Uno. A inicios de enero, la oficina de Transparencia y AnticorrupciĂłn del Ministerio de Salud informĂł que habĂa descubierto a 14 mĂ©dicos abandonando sus puestos, en horario de trabajo pagado por el Estado, para atender a pacientes en consultorios particulares cercanos a los hospitales. ÂżCuĂĄntos casos mĂĄs habrĂĄ por allĂ sin que los conozcamos?
Dos. Recordemos que el gobierno de PPK se inaugurĂł con una denuncia contra su asesor en Salud, el cuestionado mĂ©dico Carlos Moreno, quien aprovechĂł su condiciĂłn de consejero presidencial y responsable del Centro de Referencia Nacional en GastroenterologĂa del hospital Arzobispo Loayza para favorecer irregularmente a privados, en el marco de un convenio suscrito entre el SIS y el Arzobispado de Lima.
Estas son solo dos situaciones relacionadas entre sĂ, de una u otra manera. Pero todos los dĂas, en los hospitales del Estado, se trafica con tarjetas y recomendaciones de consultorios, laboratorios, y servicios de diagnĂłstico por imĂĄgenes privados, a donde los pacientes son derivados prĂĄcticamente sin alternativa.
En los establecimientos del Ministerio de Salud y EsSalud, las citas se dan mañana, tarde o nunca, angustiando y deprimiendo a quienes sufren alguna dolencia. Y esto se suma a esa difundida leyenda urbana que pregona que “en los hospitales pĂșblicos matan gente”.
Es necesario reconocer que, en paralelo, profesionales de la salud con vocaciĂłn de servicio hacen âmilagrosâ mĂ©dicos casi todos los dĂas en diferentes puntos del paĂs, investigan y se dedican a sus pacientes. Los buenos mĂ©dicos que vienen de la prĂĄctica pĂșblica tienen escuela y son los mejores.
Sin embargo, como la corrupciĂłn es la madre de todos los males, el mercantilismo, el individualismo y el afĂĄn de “riqueza” a cualquier costo copan los espacios de salud, dejando en el limbo a un sector de la poblaciĂłn que no tiene adonde recurrir y que, algunas veces, sĂłlo le queda sentarse a esperar la muerte.
En el PerĂș, somos 31.7 millones de habitantes. De ellos, EsSalud tiene 11.3 millones de afiliados y se estima que otros 14 millones de personas se atienden en el SIS y seguros privados. Estas cifras dejan una franja de alrededor de 6 millones de peruanos que no tiene a dĂłnde acudir.
El presupuesto del sector Salud creciĂł de S/. 16,000 millones en 2018 a S/. 18,000 millones para 2019, con un incremento de 13,7%. Esto representa el 10.8% del presupuesto total.
El 22 de enero, el SIS aprobó la transferencia económica de S/. 1,024 millones a los hospitales e institutos especializados, centros de salud de Lima Metropolitana y establecimientos de salud de 21 gobiernos regionales. Con este presupuesto se debe garantizar el abastecimiento oportuno de medicamentos, insumos y material médico para la atención de los afiliados.
Lograr que estos recursos se gasten con eficiencia es tambiĂ©n nuestra responsabilidad. Impulsemos acciones de vigilancia social que exijan calidad, transparencia, buen trato y decencia (sobre todo, en la compra de insumos, medicamentos y equipos) y denunciemos al “mĂ©dico” que te entrega la tarjeta “para que te cures mĂĄs rĂĄpido”.









