Hoy, 22 de febrero, la Iglesia católica celebra con especial reverencia la memoria de varios santos, entre ellos, San Maximiano de Rávena, San Papías, Santa Margarita de Cortona y San Pascasio. Esta jornada coincide también con la Fiesta de la Cátedra de San Pedro, un momento significativo en el calendario litúrgico que conmemora el papel fundamental del apóstol Pedro en la constitución de la Iglesia.
La Fiesta de la Cátedra de San Pedro se remonta a tradiciones del siglo III en Roma, brindando un espacio para reflexionar sobre la autoridad y la misión de Pedro, a quien Jesús llamó para ser la piedra sobre la cual se edificaría la Iglesia. Esta cátedra, que simboliza no solo la autoridad del obispo, también representa la enseñanza que se mantiene viva a través de los siglos, conectando a los cristianos con los Apóstoles. Se celebra en el día que la tradición romana dedicaba a recordar a sus difuntos, reforzando el vínculo entre esta commemoración y la fe católica en la vida eterna.
Biografía de San Maximiano de Rávena
San Maximiano de Rávena fue un prominente líder religioso del siglo VI, consagrado como el primer obispo de Rávena en el año 545 por el emperador Justiniano y el papa Vigilio. Su carrera eclesiástica marcó un hito al convertirse en el primer arzobispo de Occidente en una diócesis metropolitana. A pesar de su destacado cargo, su humildad y origen no fueron bien vistos por algunos en la comunidad ravenesa, lo que subraya la complejidad de su liderazgo.
San Maximiano es recordado no solo por su posición en la jerarquía eclesiástica, sino también por su notable contribución arquitectónica. Encabezó la construcción de varias iglesias, incluyendo la famosa basílica de San Vital, aclamada como una joya del arte bizantino. Su pasión por la enseñanza y la evangelización lo llevó a crear una edición de la Biblia y a compilar un Sacramentario, que influyó en el misal conocido como Leonino.
Además de sus logros literarios y constructivos, San Maximiano se destacó por su empatía y su dedicación al cuidado de los necesitados, brindando refugio a extranjeros y consuelo a los afligidos. Falleció el 22 de febrero de 556, y sus restos descansan en la basílica de San Andrés, aunque en 1809 se trasladaron a la catedral de Rávena, donde se le sigue venerando.
Otros Santos del Día
- San Papías: Discípulo de los apóstoles y notable en el desarrollo de la Iglesia primitiva, se le atribuyen importantes contribuciones en la formación de las tradiciones cristianas.
- San Pascasio: También conocido por su fervor espiritual, es venerado en diversas comunidades por su dedicación a la fe y sus labores pastorales.
- Santa Margarita de Cortona: Reconocida por su vida de penitencia y obras de caridad, su historia inspira a muchos por su capacidad para transformar su vida de pecado en una devoción sincera.
- Beata Isabel de Francia: Noblesa que dedicó su vida al servicio de los pobres y a la promoción de la paz, reconocida por su profunda espiritualidad.
- Beato Diego Carvalho: Conocido por su labor misionera, se le considera un ejemplo de dedicación a la evangelización en tiempos difíciles.
- Beata María de Jesús (Emilia) d’Outremont: Fundadora de congregaciones religiosas que fomentan la educación y la asistencia social.
¿Qué es el santoral?
El santoral católico es una lista de santos y beatos reconocidos por la Iglesia, cada uno recordado en una fecha específica. Esta tradición permite a los fieles conectar con figuras que han destacado por sus virtudes y contribuciones a la sociedad y la fe. El Martirologio Romano es el documento que compila la lista de casi 7,000 santos y beatos, sirviendo como guía para las celebraciones litúrgicas.
¿Por qué se celebra el día del santo?
La celebración de un santo en una fecha concreta tiene raíces en la cultura cristiana que busca honrar la memoria de aquellos que vivieron virtudes excepcionales. Al rememorar a estos santos, la comunidad católica se une en la fe, agradeciendo por sus enseñanzas y ejemplos. La fecha también se convierte en un día de reflexión sobre la vida del santo y su impacto tanto en la fe como en la vida cotidiana de los creyentes.
¿Cómo se convierte alguien en santo?
El proceso de canonización es riguroso y se basa en el reconocimiento de virtudes heroicas y la autenticidad de los milagros atribuidos a la intercesión del candidato. Este proceso se inicia generalmente tras la muerte del individuo, y puede involucrar varias etapas, incluyendo la clasificación como “siervo de Dios”, “beato” y finalmente “santo”. Todo esto está respaldado por investigaciones exhaustivas de su vida y obra por parte de la Congregación para las Causas de los Santos, lo que garantiza la veracidad de su legado espiritual.









