En enero de 2026, el Opéra National du Capitole de Toulouse, uno de los principales teatros líricos de Francia, acogerá un acontecimiento de gran relevancia en la escena operística europea: la primera representación en Francia de La Passagère, ópera del compositor polaco Mieczysław Weinberg. Las funciones se realizarán el viernes 23 de enero (20:00), domingo 25 de enero (15:00), martes 27 de enero (20:00) y jueves 29 de enero (20:00).
Aunque todavía poco conocida fuera de los circuitos especializados, La Passagère es considerada hoy una de las creaciones operísticas más importantes del siglo XX. «Si no conocen a Weinberg ni a La Passagère, no se preocupen: es completamente normal», señala Christophe Ghristi, director artístico del Capitole. Weinberg, compositor polaco de origen judío, emigró a la Unión Soviética huyendo del nazismo y falleció en 1996, tras una vida marcada por el exilio y la censura. Durante décadas, su figura quedó eclipsada por la de Dmitri Shostakovich, con quien mantuvo una relación artística y personal muy estrecha. «Como ocurre a menudo en la historia de la música, se necesita tiempo para que una obra resurja de un primer olvido», explica Ghristi.
Ese proceso de redescubrimiento se encuentra hoy en pleno desarrollo. Impulsada por intérpretes como el violinista Gidon Kremer o el Quatuor Danel —referentes internacionales en la difusión de su obra—, la música de Weinberg ha ido recuperando el lugar que merece. En los últimos años, sus partituras han sido programadas en Radio France, en el Festival de Salzburgo y en importantes teatros de Europa y Norteamérica.

Una obra prohibida que conquista el mundo
Compuesta alrededor de 1970, La Passagère fue prohibida por las autoridades soviéticas y no llegó a los escenarios hasta 2010. Desde entonces, su trayectoria ha sido imparable: Viena, Fráncfort, Múnich, Chicago, Ámsterdam o Tel Aviv son algunas de las ciudades que ya la han acogido. «La obra está conquistando el mundo entero», subraya Ghristi, destacando el orgullo del Capitole por presentar ahora su estreno francés.
La ópera aborda uno de los episodios más traumáticos del siglo XX: los campos de concentración nazis, y en particular Auschwitz. Su estructura narrativa, poco habitual en el género lírico, se construye como un gran relato cinematográfico en flashbacks, alternando la vida aparentemente frívola de un transatlántico —con jazz y músicas de salón— y la brutalidad del campo.
«Vemos el horror y la miseria humanas, pero también lo más grande del ser humano: la compasión, la solidaridad, la grandeza de alma», explica Ghristi. Lejos de ser una obra opresiva, La Passagère propone una experiencia profundamente humana: «No es un espectáculo aplastante; como todas las grandes obras, el espectador sale transformado, conmovido y con una perspectiva más elevada».
Mostrar lo “inmostrable”
A diferencia del cine —que ha abordado ampliamente la Segunda Guerra Mundial—, la ópera rara vez se ha enfrentado de forma directa a este periodo histórico. La Passagère se impone así como una obra fundamental del repertorio contemporáneo. «¿Cómo mostrar lo inmostrable?», se pregunta Ghristi. La respuesta de Weinberg es una partitura de gran fuerza dramática, que combina orquesta, coro y una amplia galería de personajes.
Esta reflexión es compartida por el director musical de la producción, Francesco Angelico, quien subraya el papel del arte frente a la memoria histórica. «Auschwitz pertenece a toda la humanidad. El coraje que tuvo Weinberg es el coraje que debemos tener también hoy: mirar nuestro pasado de frente y aceptarlo como parte de nuestra propia historia», afirma. Para Angelico, la obra no ofrece consuelo ni redención: «La Passagère nos deja en un estado de profundo malestar, y debe ser así. No hay solución, ni excusa, ni salida tranquilizadora».
Un compositor por redescubrir
Aunque a menudo comparado con Shostakovich, Angelico insiste en reivindicar la singularidad de Weinberg. «Esa comparación constante no le hace justicia. Weinberg tenía una personalidad única y fuerte, y no influyó menos en Shostakovich de lo que fue influido por él». Un dato resulta especialmente revelador: cuando Shostakovich enseñaba en Leningrado, utilizó como material pedagógico la Sexta Sinfonía de Weinberg, junto al War Requiem de Benjamin Britten.
Esa pluralidad estética se refleja plenamente en La Passagère. «Weinberg utiliza música de salón, jazz, folklore, dodecafonismo, música de cine, grandes masas orquestales y la voz sola; incluso cita a Schubert y Bach. Para describir un mundo indescriptible, necesitaba todos los lenguajes posibles», explica Angelico, subrayando la complejidad de una partitura que exige mantener la tensión sin perder la unidad dramática.
Una producción de gran claridad escénica
La producción presentada en Toulouse, procedente de la Ópera de Innsbruck (Austria) y firmada por Uranus Reitmayer, se distingue por «una lisibilidad y una honestidad absolutamente extraordinarias», en palabras de Ghristi. La dirección musical corre a cargo de Francesco Angelico, al frente del Orchestre national du Capitole y su coro.
El reparto reúne a cantantes muy reconocidos en el ámbito europeo, como Anaïk Morel, Airam Hernández y Amiral Timoshenko, junto a nuevas voces como Névia (Nadja) Stefanoff, a quien Angelico destaca especialmente por su intensidad dramática en el papel de Marta.
Un acontecimiento artístico y humano
Consciente de la importancia y complejidad de la obra, el Opéra National du Capitole ha previsto un amplio dispositivo pedagógico: materiales digitales, entrevistas, conferencias y encuentros previos a cada función. La víspera del estreno se celebrará además un concierto excepcional con el Quatuor Danel y la legendaria pianista Elisabeth Leonskaja, testigo directa del entorno musical moscovita en el que convivieron Weinberg y Shostakovich.
«Será, sin duda, un concierto ya histórico», concluye Ghristi.
En enero de 2026, Toulouse se convertirá así en el escenario de un descubrimiento mayor: una ópera que interpela la memoria colectiva, dialoga con la historia europea del siglo XX y confirma a Mieczysław Weinberg como una voz esencial del repertorio moderno, cuyo mensaje trasciende fronteras y contextos culturales.













