Jóvenes actores y el poder del cortometraje: una nueva ola en el Red Sea IFF. Por David Sánchez.
El cine saudí atraviesa una de las transformaciones más aceleradas y emocionantes de su historia reciente. Y en el centro de este cambio se encuentran los jóvenes actores, quienes, a través del cortometraje, están creando una identidad cinematográfica completamente nueva. El Red Sea International Film Festival (Red Sea IFF) en Yeda (Arabia Saudita) se ha convertido en el epicentro donde esta generación experimenta, se forma, crece y se proyecta hacia el mundo.
Entre estos talentos emergentes destaca Salman Alaboudi, actor que este año llega al festival con tres cortometrajes: Jareesh Salam, Azur y The Man Who Stumbled by His Words. Su presencia múltiple no sólo es un testimonio de su crecimiento personal, sino también de la urgencia y el dinamismo con que la juventud saudí está abrazando el cine.
El cortometraje: la primera casa del nuevo cine saudí
Para los jóvenes intérpretes saudíes, el cortometraje no es un simple escalón: es el espacio donde están descubriendo su voz. Alaboudi lo resume de manera honesta:
"Es mi primera vez en el Red Sea… y qué mejor forma de empezar: estoy en tres películas. Tres cortos. Nunca me imaginé que pasara tan rápido."
El formato corto se ha vuelto el terreno ideal porque permite arriesgar, experimentar y contar historias que todavía no encuentran un espacio en la producción industrial. En un país donde hace apenas unos años no existían ni escuelas, ni estudios, ni un circuito formal de exhibición, el cortometraje se ha convertido en el pilar sobre el cual se está levantando una industria entera.
Es también una oportunidad para que los actores jóvenes aprendan en un entorno real. Alaboudi, quien pasó por cursos en USC, la Saudi Film Commission y nueve meses de formación intensiva en Francia, subraya la importancia de la práctica continua:
"Ser un gran intérprete es un proceso de toda la vida. No puedes decir ‘ya estoy bien’. Nunca. El aprendizaje no se detiene."
Tres películas, tres caminos de crecimiento
La presencia de Salman Alaboudi en tres cortometrajes del festival ofrece una ventana a la diversidad de proyectos que están dando forma al nuevo cine saudí.
1. Jareesh Salam
Un proyecto apoyado por AFAC y Netflix, centrado en el impulso a mujeres creadoras. Sobre este corto, Alaboudi explica:
"Tuve la oportunidad de trabajar con la directora Tala Alharbi. Fue una gran experiencia, un proyecto importante para el empoderamiento de mujeres en el cine."
2. Azur
Rodado parcialmente en Cannes, Francia, durante su estancia académica.
"Viví en Francia nueve, diez meses. Estuve estudiando allá. Y tuvimos la oportunidad de filmar en Cannes… fue increíble."
3. The Man Who Stumbled by His Words
Una colaboración que nació de un encuentro casual pero decisivo.
"Me encontré con el director, Mubarak Zawba. Me contó la historia y le dije: ‘sí, hagámoslo’. Es un gran director y una gran persona."
El Red Sea IFF: un puente entre talento joven y la industria global
El festival ha asumido el papel de un verdadero catalizador para las nuevas voces saudíes. Con programas como New Saudi Voices, iniciativas de formación, coproducciones y encuentros profesionales, ha logrado lo que durante décadas parecía imposible: crear un espacio donde las carreras pueden despegar en tiempo récord.
Alaboudi lo expresa con claridad:
"Si no lo haces ahora, ¿cuándo? Todo está cambiando tan rápido. Arabia Saudita es ahora ‘la tierra de los sueños’. Un ingeniero puede convertirse en actor si realmente quiere hacerlo."
El cortometraje, en este contexto, es la llave que abre la puerta a este nuevo futuro. Permite que los jóvenes actores sean vistos, que reciban oportunidades, que experimenten y que construyan redes creativas que antes simplemente no existían.
El actor Salman Alaboudi enla alfombra roja en el Red Sea IFF. Foto cortesía festival.
Historias de transformación: del aula de ingeniería al set de cine
La trayectoria de Salman Alaboudi es representativa de una generación que está rompiendo moldes. Aunque estudió ingeniería eléctrica en Estados Unidos, su vocación artística terminó siendo más fuerte:
"Tenía un trabajo estable, ganando bien… pero a veces el dinero no basta. La realización personal también importa."
Y es precisamente esta búsqueda de realización lo que impulsa a muchos jóvenes saudíes hacia el cine. Lo que antes era una fantasía, hoy se ha vuelto posible gracias a una estructura que finalmente está tomando forma.
"Nunca soñé que todo pasaría tan rápido: estar en series, en películas, en una comunidad así. Si fuera otro país, sería mucho más difícil. Aquí, ahora, es el momento."
El futuro pertenece a esta generación
La fuerza del nuevo cine saudí está en su juventud. No en la juventud como edad, sino como actitud: valentía, aprendizaje constante, ambición y amor por el oficio. Los cortometrajes no son simples ejercicios: son manifiestos creativos, pequeñas puertas abiertas hacia una industria en expansión.
Alaboudi lo resume en una frase que podría ser el lema de toda una generación:
"El cielo es el límite… y quizá no. Arabia Saudita está construyendo algo grande, y ser parte de esto ahora es un privilegio."
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Crítico de cine, especializado en cine latinoamericano. Es miembro de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) y de l'Académie des Lumières, de la prensa internacional en Francia.