Hoy, 20 de febrero de 2026, la Iglesia católica celebra el santoral de varios santos, entre ellos, San Eleuterio, Santa Jacinta Marto, San Serapión de Alejandría, San Tiranión, San Euquerio y San León de Catania, así como otros mártires y beatos importantes.
San Eleuterio de Tournai es uno de los destacados del día. Nació alrededor del siglo V, en una época en la que la Europa que conocíamos estaba en plena transformación tras las invasiones bárbaras. En 484, fue elegido obispo de Tournai, en la región que hoy corresponde a Bélgica. Su labor pastoral fue notable, y se le reconoce por su capacidad de interceder entre las tribus bárbaras y el cristianismo en un contexto social muy complejo. Una de las facetas más destacadas de su ministerio fue la evangelización, promoviendo la fe cristiana entre los pueblos que habitaban la región. Se dice que murió en torno al año 530, y su veneración perduró especialmente en el norte de Europa.
Santa Jacinta Marto fue una de las tres pastorcillos portugueses que, junto a su hermano Francisco y su prima Lucía, experimentaron las célebres apariciones de la Virgen María en la Cova da Iria, en Fátima, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917. Estos eventos marianos se convirtieron en un pilar de devoción en la Iglesia católica contemporánea y fueron fundamentales en la propagación del mensaje de Fátima. Santa Jacinta, reconocida por su profunda espiritualidad y su entrega, fue canonizada por el papa Francisco en 2017, consagrándola como un símbolo de la fe infantil y la esperanza en tiempos de tribulación.
El día también conmemora a San León de Catania, un monje benedictino nacido en Ravena en el 720. León fue designado obispo de Catania, donde enfrentó los retos impuestos por las leyes iconoclastas del Imperio Bizantino, que promovían la destrucción de imágenes sagradas. Debido a su resistencia, se vio obligado a vivir como ermitaño en las montañas hasta su regreso a Catania, donde falleció en 789. Su historia es una representación de la lucha por preservar la fe y la adoración en medio de adversidades severas.
San Serapión de Alejandría es otro mártir remarcable que se recuerda hoy. Fue víctima de torturas severas en el tiempo del emperador Decio; tras sufrir el descoyuntamiento de sus miembros, su vida terminó trágicamente al ser arrojado desde su propia casa en el año 248. Su martirio resalta el precio que muchos cristianos pagaron por su fe en los primeros siglos de la iglesia.
Además, el santoral de hoy incluye a otros santos y beatos importantes:
- San Tiranión
- San Euquerio
- Cinco santos mártires de Tiro, en tiempos del emperador Diocleciano
- Beata Julia Rodzinska
¿Qué es el santoral?
El santoral católico es una lista de personas que han sido reconocidas oficialmente por la Iglesia como santos y beatos. Este sistema de celebración ayuda a recordar y honrar las vidas de aquellos que han llevado a cabo un legado significativo en la fe cristiana. El Martirologio Romano es el documento que cataloga cerca de 7,000 santos y beatos, distribuidos a lo largo del calendario litúrgico. Este registro refleja la diversidad de tradiciones y contextos en los que surgieron estas figuras devocionales.
¿Por qué se celebra el día del santo?
La celebración de un santo en una fecha puntual busca conmemorar los méritos y la vida de esta figura como un modelo de fe y virtudes. Cada celebración es una oportunidad para que los fieles reflexionen sobre las enseñanzas del santo, inspirándose en su vida para vivir de acuerdo a los principios del cristianismo. Las festividades suelen incluir misas, oraciones y, en algunos casos, procesiones en honor al santo.
¿Cómo se convierte alguien en santo?
El proceso de canonización en la Iglesia católica es riguroso y determina que la persona haya vivido una vida de virtudes heroicas y, en muchos casos, que haya realizado milagros. Este proceso exige un examen detallado de la vida del candidato, incluyendo testimonios y documentación de su vida. Una vez recogidos estos elementos, se presentan ante la Congregación para las Causas de los Santos en el Vaticano, donde se evalúa cada caso cuidadosamente antes de ser elevado a la santidad. Este riguroso proceso garantiza que sólo aquellos que verdaderamente han vivido de acuerdo con los valores cristianos sean reconocidos formalmente como santos.









