El uso de códigos QR para efectuar pagos y transferencias se ha generalizado en la Argentina, facilitando transacciones en comercios y servicios. Sin embargo, este crecimiento también ha expuesto a los usuarios a nuevas formas de fraudes digitales.
Especialistas en ciberseguridad y organismos oficiales han alertado sobre el aumento de maniobras que aprovechan la masividad de estos códigos. El Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires registró cerca de 1.300 denuncias de ciberfraudes solo en el primer semestre de 2026, con un promedio mensual superior a los 200 casos.
Principales métodos de estafa con QR
Las autoridades porteñas han identificado diversos mecanismos empleados por delincuentes para engañar a los usuarios. Uno de los métodos más frecuentes consiste en la superposición de stickers falsos sobre los códigos legitimos en locales comerciales, restaurantes o parquímetros. El usuario, al escanear el QR, es redirigido a un enlace que simula una pasarela de pago real.
La víctima puede transferir directamente su dinero a cuentas fraudulentas si no verifica detalladamente los datos del destinatario. Otra técnica en auge es el conocido QRLjacking, que utiliza supuestas validaciones o beneficios para tomar el control de sesiones de aplicaciones de mensajería.
Una vez los atacantes acceden a la cuenta, envían mensajes masivos a los contactos solicitando depósitos inmediatos con argumentos de emergencia. Además, existen casos de avisos de infracción falsos en vehículos y boletas apócrifas de cortes de servicios exigiendo pagos urgentes mediante QR.
También se reportaron maniobras bajo la modalidad de brushing, donde paquetes no solicitados incluyen códigos QR para robar información financiera o instalar software no autorizado fuera de tiendas oficiales.
Cómo identificar códigos QR fraudulentos
El aspecto visual de los códigos QR suele dificultar su detección. Las autoridades recomiendan analizar el entorno antes de escanear cualquier código. Una alerta habitual es hallar calcomanías superpuestas o relieves.
Si al tocar el QR se observan bordes despegados o cubre parte de otra impresión, se aconseja no escanearlo e informar al responsable del local. Siempre se debe corroborar que el nombre o razón social que aparece en pantalla coincida con el comercio y que la dirección web no contenga letras sospechosas o terminaciones inusuales.
Es fundamental desconfiar si tras el escaneo se solicita usuario, contraseña o datos de tarjetas en plataformas que, por función, solo deberían mostrar información o menús. Formatos que prometen premios a cambio de datos, así como descargas de archivos APK ajenos a tiendas oficiales, constituyen señales claras de engaño.
Procedimiento ante una estafa y resguardo de pruebas
Ante un fraude con QR, actuar con rapidez resulta determinante. El dinero suele transferirse por múltiples cuentas en pocos minutos. El Ministerio Público Fiscal porteño estableció un protocolo de actuación urgente que permite el congelamiento de fondos en cuentas sospechosas durante 60 días, siempre que la denuncia se formalice en las primeras 24 horas tras el hecho.
Los requisitos para acceder a este mecanismo incluyen que el monto defraudado sea al menos de $3 millones y que la cuenta se encuentre en la jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires. Para denunciar, se puede utilizar la línea gratuita 0800-33-FISCAL, acudir a la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Sarmiento 663, 6° piso), enviar un correo a [email protected] o dirigirse a cualquier comisaría.
Al momento de efectuar la denuncia, conservar toda la evidencia es clave. Se recomienda guardar mensajes, capturas de pantalla, comprobantes de transferencia y las direcciones web involucradas en la maniobra. Autoridades enfatizaron que el Banco Central no solicita claves ni otorga créditos mediante contacto directo, advirtiendo a los usuarios sobre presuntos fraudes a su nombre.









