Mark Esposito, profesor de Política Tecnológica en Northeastern University y economista jefe de micro1, advirtió que Argentina podría transformarse en una “colonia digital” si no construye capacidades propias para desarrollar y sostener la infraestructura tecnológica necesaria para la inteligencia artificial.
Durante su intervención en el 62° Coloquio de IDEA realizado en Mar del Plata, Esposito destacó que el país debe articular recursos energéticos, redes y marcos regulatorios para evitar una dependencia tecnológica frente a la expansión global de la inteligencia artificial.
Estrategia tecnológica y advertencias
El especialista sostuvo que el orden de prioridades debe ser “energía primero, datos después e inteligencia artificial tercero”. Señaló ante empresarios: “No se trata solamente de la voluntad política de tener centros de datos. ¿Tenemos la infraestructura para esos centros de datos?”
Esposito definió como “colonias digitales” a aquellos países que carecen de infraestructura propia, dependen de tecnología construida por otros y ceden control de sus datos. Advirtió sobre el riesgo de que la Argentina se limite a ofrecer recursos y talento sin consolidar una estrategia de desarrollo propio.
El planteamiento cobró relevancia ante la política impulsada por el presidente Javier Milei, quien en foros internacionales como la Asamblea General de la ONU manifestó el deseo de convertir a la Argentina en un destino clave para empresas de inteligencia artificial y centros de datos, facilitando la llegada de inversiones con beneficios fiscales y baja regulación.
Proyectos e inversiones en debate
Entre los anuncios recientes figura el Plan Nuclear Argentino, concebido para atraer inversiones en inteligencia artificial y energía. Además, el régimen de incentivos “Súper RIGI” recibió media sanción en Diputados y apunta a promover inversiones mayores a 1.000 millones de dólares en sectores como inteligencia artificial, data centers, semiconductores y tecnología energética.
En ese contexto, se conoció el proyecto Stargate Argentina, una carta de intención firmada por OpenAI y Sur Energy para instalar en la Patagonia un data center de 500 MW destinado al desarrollo de inteligencia artificial, con una inversión estimada entre 20.000 y 25.000 millones de dólares.
OpenAI informó que Sur Energy liderará el componente energético e infraestructural. La empresa indicó que mantiene conversaciones con el Gobierno argentino para explorar aplicaciones de IA también en el sector público.
Esposito reconoció que la Argentina cuenta con capital humano, minerales y energía, pero subrayó que el desafío es cómo emplear esos recursos para evitar la mera exportación y fortalecer la capacidad de negociación dentro de la cadena tecnológica global.
La proximidad del Gobierno con referentes de Silicon Valley se evidenció en la reunión entre Milei y Elon Musk en Nueva York, donde debatieron sobre incentivos para industrias tecnológicas y desregulación. Asimismo, Peter Thiel, fundador de PayPal, fue recibido en Casa Rosada junto al canciller Pablo Quirno, en coincidencia con definiciones sobre el Súper RIGI.
Críticas internacionales y desafíos regulatorios
El diario The New York Times cuestionó que Milei presente a la Argentina como un “refugio sin reglas” para la inteligencia artificial, en un contexto donde otras naciones avanzan con marcos regulatorios. El medio citó el caso de la influencer Lucía Libertaria, creada mediante IA, y la reacción del estratega de medios presidencial Santiago Oría, quien habría minimizado el episodio y respaldado el enfoque gubernamental de baja intervención.
Esposito enfatizó que no basta con adoptar tecnologías avanzadas ni con atraer anuncios de grandes compañías. Recomendó priorizar la expansión horizontal de la inteligencia artificial en operaciones, cadenas productivas y proveedores, y sugirió a los empresarios fijarse plazos concretos para definir reglas, roles y lanzar proyectos piloto que permitan institucionalizar experiencias exitosas.
El economista propuso un horizonte de 24 meses para que la Argentina construya marcos regulatorios claros, recursos institucionalizados y estrategias propias en tecnología de inteligencia artificial.
En el escenario de la economía digital, Esposito concluyó que la diferencia clave radica en negociar desde la fortaleza de los recursos y capacidades locales, y no quedarse únicamente como usuario o proveedor de materias primas y energía.












