Hoy, 29 de diciembre, se conmemora a San David en el santoral católico, una figura central en la historia del pueblo de Israel, conocido no solo por su reinado, sino también por ser un gran líder espiritual y un modelo de fe.
San David, hijo de Jesé y natural de Belén, es reconocido como uno de los reyes más importantes de la historia israelita. Su ungimiento por el profeta Samuel marcó el inicio de su trayectoria, que lo llevó a suceder a Saúl como gobernante. En su reinado, David consolidó la monarquía israelita, unificando las doce tribus en un solo reino. Su destreza como guerrero se puso de manifiesto en la legendaria batalla contra el gigante Goliat, un episodio que resalta su valentía y confianza en Dios, tal como se narra en el primer libro de Samuel.
Una de las aportaciones más significativas de San David fue la traslación del Arca de la Alianza a Jerusalén, lo que no solo reveló su devoción, sino que estableció la ciudad como el centro religioso e identitario de Israel. Conocido por su habilidad musical, se le atribuyen muchos de los Salmos, poemas que siguen siendo parte integral de la tradición religiosa judía y cristiana. La promesa divina de que su descendencia permanecería para siempre se interpreta como el anuncio de la llegada de Jesucristo, un vínculo que resalta la importancia religiosa de David en el Cristianismo.
San Tomás Becket, obispo y mártir, también es recordado en esta fecha, aunque su festividad tiene lugar el 29 de diciembre. Nacido en Londres, Becket ascendió en el ámbito político y eclesiástico, convirtiéndose en canciller real bajo el rey Enrique II. A pesar de su posición privilegiada, dejó atrás su vida de privilegio para dedicarse a la defensa de la Iglesia. Su lucha por la jurisdicción eclesiástica culminó en su martirio en 1170, cuando fue asesinado en la catedral de Canterbury por órdenes del rey.
Otras conmemoraciones importantes del día incluyen:
- San Trófimo de Arlés, conocido por su labor evangelizadora en la región de Provenza.
- San Libosio de Cartago, un mártir que destacó en los inicios del cristianismo en el norte de África.
- San Martiniano de Milán, recordado por su devoción y liderazgo pastoral.
- San Marcelo de Constantinopla, un obispo notable por su compromiso con la fe cristiana en tiempos difíciles.
- San Ebrulfo de Exmes, un santo que representa la piedad en la historia de la Iglesia.
- Beato Gerardo Cagnoli, un mártir de la caridad y la fe.
- Beato Guillermo Howard, conocido por su compromiso con la justicia y la fe.
- Santos Benedicta Ion Kyong-nyon y seis compañeros, mártires coreanos que sufrieron por su devoción al cristianismo.
- Beato José Aparicio Sanz, destacada figura en la historia de la Iglesia.
- Beatos Enrique Juan Requena y José Perpiñá Nácher, mártires que permanecieron firmes en su fe.
- Beato Juan Bautista Ferreres Boluda, cuyo legado sigue inspirando a los creyentes hoy.
¿Qué es el santoral?
El santoral es una lista de santos y beatos que la Iglesia católica reconoce y celebra en fechas específicas a lo largo del año. Este compendio de figuras sagradas se encuentra documentado en el Martirologio Romano, un registro que incluye casi 7,000 nombres, cada uno asociado a historias de fe, sacrificio y virtud. Estas conmemoraciones ofrecen a los fieles la oportunidad de recordar y reflexionar sobre la vida de aquellos que vivieron de acuerdo con los principios del Evangelio.
¿Por qué se celebra el día del santo?
Cada 29 de diciembre, la Iglesia católica celebra a San David y a otros santos como forma de rendir homenaje a sus vidas y enseñanzas. Estas celebraciones permiten a los creyentes recordar la historia de la salvación y la importancia de vivir una vida virtuosa. Además, los días festivos sirven para promover la intercesión de los santos, quienes, según la fe católica, siguen teniendo influencia y pueden ayudar a los devotos en sus oraciones.
¿Cómo se convierte alguien en santo?
La canonización es el proceso mediante el cual la Iglesia reconoce a una persona como santo. Este proceso incluye la investigación meticulosa de la vida del candidato, su fama de santidad y la ocurrencia de milagros atribuidos a su intercesión. Generalmente, el proceso comienza después de la muerte del individuo y puede durar varios años. Los beatos, como el paso previo a la santidad, son personas que han vivido vidas heroicas y poseen un reconocimiento público de su virtud, lo que les permite ser venerados, aunque no con el mismo rango que los santos canonizados.







