Con el estreno global de Ricky Gervais: Mortality en Netflix el 30 de diciembre, y su nominación a los Golden Globes a Mejor Interpretación en Comedia Stand-Up en Televisión, el icónico comediante británico reflexiona sobre uno de los temas que ha acompañado su obra durante décadas: la muerte, la condición humana y, por supuesto, su relación con los Golden Globes. Durante una extensa sesión de preguntas y respuestas, Ricky Gervais habló sobre su especial, su enfoque de la comedia, sus temores y motivaciones, y su vínculo con los premios más icónicos de Hollywood: los Golden Globes.
La fascinación por la mortalidad
Cuando se le preguntó sobre el tema existencial presente en Mortality, Gervais explicó: “Creo que siempre me ha fascinado, probablemente desde que aprendí que iba a morir. Y que todos íbamos a morir. Y que a mucha gente eso le incomoda. Eso es gracioso. Para un comediante, al menos”.
El comediante señala que las cosas que incomodan a la gente son las que más le atraen: “No porque me guste incomodar por incomodar, sino porque me gusta llevar al público a un lugar al que no ha ido antes”. Incluso empezar con un tema polémico puede resultar cómico, porque el público espera lo inesperado: “A veces, solo señalar ese elefante ya es gracioso. El público piensa: ‘Fue ahí… ¿qué va a hacer ahora?’. Y luego hago el chiste, todo está bien, y todos suspiran aliviados: ‘Uf, estaba bien. Podemos reírnos’”.
Sobre su estilo, agregó: “Un chiste es una sorpresa. Es una distracción. Crees que va por un lado y, de repente, hay un giro lingüístico o semántico, y es otra cosa. Eso es lo que provoca la risa: la sorpresa”.
La conciencia de la muerte desde la infancia
Gervais reconoce que su conciencia de la mortalidad comenzó desde niño: “Tus mascotas mueren, tus abuelos mueren, y no vuelven. Además, soy ateo desde los ocho o nueve años, así que sabía que esto era todo. No había un ‘después’”. Esta certeza lo motivó a vivir plenamente: “Esto es todo lo que tengo, tengo que aprovecharlo”.
Frente a la pregunta de si su percepción sobre la muerte ha cambiado con la edad, comentó: “Ya no le tengo miedo a nada. ¿Qué pueden hacerme? Igual me voy a morir pronto. Cada día de mi vida es un porcentaje más grande de lo que me queda”. Sin embargo, admite que sigue siendo hipocondríaco: “Me despierto cada día pensando: ‘¿Qué es eso?’. No quiero morir. Pero no me molesta el hecho de que un día estaré muerto. Hay una gran diferencia”.
Honestidad y confesión en Mortality
El comediante define este especial como su trabajo más honesto y confesional: “Siempre he contado anécdotas sobre mí, pero aquí incluso hablo de cosas que nunca había dicho antes, como que soy hipocondríaco. No me da miedo decirlo. Soy lo que soy”.
La decisión de revelar sus miedos y ansiedad no fue deliberada: “No fue una gran decisión tipo: ‘¿Puedo decirle a la gente que tengo ansiedad?’. Simplemente lo haces”. Gervais subraya que la comedia no es para agradar a todos: “Si dices algo interesante —ni siquiera controversial—, siempre habrá gente que lo ame y gente que lo odie. Yo no me quejo. Voy de frente”.
La comedia como espacio seguro
Sobre el humor en tiempos de cancelación y autocensura, reflexionó: “Estoy a favor de la ‘cultura de las consecuencias’. No te gusto, perfecto. Hay ocho mil millones de personas en el planeta. Algunas van a conectar conmigo”. Para él, la comedia sigue siendo uno de los últimos espacios seguros: “Imagínate un mundo sin humor. Seríamos casi robots. Cuando conoces a alguien sin sentido del humor, es inquietante. Tener que explicar que algo era un chiste… eso es incómodo”.
La controversia y el “punching down”
Gervais abordó la crítica sobre el “punching down”: “La gente usa ‘golpear hacia abajo’ como si las palabras fueran violencia real. Lo hacen para callarte. No vemos una película violenta y creemos que es real. ¿Por qué en la comedia sí?”.
Para él, los chistes dependen de la inteligencia del público: “Hay que asumir que el público es lo suficientemente inteligente. Si no, no hagas comedia”.
Inspiraciones y referentes
Gervais mencionó a comediantes contemporáneos y clásicos que admira: “Me gusta Shane Gillis. Me gusta Nate Bargatze, porque parece ingenuo, dulce, y desde ahí hace observaciones brillantes. Y los clásicos: Chris Rock, Norm Macdonald, Patrice O’Neal”. Destacó cómo Norm Macdonald buscaba hacer reír de lo inesperado: “Intentaba hacerte reír de lo incorrecto. Yo tengo un poco de eso también”.
El futuro del stand-up
Sobre la evolución de los especiales, dijo: “Creo que los especiales serán cada vez más cortos. Antes duraban 85 o 90 minutos. Ahora 60, algunos 50. Creo que pronto veremos especiales de 30 minutos, una vez al año. Todo persigue al algoritmo”.
Evita lo demasiado coyuntural: “Lo topical envejece rápido. Prefiero hablar de cosas humanas: vanidad, codicia, desesperación, vida, muerte. Eso es universal”.
Reconocimiento y Golden Globes
El vínculo de Ricky Gervais con los Golden Globes es profundo. “Los Golden Globes son especiales para mí. Todo empezó ahí, en 2003, cuando gané por David Brent en The Office. Y ganar el primer premio de stand-up de la historia… eso no cambia”, recordó.
Incluso comentó su primera experiencia en Los Ángeles: “Tuve que comprar zapatos porque no tenía unos decentes”.
Gervais ha vuelto a estar nominado en los Golden Globes este año, y su enfoque sobre los premios es claro: “Los Golden Globes son un reconocimiento, pero no lo tomo demasiado en serio. Es un honor, especialmente porque han sido una parte importante de mi carrera”.
Sobre cómo se mantiene creativo y relevante después de tantos años, afirmó: “Solo hay una forma: ser más valiente. No puedes ‘volverte más gracioso’ de repente. Pero puedes ser más honesto. Más valiente”.
Para Gervais, la clave está en superar el miedo a molestar: “La mayoría de los comediantes no fallan por falta de talento, sino por miedo. Miedo a molestar, a las consecuencias. Si puedes decir exactamente lo que quieres decir, y hacerlo bien, eso es todo”.
Reflexión final
En Mortality, Ricky Gervais combina la risa con la reflexión sobre la vida y la muerte, la honestidad brutal y la observación aguda de la naturaleza humana. Su comedia no busca complacer a todos, sino provocar, hacer pensar y, sobre todo, reír. Como él mismo resume: “Todos somos idiotas, pero está bien”.
El comediante británico continúa siendo un referente, tanto por su estilo único como por su relación histórica con los Golden Globes, un reconocimiento que ha marcado su carrera y su legado en la comedia mundial.












