Incendios forestales en plena pandemia

Desde principios de junio se venían reportando incendios forestales en la cuna de la civilización inca: Cusco.
Incendio forestal en Cusco. (Foto: Andina)

Desde rituales hacia la naturaleza hasta por motivos de expropiación de tierras han causado la quema de cosechas en diversas zonas del Perú. 

Los incendios forestales registrados estos últimos meses en el Perú iniciaron en el norte, en la región Lambayeque, en el sur hacia Puno, y ahora en el ombligo del mundo: Cusco. 

El primero de junio se empezaban a registrar incendios forestales en la provincia de Acomayo, cerca al sitio arqueológico de Waqrapukara, Cusco. Un día antes, se detuvieron a dos hermanos en la provincia de Calca por provocar un incendio a través de la quema de basura, lo que originó la expansión del fuego. Eso no quedó allí. 

Tres días después se registraban más incendios en las provincias de Quispicanchi, Cusco, Canas, Paucartambo y alrededores. La Gerente Regional de Recursos Naturales de Cusco, María Cazorla Palomino, informó que estos desastres fueron producidos por la acción humana, la expansión de chacras y la invasión y lotización de terrenos de sembríos. 

En agosto, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) ya reportaba a Cusco como segundo lugar en números de incendios forestales durante el 2020 con 141 desastres hasta esa fecha, seguido de Puno. 

El 17 del mismo mes, el Congreso de la República reclamaba las acciones de la ministra del Ambiente, Kirla Echegaray Alfaro, pues los incendios ya habían cobrado la muerte de ocho pobladores, 40 heridos y animales de pastoreo calcinados. A lo que Echegaray solo respondió con recomendaciones para campañas de concientización del cuidado del medio ambiente. 

Sin embargo, no fue hasta la presencia de estos desastres naturales cerca a la ciudadela de Machu Picchu que se le dio mayor importancia. 

La Plataforma de Defensa Civil de Machu Picchu reportó el inicio del incendio aproximadamente a las 10:45 de la mañana el viernes 11 de setiembre. A los dos días, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas por el Estado (Sernanp) junto a la Policía Nacional lograron controlar el desastre. No se produjeron daños personales, ni el patrimonio cultural fue perjudicado, pero 20 hectáreas de pastizales fueron afectadas en la zona de Intihuatana, en Cerro Calvario, dentro del Santuario Histórico de Machu Picchu, según informó Sernanp. 

Stephany Tupayachi, residente del Distrito de Santa Ana, Cusco, manifiesta que: “Ya ha habido más incendios dentro de Cusco, principalmente en la provincia de La Convención, no sale mucho en la prensa de Lima ya que no se trata de un lugar como Machu Picchu. Las noticias locales de aquí informan que esto se debe a la renovación de la tierra para nuevos cultivos, también que son provocados por gente que quiere expropiar la tierra de los pobladores que viven en esas zonas”.

Añade que “No han muerto personas, solo daños a la flora y a la fauna. A veces los mismos agricultores lo causan para cambiar la tierra, en estas fechas lo hacen para que en febrero o marzo del próximo año haya más cosechas de maíz”, añade. 

Con una pandemia encima, las consecuencias de estos desastres en la salud humana intensifican el riesgo de contraer coronavirus. Esto debido a que el humo de los incendios forestales causa daños pulmonares, enfermedades como el asma,  y vuelven a las personas más propensas a infectarse de la COVID-19.

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