Hoy, 5 de septiembre, se celebra en el santoral católico a Santa Teresa de Calcuta, una de las figuras más emblemáticas de la caridad y el compromiso social en la historia reciente de la Iglesia.
Conocida como Agnes Gonxha Bojaxhiu, Santa Teresa nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una ciudad que en ese momento formaba parte del Imperio Otomano y que hoy es la capital de Macedonia del Norte. Proveniente de una familia burguesa de origen albanés, desde temprana edad mostró una inclinación hacia la vida religiosa. A los 12 años, sintió la llamada de Dios, un momento decisivo que la llevaría a dedicar su vida al servicio de los demás.
A los 18 años, ingresó en la Congregación de Loreto, conocida mundialmente como las Damas Irlandesas, en Dublín. Su formación la llevó pronto a India en 1929, donde fue asignada a enseñar en el prestigioso St. Mary’s High School en Calcuta. Sin embargo, la crudeza de la pobreza que rodeaba la escuela le impactó profundamente. Esta experiencia la impulsó a dedicarse a ayudar a los más necesitados, lo que eventualmente la llevaría a fundar las Missionaries of Charity en 1950.
Durante más de cuatro décadas, Santa Teresa trabajó incansablemente en Calcuta, atendiendo a los enfermos, los abandonados y los más desfavorecidos. Su misión se extendió más allá de las fronteras de India, convirtiéndose en un fenómeno global de caridad y humildad. A lo largo de su vida, recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Nobel de la Paz en 1979, un galardón que reafirmó su compromiso con la paz y el bienestar de los más vulnerables.
Santa Teresa fue beatificada en 2003 por el Papa Juan Pablo II, y su canonización se llevó a cabo en 2016 por el Papa Francisco, quien la proclamó santa ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro. Sin embargo, su legado no estuvo exento de controversias. Su enfoque en ciertos temas sociales, como el aborto, generó críticas entre algunos sectores, aunque su dedicación a la causa de los pobres ha perdurado en el corazón de millones de personas.
Otros santos del día
- San Alperto de Tortona: Conocido por su labor pastoral y su dedicación al servicio de la comunidad.
- San Quinto de Capua: Martirizado por su fe, se recuerda por su valentía y determinación.
- San Bertino de Sithin: Su vida fue un ejemplo de devoción y liderazgo espiritual en la comunidad religiosa.
- Beato Juan Bueno de Siponto: Un santo cuya historia de vida inspiró a muchos en su época.
- Beato Guillermo Browne: Reconocido por su entrega a la educación y el apoyo a los necesitados.
- Beato Florencio Dumontet de Cardaillac: Su vida refleja el compromiso con el servicio y la fe.
- Santos mártires Pedro Nguyen Van Tu y José Hoang Luong Canh: Héroes de la fe que entregaron sus vidas por sus creencias.
¿Qué es el santoral?
El santoral católico incluye la lista de personas que han sido reconocidas por la Iglesia como santos o beatos en fechas específicas. Este calendario es una guía para los fieles y sirve como recordatorio de las virtudes y el legado de estas figuras. El Martirologio Romano es el documento oficial que agrupa a casi 7,000 santos y beatos, distribuidos a lo largo del año, propiciando la reflexión y la veneración de estos individuos.
¿Por qué se celebra el día del santo?
La celebración del día de un santo tiene una doble función: reconocer la vida ejemplar del santo y motivar a los creyentes a imitar sus virtudes. Es un momento para la oración y la reflexión, y las comunidades suelen llevar a cabo misas y actividades en honor a estas figuras. La historia de cada santo suele estar impregnada de valores de amor, sacrificio y servicio, que son fundamentalmente apreciados en la doctrina católica.
¿Cómo se convierte alguien en santo?
El proceso de canonización de un individuo implica varias etapas rigurosas, comenzando generalmente tras su muerte. Se requiere un estudio detallado de su vida y virtudes, así como la confirmación de milagros atribuidos a su intercesión. Posteriormente, se presentan estos hallazgos a la Congregación para las Causas de los Santos, que determina si el candidato puede ser beatificado y luego canonizado. Este proceso puede tomar años o incluso siglos, dependiendo de las circunstancias y la documentación existente.









