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jueves, 12 de marzo de 2026
Juliette Binoche: del escenario al documental en el Thessaloniki International Documentary Festival (TiDF)

Juliette Binoche: del escenario al documental en el Thessaloniki International Documentary Festival (TiDF)

Juliette Binoche presentó su debut como directora, In-I in Motion, y reflexionó sobre creación, emociones y cine en el Thessaloniki Documentary Festival.
Juliette Binoche en el festival TiDF. Foto cortesía festival
Juliette Binoche en el festival TiDF. Foto cortesía festival

Juliette Binoche: del escenario al documental en el Thessaloniki International Documentary Festival (TiDF). Por David Sánchez.

La sala del John Cassavetes Theater estaba llena cuando apareció en escena Juliette Binoche. La actriz francesa, una de las figuras más reconocidas del cine europeo, llegaba al 28º Thessaloniki International Documentary Festival no solo como intérprete, sino por primera vez como directora.

El motivo era la presentación en Grecia de In‑I in Motion, un documental que revisita el proceso creativo de la obra escénica In-I, creada junto al coreógrafo Akram Khan. A partir de material de archivo y ensayos filmados años atrás, la película reconstruye el vértigo y la intensidad del momento en que una obra artística comienza a tomar forma.

La conversación posterior con el público, moderada por el director de programación del festival, Yorgos Krassakopoulos, se convirtió en un recorrido por la dimensión más íntima del trabajo creativo. Para Binoche, actuar —y ahora dirigir— tiene que ver con una búsqueda personal: enfrentarse a las propias sombras para comprender mejor la condición humana.

“Ser actor significa mirarse con honestidad cada día”, explicó. En ese proceso, añadió, el arte funciona como una forma de autoconocimiento que permite dejar atrás el miedo y descubrir nuevas posibilidades.

La película nace precisamente de ese impulso. Durante años, Binoche había imaginado dirigir, aunque sin saber exactamente cómo sería ese camino. Cuando finalmente surgió la oportunidad, decidió lanzarse a la experiencia sin un plan rígido, dejando que el proceso creativo marcara el ritmo.

El resultado es una obra que documenta tanto la creación de una pieza escénica como la vulnerabilidad de quienes la construyen. El documental recoge ensayos, discusiones, momentos de duda y descubrimientos que forman parte de toda aventura artística.

La directora reconoció que el montaje fue el momento más complejo de la producción. “Había escenas que me encantaban, pero no podían quedarse en la película”, explicó. La prioridad era mantener la verdad de la experiencia, incluso si eso implicaba sacrificar momentos visualmente poderosos.

La charla también abordó el papel del cine documental en la actualidad. Binoche aprovechó la ocasión para recordar al cineasta Frederick Wiseman y para reivindicar la vitalidad del cine europeo, del que hoy es una de sus representantes institucionales como presidenta de la European Film Academy.

“Nuestras diferencias son lo que nos hace fuertes”, dijo antes de despedirse del público. Y quizá esa misma diversidad —emocional, cultural, creativa— es la que atraviesa también su primera película como directora.

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Colaborador de EL PERFIL
Crítico de cine, especializado en cine latinoamericano. Es miembro de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) y de l'Académie des Lumières, de la prensa internacional en Francia.