Un invierno que parece verano y la sensación de calor que no abandona a pesar de encontrarnos en los meses más fríos del año sigue poniendo a prueba la resistencia de los peruanos frente a las altas temperaturas, así como el saber que, en unos meses, la situación será peor.
El panorama es angustiante. Si bien la llegada de El Niño era predecible, el país parece no estar preparado. ¿Por qué? La respuesta es simple: la falta de prevención en el Perú es un ciclo repetitivo. Así lo afirma el meteorólogo David Pareja: “Ya sabemos qué ocurre cuando hay el fenómeno El Niño, pero no hacemos nada. Y cuando ya está encima de nosotros, no tenemos tiempo de responder”.
Año caliente y lluvias inminentes
Tras pasar por un invierno con temperaturas altas, el calor no dará tregua en lo que resta del año. “Para el próximo verano, hay un porcentaje importante de que el evento sea entre fuerte a extraordinario”, explica Senamhi a este medio. Pero, es importante precisar que no todos sentiremos los efectos de El Niño en la misma medida.
Es probable que el calor en el sur del país sea soportable, mientras que en la costa centro se tendrán valores altos e inusuales. Sin embargo, lo preocupante es el norte: presenta la mayor concentración de calor en la superficie del mar con hasta 5 grados por encima de lo normal.
En tanto, la temporada de lluvias iniciará con fuerza en la costa, mientras que en la sierra y la Amazonía habrá déficit de las mismas, señala la ingeniera Grinia Ávalos, directora de Meteorología del Senamhi. En estos últimos meses del año, las precipitaciones alcanzarán su pico máximo por el calentamiento del mar, lo que vuelve la situación aún más crítica.
La fusión de ‘Los Niños’
Al mismo tiempo que en Perú se desarrolla El Niño costero, en el Pacífico central se lleva a cabo El Niño global. Ahora mismo, ambos sistemas ocurren en simultáneo, aunque en años anteriores, cada uno evolucionaba por separado. Con ellos, el contraste queda bien marcado: algunas regiones soportarán lluvias intensas, mientras que en otras harán falta.
Pareja explica: “En el centro y sur de nuestro Andes podrían ocurrir sequías y es peligroso porque ellos dependen mucho de la agricultura y la ganadería. Con lluvias de verano por debajo de lo normal va a haber una crisis alimentaria en ciertas regiones”. Este 2026, ambos ‘Niños’ se han fusionado, aumentando así la alarma por las consecuencias desesperanzadoras.
Prevención o fracaso en el intento
El Niño ha dado señales tempranas a un país golpeado por la improvisación. La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional de este fenómeno, ENFEN, continúa vigilando el desarrollo del evento, luego de que en marzo haya activado la alerta anticipándose a los demás países vecinos. Aún así, esto queda solo en un aviso cuando hace falta gobernanza interinstitucional en los tres niveles de Gobierno.
“El Gobierno central debe tener políticas: limpiar, descolmatar ríos, canales. Eso debería ser una práctica común”, indica Pareja. El meteorólogo añade que con la posibilidad de un Niño ‘extraordinario’ hacia noviembre y diciembre, la situación se torna más peligrosa.
Aguas ‘turquesas’ en Lima, ¿otro efecto de El Niño?
En los últimos días, el mar de diversos distritos limeños captó la atención de los ciudadanos por lo ‘azulado’ de sus aguas, dejando atrás el típico color verdoso a los que estamos acostumbrados. Pero, ¿es esta también una consecuencia del Fenómeno El Niño? Lo cierto es que no existe un estudio científico que lo compruebe o lo desmienta.
El biólogo marino Yuri Hooker explica lo que viene ocurriendo en las aguas costeras. Esto no se trata de un simple ‘cambio de color”, sino que, los vientos alisios, que soplan de este a oeste, están siendo debilitados por El Niño y, en consecuencia, debilitan también la corriente peruana (o de Humboldt). “Estamos viendo que la corriente peruana pierde fuerza, los afloramientos que arrastran nutrientes también disminuyen y, por lo tanto, el plancton se muere y el agua cambia de color, medio turquesa”, señala.
En condiciones normales, el mar peruano es abundante en plancton. Es así que, para regular la cantidad de este, la anchoveta aparece como su principal consumidor. Hooker sostiene: “Si se van los vientos (alisios), se acaban los afloramientos, el agua se calienta, disminuye notoriamente el plancton, los primeros que se van son las anchovetas porque no tienen que comer. Y, las aves guaneras y lobos de mar que se alimentan de estos peces se empiezan a morir de miles, lo que ya está ocurriendo”.
La bióloga marina Luzmila Rodríguez señala que es necesario tomar muestras del mar para conocer si existe una disminución del fitoplancton o de otras partículas en las masas de agua que influyen también en el cambio de color. Sin embargo, fue determinante al señalar que el cambio de temperatura del mar por El Niño ya viene afectando algunos ecosistemas marinos y organismos que no toleran dichos valores.
“El fitoplancton es el motor de la vida de estos organismos, al afectar la base, los afecta a ellos. Quizá nosotros solo vemos el agua más clara pero existen muchos animales que están muriendo por la falta de alimentos”, explica Rodríguez.
Es así que, la vida marina y la actividad humana sobre el mar preocupa también ante la intensificación de El Niño en los próximos meses. Las anchovetas que no pudieron migrar irán muriendo, por lo que la pesca y actividad industrial sobre ellas se verán afectadas.
Fuertes vientos y sismos, ¿vinculados?
Tras los recientes sismos ocurridos en el país, tanto en la capital como en la sierra y sur, el ingeniero Hernando Tavera, del Instituto Geofísico del Perú, negó que exista una vinculación entre el Fenómeno El Niño y los movimientos telúricos: “No existe relación entre los procesos que se desarrollan en el interior de la tierra con lo que ocurre en la atmósfera”.
De esta manera, Tavera explica que el sismo de 5.0 ocurrido en Junín, que dejó al menos cinco fallecidos y más de 300 damnificados, ha sido resultado del desplazamiento de dos sistemas de fallas tectónicas: la falla del Huaytapallana y la falla Altos del Mantaro. De esta última no se tuvo historia sísmica hasta su reciente descubrimiento, por lo que ha sido el primer movimiento telúrico registrado desde entonces.
Los fuertes vientos registrados en la costa son meramente eventos topográficos: esto quiere decir, cuando el viento sopla, pero se encuentra con cerros, montañas o valles, cambia de dirección y se mueve más rápido por otros lados. Es decir, son sucesos que ocurren con regularidad. “En algunas ocasiones también son influenciados por el Anticiclón del Pacífico Sur”, señala el meteorólogo David Pareja.












