Una escalera mortal con una puerta que se abría hacia adentro

Buscan a todos los empresarios, promotores y todo aquel que participó en la organización de la fiesta clandestina en la discoteca Thomas Restobar de Los Olivos.
Aquella puerta, que se abre hacia adentro, en medio del caos, se cerró; y quedaron atrapados, en la puerta de la muerte, decenas de asistentes y también algunos policías. (ANDINA)

En la avenida El Zinc 239 de Los Olivos, las 12 mujeres y un hombre murieron como a las 10 de la noche, pero la fiesta clandestina había empezado a las 5:30 de la tarde con bailarinas, un grupo musical, por los menos 11 buscados por la justicia, más de 100 cajas de cerveza, licor, sin autorización de ningún tipo, sin distanciamiento social y pisoteando todas las recomendaciones y las prohibiciones posibles por el coronavirus que ha matado ya a más de 50 mil en este país de la informalidad, el caos y el infortunio.

Están siendo buscados por la Policía todos los empresarios, promotores y todo aquel que participó en la organización de la fiesta clandestina en la discoteca Thomas Restobar, que derivó en una tragedia. Los buscan para que fuguen como lo hicieron los dueños de la discoteca Utopía que se incendió aquel fatídico 20 de julio del 2002 por no cumplir con los protocolos de seguridad.

El ministro del Interior, Jorge Montoya, informó que ya se detuvo a dos propietarios del local clandestino. Uno de ellos sería Leandro Montoya y una mujer cuyo nombre aún se desconoce.

El abogado Antonio Castillo explicó que los dueños del local, así como los que laboraron bajo las órdenes de los organizadores de la fiesta, también deben ser detenidos de manera preventiva para que se aclaren las participaciones individuales del homicidio colectivo de los que acudieron a la fiesta con el pleno conocimiento de que estaban prohibidas en estos tiempos de emergencia por el avance del coronavirus.

Algunos testigos señalan que había 120 disfrutando de la fiesta clandestina organizada en segundo piso muy pequeño y que, al enterarse del operativo policial del Escuadrón Valle Verde, empezaron a bajar en tropel por una escalera angosta que da a una puerta que se abría hacia adentro.

Hay una fuerte corriente de opinión, que se expande por las redes sociales, que culpa de la muerte de los 13 al operativo realizado por la Policía. Creo que es temerario culpar a la Policía sin pruebas contundentes en este tema que enluta familias enteras y, en todo caso, debe realizarse una investigación profunda. Varios testigos señalan que no hubo uso de gas lacrimógeno ni armas de fuego, por ejemplo, como repiten más voces de la irresponsabilidad. Hay, sin embargo, presuntos testigos que señalan que hubo disparos al techo.

Antes del operativo, los vecinos dijeron a la Policía que había alrededor de 30 asistentes a la fiesta clandestina, pero en realidad eran más 100. Los policías ingresaron al lugar a poner orden y los asistentes, en lugar de respetar a la autoridad, empezaron a correr desde el segundo piso hacia la única puerta, que estaba abierta, en el primer piso por una escalera angosta y resbaladiza, una escalera mortal.

Aquella puerta, que se abre hacia adentro, en medio del caos, se cerró; y quedaron atrapados, en la puerta de la muerte, decenas de asistentes y también algunos policías. Desde afuera, con lo que se podía, tumbaron la puerta metálica; pero ya era tarde. La tragedia estaba consumada.

El alcalde de Los Olivos, Felipe Castillo, quien ha vivido casi toda su vida en la Municipalidad, dijo, sacando cuerpo del hecho, que no se puede llegar hasta todos los rincones de Los Olivos donde se suscitan hechos incorrectos como el comercio ambulatorio, reuniones familiares, etc.

La verdad es que los vecinos de la zona se han quejado innumerables veces sobre lo que pasaba en Thomas Restobar, pero que nadie había hecho algo para frenar a la discoteca en la que murieron 12 mujeres y un hombre. Cuarto Poder reveló anoche que, de los 13 fallecidos, 11 estaban infectados con el virus.

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