Hoy, 21 de septiembre, se conmemora a San Mateo en el santoral católico. Este apóstol y evangelista, conocido anteriormente como Leví, dejó un legado perdurable como autor del primer Evangelio del Nuevo Testamento.
San Mateo nació en la antigua población de Cafarnaún, situada a orillas del mar de Galilea, en lo que hoy es Israel. Su vida dio un giro significativo cuando, en su papel como recaudador de impuestos, se encontró con Jesús. Este encuentro ocurrió en un momento en que Mateo, a cargo de recaudar impuestos para el imperio romano, era visto con desdén por sus compatriotas judíos. Sin embargo, la llamada del Maestro cambió su destino por completo; Mateo dejó atrás su oficio y se unió a Jesús como uno de sus apóstoles.
La conversión de Mateo y su posterior elección entre los apóstoles son testimonios de la inclusividad del mensaje de Cristo. Bautizado con el nombre que significa “don del Señor”, se dedicó a predicar en Judea durante muchos años, propagando las enseñanzas de Jesús entre las comunidades judías. Su Evangelio, escrito inicialmente en arameo, se centra en demostrar que Jesucristo es el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento, enfatizando su linaje como hijo de David y Abraham.
Las reliquias de San Mateo se encuentran en la cripta de la Catedral de Salerno, Italia. Cada 21 de septiembre, esta catedral es escenario de una solemne procesión en su honor. Además, en algunas localidades, como Logroño, se celebran festividades populares en torno a su festividad, que comienzan la semana en la que cae la fecha de su onomástica, reflejando su influencia en la cultura cristiana contemporánea.
En paralelo a la celebración de San Mateo, también se conmemora a San Jonás, conocido por su historia en el Antiguo Testamento. Este profeta, hijo de Amitay, es famoso por su experiencia dentro del vientre de un gran pez, que es interpretada como un signo de la Resurrección de Cristo en el Nuevo Testamento. Su relato subraya temas de arrepentimiento y la omnipresencia de Dios, enseñanzas fundamentales de la fe cristiana.
- San Mateo, apóstol y evangelista
- San Jonás
- San Cuadrado de Grecia
- San Pánfilo de Roma
- San Alejandro de Baccano
- Santos Eusebio, Nestabi y Zenón de Gaza
- San Cástor de Apt
- San Cadoc de Lan-Carvan
- San Landelino de Ettenheim
- San Gerulfo de Tronchiennes
- Santa Maura de Troyes
- Beato Marcos de Módena Scalabrini
- Santos Francisco Jaccard y Tomás Trân Van Thiên
- Santos Lorenzo Imbert, Pedro Maubant y Jacobo Chastan
- Beatos Vicente Galvis Gironés y Manuel Torró García
¿Qué es el santoral?
El santoral católico es el registro que agrupa a los santos y beatos reconocidos por la Iglesia Católica, asignándoles fechas específicas en el calendario. Este conjunto incluye aproximadamente 7,000 personas que han sido reconocidas por sus virtudes y obras significativas en la fe católica, según el Martirologio Romano, que es el documento que establece las conmemoraciones de estas figuras.
¿Por qué se celebra el día del santo?
La celebración del día de cada santo tiene como propósito honrar sus vidas y el testimonio de fe que brindaron. Estas festividades sirven como momentos de reflexión para los creyentes, así como oportunidades para que la comunidad cristiana celebre su legado y continúe difundiendo su mensaje. En muchos lugares, estas celebraciones incluyen misas, procesiones y actividades comunitarias que revitalizan la memoria de estos santos y su influencia en la vida de la Iglesia.
¿Cómo se convierte alguien en santo?
La canonización es un proceso complejo que implica varias etapas. Inicialmente, un individuo debe haber llevado una vida ejemplar de virtud cristiana y haber realizado al menos dos milagros atribuidos a su intercesión. Este proceso se inicia tras la muerte del candidato y, generalmente, se lleva a cabo tras un período de investigación exhaustiva por parte de la Iglesia. Solo después de que se haya ratificado la existencia de estos milagros y se haya verificado su vida, se puede proclamar la santidad de dicha persona.









