Guerra Civil Española.

Hace casi cincuenta años, cuando la Argentina incursionaba en una nueva e insalubre dictadura, pasé un año en España. Allí, un grupo de amigos, antifranquistas todos, pero relativamente cercanos, hecho difícil de comprender, a Primo de Rivera, me invitaron a visitar el imponente monumento del Valle de los Caídos.

Estar con la memoria y el dolor atado a la dictadura argentina y tener a mis pies, sí, exactamente a mis pies, la loza que cubría la sepultura de Francisco Franco.

“Caudillo de España por la Gracia de Dios”, fue una sensación nueva, un sentimiento inédito, donde el odio, el dolor, la nostalgia, la impotencia y el mágico respeto por la muerte, hacían un ruido incompresible en mi cerebro.

Me sentía como un paralítico que de repente siente un deseo irreprimible de zapatear por lo propicio del lugar, pero sabe que no puede hacerlo. No zapatee, no dije una palabra, solo pensé en la pequeñez de los que allí yacían e inevitablemente en la pequeñez de los que aún podíamos mandar sobre nuestros cuerpos.

Tener a mis pies los restos del hombre que, mientras desayunaba y casi al azar, marcaba con una pluma los nombres de los que enfrentarían el pelotón de fusilamiento y los de aquellos que continuarían presos fue, dicho ahora en otras palabras, un shock cultural, un shock de aquellos que te sacan de contexto y que te devuelven a ti como si hubieses estudiado un año entero sobre la propia relatividad y sobre la relatividad de todo lo que nos rodea.

En el Valle de los Caídos construido entre 1940 y 1958 por orden de Franco, reposan los restos de unos 32.000 fallecidos durante la Guerra Civil Española. Oigo hablar de ella y del Dictador desde el vientre de mi madre, junto a otros nombres igualmente aterradores como Hitler y Mussolini. Aún hoy cualquier mención a ellos atrae inconscientemente mi atención.

A poco de asumir Sánchez como presidente del Gobierno español cumplió la promesa hecha de retirar los restos de Franco del Valle de los Caídos y ha afirmado “No hay respeto mientras los restos de Franco estén en el mismo lugar que las víctimas”. Y agregó un sentido mensaje en Twitter: “Justicia. Memoria. Dignidad. Hoy España da un paso histórico para la reparación de los derechos de las víctimas del franquismo. Hoy nuestra democracia es mejor”.

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