La incorporación de tecnología semiautónoma al volante adquiere relevancia tras un reciente viaje experimental hacia la Costa Atlántica en un Toyota Corolla Cross. Durante el trayecto, un vehículo convencional integró un dispositivo Comma.ai, fijado junto al espejo retrovisor, que permitió demostrar el funcionamiento de la conducción asistida.
Funcionamiento y características técnicas
El sistema Comma.ai no sustituye al conductor. Se conecta a la red CAN del automóvil, potenciando las funciones de fábrica con un control de velocidad adaptable y centrado automático de carril en tiempo real. El desarrollo corresponde a George Hotz, conocido ingeniero de software, quien optó por un modelo de visión por cámara bajo licencia de código abierto.
La red neuronal incorporada en el dispositivo aprende de los datos enviados por otros conductores a nivel mundial. El sistema almacena y utiliza millones de kilómetros recorridos para ajustar su capacidad de asistencia, logrando mejorar la experiencia durante la conducción. El usuario conserva siempre un rol de supervisor y responsable del vehículo en marcha.
Durante el ensayo, el probador identificado como @AnInternetter afirmó: “Es como ir auditando al auto, pero de forma pasiva”. También señaló que, aunque al principio surgiría cierta desconfianza al ceder temporariamente el mando, la tecnología opera con «absoluta suavidad y precisión». Destacó: “Al principio te da un poco de miedo, pero como usa los propios controles del vehículo, nunca hace nada violento”.
El equipo incluye una cámara interna orientada al conductor. Esta supervisa constantes señales humanas, como los parpadeos, para garantizar que los automovilistas permanezcan atentos a la carretera durante todo el trayecto.
Instalación, pruebas y marco legal
El dispositivo físico cuesta alrededor de mil dólares y no incorpora el programa de conducción de fábrica. El usuario explicó que los propietarios deben descargar e instalar el modelo de inteligencia artificial directamente desde la web. “Es el propio conductor quien descarga e instala el modelo de IA desde la web”, expresó @AnInternetter.
Este enfoque de código abierto transfiere al propietario la responsabilidad del uso de la herramienta. “Tras realizar la descarga de los archivos, cada automovilista termina asumiendo voluntariamente la responsabilidad del uso en la calle”, advirtió el probador.
Durante el viaje de prueba, el sistema logró operar autónomamente en el noventa por ciento del recorrido. Sin embargo, en situaciones como peajes, bajadas y zonas con conos de construcción, la intervención humana resultó esencial. En total, se contabilizaron cerca de cincuenta intervenciones a lo largo del trayecto, promediando un ajuste manual cada tres o cuatro minutos.
Comma.ai funciona bajo un nivel dos de autonomía asistida, lo que demanda vigilancia y manejo activo por parte del conductor. Respecto a la normativa, la legislación nacional argentina prevé desde marzo de 2025 la habilitación para circular a vehículos que alcancen este nivel autonómico. Por su parte, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ya autoriza ensayos en vehículos bajo nivel cuatro, inmediatamente anterior a la automatización total de la conducción.











