El Festival Internacional de Cine de Huesca (España), uno de los certámenes de cortometrajes más importantes y longevos del mundo, ha anunciado que Portugal será el País de Honor de su 54ª edición, que se celebrará del 5 al 13 de junio de 2026, y ha abierto oficialmente su convocatoria internacional de cortometrajes, una oportunidad clave para cineastas peruanos y latinoamericanos.
Con más de cinco décadas de trayectoria, el festival oscense es el tercer festival de cortometrajes más antiguo del mundo dedicado exclusivamente a este formato, solo por detrás de los históricos Oberhausen (Alemania) y Tampere (Finlandia). Además, su máximo galardón, el Premio Danzante, tiene la categoría de clasificador para los Premios Oscar, lo que convierte al HIFF en una puerta directa hacia la Academia de Hollywood.
La edición 2026 tendrá un marcado acento portugués. El país luso será protagonista de la programación y también de la imagen oficial del certamen, creada por el reconocido estudio R2Design, cuyos trabajos forman parte de colecciones de museos internacionales y han sido premiados en algunas de las bienales de diseño más prestigiosas del mundo.
Para el cine latinoamericano, y en particular para el cine peruano, el Festival de Huesca representa desde hace años un espacio estratégico de visibilidad internacional. El certamen cuenta con una competencia iberoamericana consolidada y ha sido plataforma de paso para obras y trayectorias de destacados cineastas de la región. A lo largo de su historia, por sus pantallas han circulado trabajos de autores que luego marcarían el cine contemporáneo, como el mexicano Guillermo del Toro, la argentina Lucrecia Martel o la peruana Claudia Llosa, ganadora del Oso de Oro en Berlín.
La convocatoria para la 54ª edición ya está abierta y permite inscribir cortometrajes hasta el 12 de febrero a través de la plataforma Festhome. El festival contempla excepciones y facilidades para determinados territorios, consciente de las distintas realidades económicas y de acceso digital, un aspecto especialmente valorado por creadores de América Latina.
Cada año, el HIFF recibe cerca de 2.000 obras de los cinco continentes, confirmando su papel como punto de encuentro entre nuevas miradas, industria y público. Para los realizadores peruanos, participar en Huesca no solo significa competir en un festival histórico, sino también formar parte de un circuito internacional que ha impulsado carreras y abierto caminos hacia los grandes premios del cine mundial.












