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Save The Children

Cada minuto, un niño puede morir de hambre en países en guerra

Save the Children ha hecho un llamamiento solicitando "donaciones urgentes" para ayudar a los trabajadores humanitarios y los socios de salud locales a que "lleguen a más niños a través de programas de tratamiento y alimentación en zonas en guerra en todo el mundo".

Europa Press
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La vida de casi 600.000 niños que se encuentran en países en conflicto y presentan desnutrición aguda severa, la forma más grave que les sitúa al borde de la muerte, está en peligro ya que con toda probabilidad no podrán recibir la atención nutricional que requieren, según alertó este lunes Save the Children.

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Actualmente hay en el mundo unos 4,5 millones de niños menores de cinco años que necesitan tratamiento frente a desnutrición aguda severa que viven en las zonas de conflicto más peligrosas del mundo, un 20% más que en 2016, según ha resaltado la ONG. Sin embargo, al ritmo actual, dos de cada tres de ellos no podrán recibir dicho tratamiento vital este año, por lo que 590.000 morirían como resultado de ello.

“Eso supone una media de 1.600 niños menores de 5 años muriendo de hambre extrema al día, o un niño cada minuto”, ha subrayado Save the Children, que ha identificado como los diez conflictos más peligrosos para los niños los de Siria, Afganistán, Somalia, Yemen, Nigeria, Sudán del Sur, Irak, República Democrática del Congo (RDC), Sudán y República Centroafricana (RCA).

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“En 2018, ningún niño debería morir de hambre, pero el número de personas hambrientas en nuestro planeta ha comenzado a aumentar de nuevo”, ha defendido la presidenta de Save the Children, Hellen Thorning-Schmidt, quien ha considerado “una vergüenza” que esto ocurra. “El hambre no es inevitable”, ha subrayado.

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Asimismo, ha lamentado que “muchos de estos niños se encuentran en zonas de guerra” en las que “una y otra vez vemos usar el hambre como arma de guerra cuando las entregas de alimentos son obstruidas por las partes enfrentadas en lugares como Yemen, Siria y Sudán del Sur”.

La antigua primera ministra danesa ha llamado a “detener esta peligrosa tendencia”. “Todas las partes enfrentadas deben cumplir sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional y permitir el acceso humanitario”. “También necesitamos un aumento en los fondos de la comunidad internacional para salvar más vidas de niños”, ha sostenido.

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Del total de niños que podrían morir de hambre antes de que acabe este año, 300.000 se encuentran en República Democrática del Congo, donde los programas nutricionales de las ONG y las agencias de la ONU han recibido menos del 10% de los fondos que necesitan.

Además, unos 35.000 niños gravemente desnutridos podrían morir en Yemen, donde las obstrucciones al reparto de alimentos y medicinas por todas las partes implicadas en el conflicto, incluida la coalición que lidera Arabia Saudita y que apoya al Gobierno yemení frente a los rebeldes huthis, han dejado al país al borde de la hambruna.

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Por ello, Save the Children ha hecho un llamamiento solicitando “donaciones urgentes” para ayudar a los trabajadores humanitarios y los socios de salud locales a que “lleguen a más niños a través de programas de tratamiento y alimentación en zonas en guerra en todo el mundo”. “Solo hacen falta 150 sobres de pasta de cacahuete enriquecida, que cuestan algo más de 38 dólares, para salvar la vida de un niño desnutrido y ayudarle a recuperarse”, ha subrayado la ONG.

Los niños con desnutrición aguda severa tienen su sistema inmunitario debilitado y por tanto son más proclives a contraer y morir de enfermedades como la neumonía, el cólera y la malaria que los niños sanos. Incluso en los casos de los niños con desnutrición aguda que sobreviven, los efectos de esta pueden ser de por vida y afectar su desarrollo físico y mental.

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A sus 13 meses, Kasadi ya ha estado al borde de la muerte. Cuando llegó al hospital de Save the Children en RDC tan solo pesaba cuatro kilos, la mitad de lo que corresponde para su edad, y también tenía neumonía y diarrea. Gracias a los antibióticos y el tratamiento nutricional de tres días, su peso subió a los 5,2 kilos, pero deberá seguir un tratamiento durante dos meses más para recuperarse por completo.

“En nuestro hospital, las tres enfermedades que más afectan a los niños son el sarampión, la neumonía y la meningitis. La desnutrición normalmente está combinada con una de estas tres enfermedades”, explica Didier Musanya Kabaz, el enfermero que cuida a Kasadi. “Cuando el niño está desnutrido, le resulta muy fácil enfermar”, subraya.

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