Santiago Peña, que este jueves ha presentado su renuncia como presidente de Paraguay, seguirå en el puesto después de que el Congreso no haya conseguido reunir el quórum para votar sobre la dimisión tras abandonar el hemiciclo representantes del oficialista Partido Colorado.
Tras dos horas de intenso debate, un grupo de miembros de la formaciĂłn de Peña se han retirado de la sala, forzando asĂ al presidente del Senado, Basilio NĂșñez, a levantar la sesiĂłn.
Todo ello pese a que el oficialismo habĂa anunciado que respaldarĂa la renuncia del mandatario. De hecho, el expresidente de Paraguay Horacio Cartes, quien impulsĂł la carrera electoral de Peña en 2023, habĂa confirmado en un comunicado que desde el Partido Colorado “acompañamos el juicio polĂtico al presidente a los efectos de volver a reencauzar la institucionalidad de la RepĂșblica”.
NĂșñez ya ha indicado que convocarĂĄ a los senadores este viernes para continuar con el juicio polĂtico de Peña aprobado horas antes por unanimidad por la CĂĄmara de Diputados. Para que prospere la destituciĂłn del presidente, se necesita el apoyo de 30 de los 45 miembros de la CĂĄmara Alta.
La destituciĂłn no tiene carĂĄcter meramente simbĂłlico ni mucho menos: si es cesado, no podrĂĄ acceder a la condiciĂłn de senador vitalicio y perderĂĄ la posibilidad de contar con los fueros correspondientes a esa figura. Es decir, en caso de acusaciones por eventuales delitos, los antecedentes serĂan remitidos directamente al Ministerio PĂșblico, la FiscalĂa, y quedarĂa desprovisto de buena parte de su inmunidad.
La dimisión de Peña ha venido motivada por la intervención del Banco Ueno, cuya enorme crisis de liquidez ha dejado temporalmente a millones de depositantes, pensionistas entre ellos, sin acceso a su dinero.









