Del 31 de julio al 7 de agosto de 2026, la localidad de Fleurance, en el sur de Francia, celebra una nueva edición del Festival de Astronomía, uno de los encuentros de divulgación científica más importantes de Europa. Entre conferencias, observaciones y actividades abiertas al público, el espacio Café Astro permite dialogar directamente con investigadores de primer nivel. El 3 de agosto, la conversación giró en torno a una pregunta tan sencilla como fascinante: ¿podemos realmente contar la historia del Universo desde el Big Bang hasta hoy?
Moderado por el periodista Stéphane Iglesis, el encuentro reunió al divulgador científico Sébastien Carassou y a los investigadores Pauline Zarrouk, Tanguy Dussert y Baptiste Lagarde, quienes mostraron que, aunque el modelo del Big Bang explica con gran éxito la evolución del cosmos, todavía existen incógnitas fundamentales.
Lo que la ciencia todavía no sabe sobre el origen del Universo
Uno de los mensajes más llamativos fue que la ciencia no sabe qué ocurrió antes del Big Bang. Los ponentes explicaron que la denominada singularidad inicial marca el límite de las teorías físicas actuales y que responder qué hubo “antes” requiere modelos que todavía no existen. Como recordaron durante el debate, la ciencia intenta explicar cómo evoluciona el Universo, no necesariamente por qué comenzó.
Materia oscura y energía oscura: los grandes desafíos de la cosmología
La charla también puso cifras al enorme desconocimiento que todavía existe sobre la composición del cosmos. La materia oscura, invisible para los telescopios, se detecta únicamente por su influencia gravitatoria sobre galaxias y cúmulos. Más sorprendente aún es la energía oscura, responsable de que la expansión del Universo no solo continúe, sino que se acelere, un descubrimiento que transformó la cosmología moderna.
Pauline Zarrouk explicó que, más de veinticinco años después de descubrir esa aceleración, los científicos siguen intentando averiguar si las propiedades de la energía oscura permanecen constantes o cambian con el tiempo. Resolver esa cuestión podría obligar a modificar el modelo cosmológico actual.

Un misterio de 80 órdenes de magnitud
Otro dato que despertó el interés del público fue la enorme incertidumbre que rodea a la materia oscura. Según los investigadores, las posibles partículas candidatas abarcan hasta 80 órdenes de magnitud de masa, una amplitud extraordinaria que refleja cuánto queda por descubrir sobre uno de los principales componentes del Universo.
Nuevos telescopios para mirar diez mil millones de años al pasado
Los participantes insistieron además en que la nueva generación de instrumentos está revolucionando la investigación. Misiones como Euclid permiten observar galaxias mucho más lejanas y, por tanto, viajar miles de millones de años atrás en la historia cósmica. Gracias a estas observaciones, los astrónomos pueden estudiar distintas etapas de la evolución del Universo, incluido el denominado “mediodía cósmico”, ocurrido hace unos 10.000 millones de años, cuando la formación estelar alcanzó una de sus épocas de mayor actividad.
Fleurance, un puente entre la investigación y la sociedad
Lejos de presentar respuestas definitivas, el Café Astro mostró cómo avanza realmente la ciencia: formulando nuevas preguntas, contrastando modelos con observaciones cada vez más precisas y aceptando que algunos de los mayores misterios del cosmos siguen abiertos. Precisamente ese diálogo directo entre investigadores y público convierte al Festival de Astronomía de Fleurance en una cita imprescindible para quienes desean conocer de primera mano cómo se construye el conocimiento científico.








