Hoy, 15 de febrero, la Iglesia católica celebra con especial reverencia a San Onésimo, así como a otros santos y beatos cuyo legado continúa inspirando a los fieles en la actualidad. Entre ellos se encuentran San Faustino, Santa Jovita, San Quinidio, San Decoroso, San Sigfrido y San Walfrido.
San Onésimo es uno de los santos más notables del día. Su historia se remonta al siglo I, cuando era un esclavo en la casa de Filemón, un hombre acomodado en la ciudad de Colosas, ubicada en Frigia. Onésimo huyó después de haber robado a su amo. Durante su fuga, se encontró con San Pablo, quien lo acogió y guió en su camino hacia la fe cristiana. A través de su conversión, Onésimo se convirtió en un hijo espiritual del apóstol, quien se refiere a él en una carta dirigida a Filemón, instando a su amo a perdonar a Onésimo y a recibirlo de vuelta con amor y compasión.
La vuelta de Onésimo a Colosas marcó un cambio en su vida. Filemón, reconociendo el arrepentimiento de su esclavo y su nueva fe, no solo lo perdonó, sino que lo liberó. Según el relato de San Jerónimo, Onésimo llegó a ser un ferviente predicador del Evangelio, alcanzando un puesto de prominencia como obispo de Éfeso. Lamentablemente, su vida culminó en el martirio, siendo apresado y finalmente lapidado en Roma. Su reconocimiento como beato se debe a su papel en la expansión de la fe cristiana y su compromiso por la evangelización.
San Faustino y Santa Jovita también son recordados en este día, y su historia es un testimonio de valentía y entrega. Nacidos en Brescia, Lombardía, alrededor de finales del siglo I, estos hermanos crecieron en una familia noble que les inculcó los valores cristianos. Faustino fue ordenado presbítero, mientras que Jovita se convirtió en diácono, ambos dedicándose a la evangelización. Su esfuerzo por diseminar el mensaje cristiano fue tal que lograron captar la atención de numerosos seguidores, incluyendo paganos que se detenían a escucharles.
Sin embargo, su creciente popularidad no pasó desapercibida para las autoridades romanas. Fueron capturados, torturados y trasladados a varias ciudades del Imperio, incluyendo Milán y Roma, como parte de un intento para humillarlos. A pesar de las adversidades, mantuvieron su fe firme y continuaron evangelizando incluso desde sus celdas. Finalmente, el emperador Adriano ordenó la ejecución de ambos hermanos, quienes fueron decapitados, sellando así su tránsito hacia el martirio.
- Santos mártires Isicio, Josipo, Romano, Zósimo y Baralo: Estos hombres dieron su vida por la fe cristiana, actuando como luces en tiempos de persecución.
- Agapis de Antioquía de Siria: Reconocido por su devoción y servicio a la comunidad cristiana, se estima que su martirio tuvo lugar durante las persecuciones del Imperio Romano.
- Santa Georgia de Clermont-Ferrand: Venerada por su contribución a la fe y apoyo a los necesitados en su región.
- San Quinidio: Un santo notable cuya historia de vida refleja el profundo compromiso religioso y un servicio abnegado a Dios y a la comunidad.
- San Severo de Antrodoco: Su vida estuvo marcada por la dedicación al servicio pastoral y su defensa del cristianismo.
- San Decoroso: Un santo que vivió en la fe en tiempos difíciles, inspirando a otros a seguir el camino de Cristo.
- San Walfrido de Palazzolo: Su legado se centra en su labor pastoral y en la fundación de comunidades cristianas.
- San Sigfrido de Växjö: Reconocido por su labor misionera y por establecer la fe en regiones escandinavas.
- Beato Ángel Scarpetti: Su vida fue un testimonio de la dedicación a la fe y la caridad hacia los necesitados.
- San Claudio La Colombière: Un santo conocido por su ferviente devoción y su papel en la promoción del Sagrado Corazón de Jesús.
¿Qué es el santoral?
El santoral es el conjunto de fechas que conmemoran la vida y obra de santos y beatos reconocidos por la Iglesia católica. Este calendario pone de relieve casi 7.000 figuras, cuyas vidas han dejado una huella significativa en la historia del cristianismo. El Martirologio Romano es el documento que rige estas celebraciones, recordando a los fieles el legado espiritual de estos personajes.
¿Por qué se celebra el día del santo?
La celebración del día de un santo permite a los fieles recordar y honrar la vida de aquellos que vivieron de acuerdo a los principios del cristianismo. Estos días son oportunidades para reflexionar sobre la fe y la dedicación hacia Dios, así como para pedir la intercesión de los santos en nuestras vidas. Sirve también para fortalecer la unidad de la comunidad católica al conmemorar juntos los ideales que estos santos ejemplificaron.
¿Cómo se convierte alguien en santo?
El proceso de canonización, que lleva a la declaración de un individuo como santo, es un procedimiento formal dentro de la Iglesia católica. Inicia con la investigación exhaustiva de la vida, virtudes y obras del candidato. Luego de ser declarado venerable, la persona debe ser reconocida como milagrosa, lo cual se verifica mediante la confirmación de favores atribuidos a su intercesión. Finalmente, el Papa emite la declaración formal de santidad.
El culto a los santos no solo y rememora las contribuciones individuales a la fe católica, sino que también inspira a millones de cristianos en su camino espiritual.









