Valentía

La lucha de Manuelito

Manuelito es un niño risueño, alegre y expresivo, y está por irse por culpa de la leucemia

Manuelito tiene siete años y sabe que va a fallecer. Sin embrago, sus padres Karina y Frank hacen todo lo posible con la esperanza de salvarlo, aunque el médico dijo que ya no se puede hacer nada, que todo está dicho. Es más, el sábado 23 de abril de este año consiguieron un donante de médula ósea que pudo establecerlo si hubiera llegado hace 6 años. Aún no se sabe si se le hará el trasplante. Yo lo conozco y me gustaría que le hagan ese trasplante que él tanto ha esperado. Manuelito es un niño risueño, alegre y expresivo y está a punto de irse por culpa de la leucemia.

Hace 7 años, en Lima, Karina y Frank decidieron concebir a Manuelito, pese a que el médico les había alertado de la gran posibilidad de que este niño nacería con leucemia. Ocurre que Karina y Frank tienen incompatibilidad sanguínea. Ocurre que cada óvulo y cada espermatozoide tiene una mitad del conjunto de cromosomas. Cuando se unen, le dan al bebé el conjunto completo de cromosomas. Por eso podemos heredar algunas cosas de nuestra madre y otras de nuestro padre. Esto quiere decir que cada persona tiene un gen bueno y uno malo, pero en este caso sus genes de ellos padecen de anemia ferropénica y lamentablemente Manuelito no pudo recibir el respaldo del “gen bueno”, sino que por parte de ambos contrajo el “gen malo”, pero si uno de sus padres hubiera tenido otra enfermedad, el gen bueno podía protegerlo de tal forma que el niño hubiera nacido sano. Estos padres hace 17 años tuvieron a la niña Alejandrina, quien murió a los 8 años víctima de la leucemia. Es posible que Manuelito también nos deje a los 8.

Manuelito nació el 30 de diciembre del 2014. Todo iba de maravilla. Estaba en una familia feliz y aquellos miedos que tenían se habían ido. Pero todo dejó de ser color rosa a los 6 meses de Manuelito. La tragedia volvió a la familia nuevamente pues Karina al cargarlo se dio con la sorpresa de esos pequeños moretones y manchitas en el cuerpo de Manuelito eran idénticos a los que tenía Alejandrina. Entraron en pánico y no dudaron en llevarlo al médico para descartar cualquier mal.

Los médicos decidieron hacerle una prueba llamada Hemograma completo, que se realiza mayormente para descartar la anemia. Consiste en realizar un análisis de sangre que ayuda al médico a conocer la cantidad total de varios tipos distintos de células sanguíneas. El hemograma completo mide los glóbulos rojos, que distribuyen oxígeno a distintas partes del cuerpo. Luego de la espera con miedo, el resultado salió positivo, se confirmó la deficiencia de hierro en el cuerpo de Manuelito. Los doctores les comentaron a Karina y Frank que Manuelito tenía anemia ferropénica.

Según los médicos con un trasplante de médula Manuelito podía haberse establecido. Así se hubiese evitado que sus órganos se deterioren al pasar el tiempo. Lo que pasa es que la enfermedad de anemia ferropénica no tiene cura. Se trata de una infección en el cuerpo por insuficientes glóbulos rojos sanos. Afecta comúnmente a los bebés de 9 meses a 24 meses de edad.

En el Perú, la anemia afecta al 43,6 % de los niños menores de tres años y constituye un problema de salud pública, esta cifra ha permanecido sin mayores cambios en los últimos cinco años a pesar de los esfuerzos del gobierno.

A los 6 meses de nacido luego de haber salido positivo, Manuelito empezó a asistir a sus controles. Desde muy pequeño iba al hospital solamente para que le chequen la sangre y para saber cómo iban sus plaquetas: si había subido su hemoglobina o no. Esta era su rutina. Sin embargo, al pasar el tiempo, las cosas se complicaron para Manuelito.

A los 5 años, él ya empezó a necesitar de transfusiones para reemplazar la sangre que se pierde a causa de una cirugía o de una lesión. Este procedimiento consiste en que el paciente recibe sangre donada por medio de un tubo estrecho colocado en una vena del brazo.

Por esto, Manuelito recibía transfusiones porque, lastimosamente, a esa edad su médula ya había dejado de funcionar, por ello, estuvo recibiendo la transfusión una vez al mes. Este proceso duró 2 años, hasta que después la situación fue poniéndose más difícil. Los médicos, al ver su estado, decidieron cambiar el tiempo de transfusiones a cada 15 días, de tal forma se repetiría el mismo proceso con las plaquetas y con la sangre.

Conforme va pasando el tiempo los órganos de Manuelito se deteriorarán más y más, ya que la enfermedad va avanzando, a tal punto de cambiar el tiempo de sus transfusiones y plaquetas sean 10 días o una vez a la semana.

Ahora está por irse y él lo sabe. No sé qué pasará realmente en su cabecita de siete años. Curiosamente, está lleno de vida. Esperemos que haya alguna luz para que nos siga acompañando.

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