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miércoles, 4 de marzo de 2026
“Blue Moon”: Linklater, Hawke y Cannavale desnudan el corazón roto de Lorenz Hart

“Blue Moon”: Linklater, Hawke y Cannavale desnudan el corazón roto de Lorenz Hart

Ethan Hawk nos sorprende perdiendo altura y elevando la actuación en Blue Moon
Carte Blue Moon
Carte Blue Moon

“Blue Moon”: Linklater, Hawke y Cannavale desnudan el corazón roto de Lorenz Hart. Por David Sánchez.

En una sala repleta y expectante, Richard Linklater, Ethan Hawke, Bobby Cannavale y, más tarde, Andrew Scott, presentaron Blue Moon, la nueva película del director texano que reconstruye, en tiempo casi real, una noche decisiva en la vida del legendario letrista Lorenz Hart. El filme, concebido como una pieza íntima, casi teatral, transcurre en apenas dos localizaciones y se sostiene en un torrente de diálogos, emociones y viejas heridas.

“Cada película tiene algo que la hace casi imposible”, bromeó Linklater al comenzar la charla. En Blue Moon, ese desafío no fue un despliegue de efectos, sino algo tan insólito como hacer que Hawke —muy lejos de la diminuta estatura de Hart— pareciera medir casi un pie menos. “Los actores son celebrados por perder peso o ganarlo, pero nunca por perder altura”, ironizó el director. “Ethan lo hizo ante nuestros ojos”.

Margaret Qualley y Ethan Hawke en una escena de  Blue Moon
Margaret Qualley y Ethan Hawke en una escena de Blue Moon

Hawke replicó con humor, pero también con reflexión: la altura, afirmó, era esencial para entender al personaje. “La forma en que el mundo te percibe condiciona tu poder, tu atractivo, tu fuerza. Hart vivía atravesado por eso. No queríamos recurrir a efectos digitales; trabajamos con pura stagecraft, herramientas viejas pero infalibles”.

A esa transformación física se sumó otra aún más drástica: el peinado. El actor tuvo que dejar crecer su cabello solo para luego rapar la parte superior y peinar un combover propio del compositor. “En la cafetería parecía otra persona”, recordó Cannavale entre risas. “Se quitaba el sombrero y era como ver a un desconocido”.

Una noche, un bar y un corazón que se rompe

Blue Moon se apoya en un planteamiento radical: dos espacios, tiempo real y un grupo de personajes orbitando alrededor de un hombre al borde de su derrumbe emocional. Lejos de considerarlo “teatral”, Linklater defendió que la intimidad no pertenece solo al escenario. Hawke fue más allá: “Lo realmente cinematográfico es ver a una persona quebrarse por completo en tiempo real, como si la cámara pudiera captar el momento exacto en el que su corazón se parte”.

En medio de ese drama, Cannavale encarna al barman que acompaña —y sostiene— a Hart en su espiral. Un rol que, según confesó, le resultó cercano: antes de ser actor trabajó años tras una barra en Nueva York. “El bartender es parte psicólogo, parte confidente. No tiene nada en común con Hart fuera del bar, pero lo conoce, lo quiere y sabe que no debería servirle otra copa. Ahí está la humanidad del personaje”.

Fue también Cannavale quien aportó una de las anécdotas más vívidas de la preparación: las visitas con Hawke a Sardi’s, el mítico restaurante del teatro neoyorquino. Una semana antes de viajar a Dublín para el rodaje, ambos compartieron cena, retratos de Broadway y hasta una aparición fugaz de Patti LuPone. “Ahí supimos que íbamos en la dirección correcta”, dijo Hawke.

Andrew Scott y Ethan Hawke en una escena de  Blue Moon
Andrew Scott y Ethan Hawke en una escena de Blue Moon

Un rodaje como sprint y una herida emocional abierta

Para Hawke, el rodaje fue “un sprint”, más que un maratón. La carga emocional del personaje, sumada a la transformación física, le llevó a aislarse incluso de su familia. Vivía con Latham Gaines, responsable de la construcción corporal del Hart reducido en altura, y pasaba horas ensayando la voz, la postura y la cadencia.

“Era el proyecto más solitario que he hecho”, confesó el actor. “Bobby me salvó muchas noches, no solo como compañero de escena sino como amigo”. Ambos recordaron una experiencia similar cuando trabajaron juntos en Hurlyburly: “Caminamos juntos por el fuego”, resumió Andrew Scott, asentando la cabeza al escucharlos.

El tema central del filme —la deriva alcohólica de Hart y su incapacidad para sentir amor— llevó inevitablemente a reflexiones más amplias sobre los artistas y sus demonios. “El alcohol mata sin distinguir profesiones”, dijo Hawke. Linklater añadió: “Lo desgarrador es que Hart no cayó por falta de talento. Era un genio. Lo que lo destruyó estaba dentro de él”.

Andrew Scott: “En la música, la química es tan importante como el talento”

Cuando Andrew Scott se incorporó a la conferencia, habló de la dinámica creativa entre Hart y Richard Rodgers. “Lo fascinante es que, incluso en la peor noche de sus vidas, todavía están creando. La química sigue viva. Es algo hermoso y trágico a la vez: el talento está intacto, pero hay una enfermedad en el centro”.

El actor, que interpreta a Rodgers, también confesó que la experiencia le hizo reflexionar sobre su propia relación con la música y nombró a Stephen Sondheim como su compositor preferido.

Linklater y Hawke, una amistad que se vuelve cine

La complicidad entre director y actor atraviesa toda la película. Llevan 30 años colaborando, desde Antes del amanecer hasta Boyhood. Blue Moon surgió de un texto enviado por el escritor Robert Kaplow hace una década. “Se lo pasé a Ethan como amigo, no pensando en que fuera Lorenz Hart”, explicó Linklater. “Simplemente dijimos: ‘Aquí hay algo’. Y seguimos hablando de ello durante doce años”.

Hawke lo resumió así: “Esta película salió de nuestra amistad, como casi todas. Cada proyecto se construye sobre lo anterior”.

La era del streaming, los viejos relatos y el futuro

Cuando se les preguntó por la desaparición del cine adulto en favor de las series, Linklater fue directo: “Sí, es cierto que estas historias ya no son el centro del cine comercial. Pero esta película existe. Sony Classics la estrenará en salas. La hicimos en 15 días, con muy poco presupuesto y con todos trabajando casi gratis. Todavía se puede”.

Hawke, siempre filosófico, cerró con una reflexión sobre el paso del tiempo: “A los 40 pensé que solo actuaría diez años más. Pero he descubierto que una vida no basta para dominar este oficio. Si llego a los 94, quiero seguir aquí”.

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Colaborador de EL PERFIL
Crítico de cine, especializado en cine latinoamericano. Es miembro de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) y de l'Académie des Lumières, de la prensa internacional en Francia.