El traslado voluntario desde la Oficina de Normalización Previsional (ONP) hacia una Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) es una de las decisiones más relevantes para los trabajadores peruanos en materia previsional. Este cambio implica dejar el sistema público de reparto para incorporarse a un esquema privado basado en cuentas individuales.
Aunque los trabajadores que recién inician su vida laboral pueden afiliarse directamente al sistema privado, quienes ya aportan a la ONP deben cumplir ciertos requisitos y seguir un procedimiento específico para migrar sin generar contingencias en su historial previsional.
Cambiarse de la ONP a una AFP no significa trasladar el dinero acumulado, sino iniciar una nueva etapa dentro del Sistema Privado de Pensiones (SPP). En la práctica, el trabajador deja de aportar al sistema estatal y comienza a generar aportes en una cuenta individual administrada por una AFP.
Este cambio transforma la lógica de la jubilación. Mientras la ONP funciona bajo un esquema solidario donde los aportes actuales financian a los jubilados, la AFP administra fondos individuales que se invierten para generar rentabilidad a lo largo del tiempo.
Requisitos para cambiarse de la ONP a una AFP
El trámite está habilitado para personas que cumplan con las siguientes condiciones:
- Ser mayor de edad.
- Contar con documento de identidad vigente.
- Ser aportante activo o exaportante de la ONP.
- No haber iniciado un trámite de jubilación en el sistema público.
- No recibir pensión del Sistema Nacional de Pensiones.
Cumplir estos requisitos es fundamental para evitar observaciones o rechazos durante el proceso de afiliación.
Pasos para realizar el cambio
El procedimiento para migrar al sistema privado es relativamente sencillo, pero requiere seguir cada etapa correctamente:
1. Elegir una AFP
El primer paso es seleccionar una administradora de AFP. En el Perú operan:
- AFP Integra
- Prima AFP
- Profuturo AFP
- AFP Habitat
Cada una tiene distintas comisiones, servicios y niveles de rentabilidad.
2. Afiliarse
La afiliación puede realizarse de manera digital mediante plataformas como AFPnet o a través de los canales de la AFP elegida. En este paso se completa el registro y se genera el código único del afiliado.
3. Comunicar al empleador
Una vez afiliado, el trabajador debe informar a su empleador para que el área de recursos humanos redireccione los aportes al sistema privado.
Diferencias entre la ONP y la AFP
Ambos sistemas responden a modelos completamente distintos:
- ONP: administra un fondo común. Para acceder a una pensión completa se requieren 20 años de aportes y la edad de jubilación es 65 años.
- AFP: funciona con cuentas individuales. No exige un mínimo de años de aportación, pero el monto de la pensión depende del fondo acumulado.
Una diferencia clave es que en la AFP el dinero pertenece al afiliado, mientras que en la ONP no existe propiedad individual sobre los aportes.
¿Qué pasa con los aportes realizados a la ONP?
Al cambiarse a una AFP, los aportes realizados en la ONP no se trasladan a la cuenta individual. En consecuencia, el trabajador inicia la construcción de su fondo previsional desde cero dentro del sistema privado.
Este es uno de los aspectos más importantes a considerar antes de tomar la decisión.
Bono de Reconocimiento: compensación por aportes previos
Para reconocer los aportes realizados en el sistema público, el Estado peruano otorga el llamado Bono de Reconocimiento.
Este beneficio está dirigido a quienes:
- Aportaron al menos cuatro años a la ONP.
- Cumplen con los periodos establecidos por la normativa vigente.
El bono es calculado por la ONP en función de los aportes realizados y la remuneración promedio. No se entrega de forma inmediata, sino que se incorpora al fondo del afiliado en la AFP cuando este accede a la jubilación.
Ventajas del sistema privado
El traslado a una AFP puede ofrecer ciertos beneficios:
- Control sobre el fondo: el afiliado puede monitorear sus aportes y rentabilidad.
- Posibilidad de herencia: en caso de fallecimiento, el fondo acumulado puede ser transferido a los herederos.
- Flexibilidad: no existe un mínimo de años de aportación obligatorio.
Riesgos y aspectos a evaluar
Sin embargo, también existen factores que deben analizarse con cuidado:
- La AFP no garantiza una pensión mínima.
- El monto final dependerá del nivel de aportes y la rentabilidad.
- Interrumpir aportes puede afectar significativamente el fondo acumulado.
- Se pierde la posibilidad de acceder a una pensión del sistema público si se estaba cerca de cumplir los requisitos.
El cambio de la ONP a una AFP no es una decisión estándar para todos los trabajadores. Su conveniencia depende de factores como la edad, la estabilidad laboral y la capacidad de aportar de manera constante.
Mientras el sistema público ofrece una pensión sujeta al cumplimiento de requisitos, el sistema privado brinda mayor control sobre los fondos, pero también implica asumir el riesgo de construir una pensión suficiente.
Evaluar estas variables con detenimiento es fundamental antes de tomar una decisión que impactará directamente en el futuro financiero durante la etapa de jubilación.








