En los hogares peruanos es habitual buscar estrategias para reducir el consumo de energía eléctrica, especialmente por el creciente uso de electrodomésticos. Sin embargo, en el caso de la heladera, desenchufarla no resulta una medida eficaz y puede generar inconvenientes.
Funcionamiento ininterrumpido y riesgos al desconectarla
Expertos en eficiencia energética señalaron que la heladera está diseñada para un funcionamiento continuo, con el objetivo de mantener una temperatura estable y conservar los alimentos en condiciones óptimas.
El Ministerio de Energía y Minas explicó que, al interrumpir el funcionamiento del refrigerador, se rompe la cadena de frío necesaria para preservar la calidad de los alimentos y evitar la proliferación de bacterias.
Añadieron que la presencia de bacterias en condiciones inadecuadas de refrigeración incrementa el riesgo de que los alimentos se descompongan y pierdan sus propiedades nutricionales.
Además, especialistas advirtieron que desenchufar la heladera genera un esfuerzo adicional para el motor y el compresor cuando el aparato se vuelve a encender. Este proceso obliga a estos componentes a trabajar a máxima potencia para recuperar la temperatura ideal, disminuyendo su eficiencia.
El ingeniero mecánico Jorge Valencia afirmó que «los motores sometidos a encendidos y apagados frecuentes tienen mayor desgaste, lo que puede reducir la vida útil del electrodoméstico».
Valencia también indicó que la condensación originada por cambios súbitos de temperatura puede convertirse en escarcha o corroer partes eléctricas internas, lo que aumenta el riesgo de averías.
Recomendaciones para optimizar el uso de la heladera
Autoridades y especialistas recomiendan mejorar la eficiencia energética de la heladera sin desenchufarla, adoptando prácticas sencillas dentro del hogar.
Una sugerencia es evitar ubicar el aparato cerca de fuentes de calor como hornos, cocinas o radiadores, así como en zonas expuestas a la luz solar directa, para que el motor no requiera un esfuerzo adicional.
Los técnicos aconsejan dejar un espacio de 5 a 10 centímetros entre la parte posterior del refrigerador y la pared, facilitando la ventilación de los componentes internos y previniendo el sobrecalentamiento.
Revisar periódicamente el estado de las gomas de sellado de la puerta es otra medida recomendada, ya que, según especialistas en mantenimiento, las fugas de aire reducen significativamente la eficiencia del equipo.
Para una distribución adecuada del frío, se sugiere organizar los alimentos de forma equilibrada dentro del electrodoméstico, evitando sobrecargarlo o dejarlo vacío. Si el refrigerador tiene pocos productos, los expertos proponen colocar botellas con agua para estabilizar la temperatura interna.
Las instituciones de consumo recomendaron seguir estas buenas prácticas para minimizar el consumo eléctrico y prolongar la vida útil de la heladera.













