Hoy, 26 de junio, la Iglesia católica celebra en su santoral a varios santos y beatos, destacando especialmente a San Pelayo y San Josemaría Escrivá de Balaguer.
San Pelayo, mártir y símbolo de la resistencia cristiana, nació en Galicia en el año 911. Desde una edad temprana, mostró una fuerte convicción por su fe, lo que lo llevó a ser encarcelado en Córdoba a los 10 años por orden del califa musulmán Abd al-Rahmán III. Durante cuatro años, Pelayo mantuvo su fe a pesar de las difíciles circunstancias y del intento de seducción del califa, que intentó hacerle renunciar a su cristianismo. El año 925 marcaría su trágico final, cuando fue martirizado a la edad de 13 años. Existen diversas versiones sobre su muerte; según el Martirologio Romano, fue despedazado con tenazas, mientras que otras narrativas apuntan a que fue lanzado por una catapulta antes de ser decapitado.
Su martyrio representa no solo la lucha por la fe, sino también el desafío ante la opresión religiosa de la época. La figura de San Pelayo es una inspiración para muchos, simbolizando el valor y la firmeza en la creencia a pesar de la adversidad. Su legado ha persistido a través de los siglos con festividades dedicadas a su memoria y ejemplos de fe inquebrantable.
El 26 de junio también se recuerda a San Josemaría Escrivá de Balaguer, un influyente sacerdote nacido en Barbastro (Huesca) el 9 de enero de 1902. Tras ser ordenado en 1925, fundó el Opus Dei en 1928, una organización dedicada a promover la búsqueda de la santidad entre las personas en su vida diaria. Su misión fue establecer un camino vocacional que permitiera a los fieles integrar la vida religiosa con el mundo laboral, resaltando la importancia de la santificación del trabajo ordinario.
San Josemaría falleció en Roma el 26 de junio de 1975 y su labor fue reconocida en 2002 cuando fue canonizado por el Papa Juan Pablo II. Su enfoque en la santidad laical ha influido en miles de católicos en todo el mundo, fomentando la idea de que todos pueden ser llamados a la santidad, sin importar su estado o rol en la sociedad.
- Santos Juan y Pablo de Roma – Mártires venerados en la Iglesia católica, cuya memoria se remonta a las persecuciones en el Imperio Romano.
- San Vigilio de Trento – Obispo y mártir, conocido por sus esfuerzos en la evangelización en el norte de Italia.
- San Deodato de Nola – Un obispo de la Iglesia primitiva relacionado con diversas tradiciones cristianas.
- San Majencio – Un mártir de la fe cristiana, su figura resuena especialmente durante las festividades dedicadas a los santos.
- San David de Tesalónica – También conocido por su vital rol en la difusión del cristianismo en los Balcanes.
- Santos Salvio y discípulo – Reconocidos por su labor misionera y dedicación a la comunidad cristiana en tiempos de adversidad.
- San Radulfo – Venerado como un santo que sirvió a la comunidad con dedicación y fervor.
- San Antelmo de Belley – Conocido por su vida de oración y su enfoque en la edificación de la Iglesia.
- Beato Raimundo Petiniaud de Jourgnac – Un beato que destacó por su entrega a obras de caridad y su vida evangélica.
- Beatas Magdalena Fontaine, Francisca Lanel, Teresa Fantou y Juana Gérard – Veneradas por su actividad en la mejora y el cuidado de los necesitados.
- San José Ma Taishun – Un santo moderno que refleja el compromiso de los cristianos en la actualidad.
- San José María Robles – Mártir que se erige como un símbolo de la resistencia ante la persecución religiosa.
- Beato Andrés Jacinto Longhin – Obispo que dedicó su vida al servicio de la Iglesia y a fortalecer la fe entre los laicos.
- Beatos Nicolás Konrad y Vladimiro Pryjma – Reconocidos por su sacrificio y dedicación a la evangelización.
- Beato Andrés Iscak – Un beato que ha dejado un legado de humildad y servicio.
- San Josemaría Escrivá de Balaguer – Fundador del Opus Dei, símbolo de la búsqueda de santidad en la vida cotidiana.
¿Qué es el santoral?
El santoral es un conjunto de nombres de santos y beatos que la Iglesia católica ha reconocido a lo largo de su historia. Cada día del calendario está asociado a ciertos santos, quienes son homenajeados por sus vidas y obras. El Martirologio Romano es el documento que clasifica y asigna a cada día las conmemoraciones, reflejando la rica tradición cristiana de venerar a aquellos que han demostrado un modelo de fe y virtudes cristianas.
¿Por qué se celebra el día del santo?
La celebración del día del santo tiene como objetivo recordar la vida y virtudes de cada uno de ellos, estimulando a los fieles a seguir ejemplos de fe y dedicación en su propio camino espiritual. Estas festividades son momentos de reflexión y oración, donde los católicos son invitados no solo a honrar a los santos, sino también a profundizar en sus enseñanzas y valores, trasladándolos a su vida diaria.
¿Cómo se convierte alguien en santo?
Para que una persona sea reconocida como santo, debe pasar por un proceso de canonización. Este proceso incluye varias etapas, comenzando con la declaración de “siervo de Dios”, que implica un examen exhaustivo de su vida, virtudes y cualquier milagro atribuido a su intercesión. Posteriormente, si se confirman esos milagros y se demuestra que la persona vivió en un grado heroico de virtudes cristianas, puede ser beatificada y, eventualmente, canonizada, siendo adoptada oficialmente por la Iglesia como santo.








