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El jinete en la hora cero

Los nietos de Basilio Auqui galopan en la capital

El escritor huancavelicano Zeín Zorrilla, agudo ensayista, realizó este comentario sobre la novela “El jinete en la hora cero” de Paco Moreno.

Zeín Zorrilla
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Cuando nos creíamos inmunes a recientes obras de ficción, independientes de las regiones que las que hubieran generado -a falta de tiempo, no de voluntad-, captura nuestra atención “El jinete en la hora cero”, novela de Paco Moreno (Cangallo, 1977).

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La trama la componen las vicisitudes de los personajes descendientes de los bravos morochucos que un 7 de octubre de 1814 juraran la independencia del yugo español y firmaran el acta con la sangre de sus venas. Pagaron la osadía con el arrasamiento y destrucción de Cangallo y con el regado de sal sobre sus ruinas, para que en ella no brotara más vida alguna.

Pero la vida brotó y esa prole sufrió las ilusiones y las decepciones republicanas que, con las de otras regiones, tejen la historia nacional. Las carreteras de Leguía, las ilusiones apristas, las ilusiones mariateguianas, las desilusiones de pañuelos blancos y de banderas rojas, la violencia de los 80, las migraciones de los 40, 50, 60 y etc., contribuyeron a formar los cordones de pobreza vinculados por saberse miembros de una nación fraguada en la resistencia y la batalla. “Soy la de la heroica Cangallo” rezaba el lema cosido al brazo, y luego cosido al alma, que desde entonces los cangallinos solían y suelen lucir.

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Salud por Paco Moreno, por Cangallo e Incaraccay, por Basilio Auqui el líder septuagenario que dirigió una de las más sangrientas batallas de la gesta independentista nacional, no regalada, menos concedida. Salud por su memoria, y por esta novela que recrea el sentir de su descendencia desperdigada hoy en la capital.

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