Las Fuerzas Armadas estadounidenses han informado de la muerte de tres supuestos “narcoterroristas” en un nuevo bombardeo sobre embarcaciones de supuesto tráfico de droga en aguas del Pacífico colombiano.
“El 29 de mayo y por orden del comandante del Mando Sur, el general Francis L. Donovan, la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur ha realizado un ataque kinético letal contra una embarcación de las organizaciones terroristas”, ha publicado el Mando Sur estadounidense en un comunicado.
“Tres varones narcoterroristas han muerto durante esta acción. Ningún efectivo militar estadounidense ha resultado dañado”, según el CENTCOM, que destaca que “mantiene su compromiso inquebrantable con la aplicación total y sistemática de presión sobre los cárteles”.
La lancha “transitaba por una conocida ruta del narcotráfico del este del Pacífico y realizaba operaciones de narcotráfico”, ha explicado Washington sin dar más información al respecto.
Casi nueve meses después del inicio de los bombardeos contra embarcaciónes en el Caribe y el Pacífico, expertos en salud pública afirman que la cocaína, principal materia llevada clandestinamente de América Latina a Estados Unidos, es tan fácil de conseguir en gran parte de Estados Unidos como antes de que comenzaran los ataques, según un estudio que analiza la evolución de los precios en las calles, las sobredosis letales, la pureza de las muestras y las incautaciones de droga en las fronteras estadounidenses, el documento ‘Costos de la Guerra’ de la Universidad Brown.
Los costos de estas operaciones militares han ascendido a 4.700 millones de dólares, según el proyecto que destaca el despliegue de aviones AC-130J Ghostrider, cazas F-35 y destructores de misiles guiados, así como unos 15.000 miembros del personal militar estadounidense.
El otro gran argumento contra estos ataques es legal, ya que los juristas cuestionan el uso letal de la fuerza fuera de sus aguas territoriales.
Las autoridades estadounidenses aseguran que los ataques han interrumpido algunas rutas marítimas de narcotráfico y derivado en un aumento de las incautaciones de cocaína por parte de la Guardia Costera de Estados Unidos, que alcanzaron más de 230.000 kilogramos en 2025, más del triple del promedio anual del servicio.
Pero aunque se trata de una cantidad enorme, palidece en comparación con el auge masivo de la producción de cocaína en Sudamérica, sobre todo en Colombia, la mayor fuente mundial de esa droga. Solo en Colombia, Naciones Unidas estima que la producción anual de cocaína ronda los 2,5 millones de kilogramos.








