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martes, 17 de febrero de 2026
El humor como último territorio libre: Ali Asgari sacude el Doha Film Festival con “Divine Comedy”

El humor como último territorio libre: Ali Asgari sacude el Doha Film Festival con “Divine Comedy”

Ali Asgari presenta en el Doha Film Festival DFF, su film Divine Comedy, comedia iraní que usa humor y sátira para criticar censura y burocracia, con influencias italianas y hispanas.
Ali Asgari en el festival de cine de Doha. Foto David Sánchez
Ali Asgari en el festival de cine de Doha. Foto David Sánchez

El humor como último territorio libre: Ali Asgari sacude el Doha Film Festival con “Divine Comedy”. Por David Sánchez.

En el Festival Internacional de Cine de Doha (20–28 de noviembre), Ali Asgari presentó Divine Comedy, una película que emplea el humor como si fuera un salvavidas. En un país donde crear puede convertirse en una lucha invisible, el director iraní recurre a la comedia para “respirar en medio de un sistema que te persigue incluso cuando solo quieres hacer cine”. Su frase, pronunciada con calma, sonó en Catar como una declaración de principios.

El filme sigue a un cineasta que intenta proyectar su propia película y se encuentra con una cadena de obstáculos que bordean lo surrealista. En Doha, la respuesta del público mezcló risas espontáneas con silencios tensos. Asgari manejó esa mezcla con naturalidad: “La vida real en Irán ya tiene suficiente drama. Si la mostrara tal cual, nadie podría soportarla”. Ese enfoque le permite transformar la burocracia en una especie de tragicomedia contemporánea.

Poster del film Divine Comedy
Poster del film Divine Comedy

El director cita de forma recurrentemente al cine italiano, especialmente a Moretti. “Me enseñó que el cine puede ser ligero y contundente al mismo tiempo”, explica. Y, sin embargo, la película no se limita a esa tradición. En Catar, varios espectadores españoles reconocieron en Divine Comedy un eco de la comedia social ibérica. Asgari sonríe: “El cine español me dio una lección: se puede hablar de temas incendiarios sin perder la sensibilidad”.

El filme encuentra uno de sus gestos más originales en su retrato de la vigilancia. No hay agentes visibles, ni antagonistas con rostro. Todo queda reducido a una presencia silenciosa, constante. “Es más inquietante cuando no ves a quien te vigila”, comenta el cineasta, que optó por un punto de vista que funciona como metáfora del aparato burocrático. La ausencia de un enemigo concreto refuerza la sensación de impotencia del protagonista.

La película incluye elementos que provienen directamente de la experiencia personal de su equipo. El protagonista, también director en la vida real, ha tenido que justificar ante las autoridades su decisión de trabajar en lengua turca. Asgari lo resume así: “Si hablas en tu idioma, te miran como si quisieras dividir el país”. La actriz del filme, por su parte, vivió sanciones por participar en producciones independientes. Estos episodios no se muestran de forma literal, pero sí modelan la estructura narrativa.

Abdullah Jassim Al-Mosallam (Director Adjunto del Festival de Cine de Doha), Bahram Ark (actor), Fatma Hassan Alremaihi (CEO del Doha Film Institute), Sadaf Asgari (actriz), Ali Asgari (director), Milad Khosravi (productor) en el Doha Film Festival DFF. Foto cortesia DFF
Abdullah Jassim Al-Mosallam (Director Adjunto del Festival de Cine de Doha), Bahram Ark (actor), Fatma Hassan Alremaihi (CEO del Doha Film Institute), Sadaf Asgari (actriz), Ali Asgari (director), Milad Khosravi (productor) en el Doha Film Festival DFF. Foto cortesia DFF

Uno de los pasajes más celebrados en Doha es la aparición de un perro en dos momentos clave. La reacción del público osciló entre la carcajada y la sorpresa. “Los animales a veces entienden mejor que nosotros lo absurdo de nuestra conducta”, bromea Asgari. El perro no funciona como alivio cómico, sino como un contrapunto contemplativo que observa el caos humano con un desconcierto casi filosófico.

Desde su estreno en el festival, Divine Comedy se ha convertido en una de las películas más comentadas. Estudiantes y cineastas jóvenes destacaron su habilidad para convertir la opresión cotidiana en humor sin caer en la frivolidad. Varios directores latinoamericanos presentes en Doha señalaron una afinidad natural con los recursos narrativos del filme. “La comedia siempre ha sido una defensa en América Latina”, comentó uno de ellos, y Asgari asintió: “Es lo mismo en Irán. La risa es lo único que no pueden confiscar”.

Aunque la película difícilmente tendrá una distribución oficial en Irán, el director no pierde el ánimo: “Las películas encuentran su camino. No siempre por el circuito legal, pero lo encuentran”. En un ecosistema donde la censura sigue siendo un actor omnipresente, esa frase adquiere la forma de un gesto de resistencia.

Divine Comedy se instala así en una tradición global de autores que usan el humor para denunciar dinámicas de poder. En Catar, donde el festival se ha convertido en un refugio para cinematografías tensadas por lo político, la película de Asgari destaca por su equilibrio entre crítica y ligereza. “No busco héroes ni villanos”, insiste el director. “Solo quiero mostrar lo que ocurre cuando un sistema decide que pensar es un problema”.

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Colaborador de EL PERFIL
Crítico de cine, especializado en cine latinoamericano. Es miembro de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) y de l'Académie des Lumières, de la prensa internacional en Francia.