La historia sigue a Jess, una madre que enfrenta en secreto pensamientos intrusivos mientras intenta mantener la fachada de perfección. La serie profundiza en la soledad, las presiones sociales y los desafíos emocionales de la maternidad, ofreciendo un retrato honesto y sin filtros que Kruger abordó en la reciente rueda de prensa internacional.
Reconocida mundialmente por su talento y versatilidad, Diane Kruger es una actriz y productora alemana que alcanzó fama global con su papel de Helen en Troya (2004). Ha participado en películas aclamadas como Inglorious Basterds (2009) e In the Fade (2017), por la que recibió un Globo de Oro. Kruger se caracteriza por interpretar personajes complejos y mujeres multifacéticas, consolidando una carrera internacional que abarca cine y televisión, y colaborando con directores de prestigio en Europa y Estados Unidos.
Kruger enfatizó la crudeza y la autenticidad del papel: “Es un tiempo increíblemente aislante, especialmente al principio”. Además, relató su propia experiencia: “No sé cómo la gente tiene tres hijos; yo tengo uno”. La serie, según la actriz, refleja esa tensión constante entre lo que se espera de una madre y la realidad de lo que siente: “Todo lo que sientes por no ser lo suficientemente buena es real y te aísla durante mucho tiempo”.
Para prepararse, se sumergió en la investigación de los pensamientos intrusivos y habló con amigas que habían vivido experiencias similares: “Leí mucho sobre pensamientos intrusivos… lo que más me impactó fue el sentimiento de vergüenza”. Kruger destacó que Jess debía mostrarse como fuerte y no como víctima: “Es una luchadora”, afirmó.
Sobre la presión social y los juicios, explicó: “Las madres —o los padres— son las personas más juzgonas que he conocido, pero también las más solidarias”. La serie funciona como un reflejo de las experiencias invisibles de muchas mujeres: “Hay un gran alivio en poder decir: ‘Estoy luchando’”.
El rodaje fue intenso y desafiante. “Era como hacer encaje: tan delicado, tratando de no hacerlo obvio pero sí presente”, recordó, mientras admitía que la exigencia emocional y física le pasó factura: “Fue agotador… estaba emocionalmente acabada”. Además, la dinámica con los co-protagonistas ayudó a sobrellevar la presión: “Jo Joyner fue muy comprensiva y me ayudó a través del proceso”.
Kruger celebró el cambio que vive la industria audiovisual gracias a la presencia creciente de mujeres en roles de decisión: “Es porque hay más mujeres tomando decisiones que tenemos historias así”. Y subrayó la importancia de este momento histórico para las narrativas femeninas: “Es un gran momento para ser mujer”.
Entre los momentos más personales de la rueda de prensa, Kruger reveló qué personaje de su filmografía le daría consejos a Jess: “Brigid von Hammersmark, porque es bastante badass”. Para ella, este tipo de historias permiten mostrar la complejidad de la maternidad sin filtros: los desafíos, la fuerza y la vulnerabilidad conviven en un mismo espacio narrativo.
Finalmente, Kruger destacó que Little Disasters es una serie que entretiene pero también representa la realidad de muchas mujeres: “Espero que las mujeres se sientan representadas… y los hombres también. Que vean los desafíos y las alegrías de la maternidad de una manera con la que puedan identificarse”. Con este proyecto, la actriz continúa consolidándose como una intérprete que no teme abordar los aspectos más complejos y humanos de la vida, especialmente los que rodean a la maternidad y las relaciones interpersonales.








