Archivo – Imagen de archivo de una bandera de Colombia [https://img.europapress.es/fotoweb/fotonoticia_20260224172618_690.jpg] Archivo – Imagen de archivo de una bandera de Colombia – EUROPA PRESS – Archivo Europa Press Internacional [https://www.europapress.es/internacional/equipo/] Publicado: martes, 24 febrero 2026 17:26
MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS) –
La DefensorĂa del Pueblo de Colombia ha alertado de la “persistencia” de riesgos para el libre ejercicio electoral en los procesos previstos a lo largo de 2026 en el paĂs, dado el “afianzamiento de las gobernanzas armadas ilegales” con grupos criminales que “suplantan” funciones del Estado, regulan campañas y “vetan” candidaturas en diversas regiones.
“El riesgo no es la cancelaciĂłn de las votaciones sino la consolidaciĂłn de una democracia meramente formal en algunas regiones que ignora el silencio obligado de las comunidades ante la gobernanza de los grupos armados”, ha subrayado la Defensora del Pueblo, Iris MarĂn Ortiz, durante la presentaciĂłn del Informe de Seguimiento a la Alerta Temprana Electoral (ATE) que fue emitida el pasado octubre.
Entre los principales grupos identificados como fuentes de amenaza, la entidad ha apuntado al autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupos disidentes de las extintas Farc, el Nuevo Estado Mayor Central (Nuevo EMC) o la Segunda Marquetalia, entre otros.
Concretamente, los ciudadanos colombianos estĂĄn llamados a las urnas el prĂłximo 8 de marzo para elegir a los integrantes del Senado y de la CĂĄmara de Representantes, a la par que se realizarĂĄn las consultas internas para definir a los candidatos presidenciales que se medirĂĄn en una primera vuelta prevista para el 31 de mayo.
ZONAS Y POBLACIONES EN RIESGO
Durante la presentaciĂłn, la entidad pĂșblica colombiana ha señalado que la respuesta institucional para mitigar dichos riesgos, hasta ahora, alcanza un cumplimiento “parcial”, preocupando especialmente la “coacciĂłn electoral” en las macrorregiones Caribe, con los departamentos de BolĂvar, Sucre, La Guajira, Magdalena, AtlĂĄntico, Cesar y el ArchipiĂ©lago de San AndrĂ©s y Providencia; Noroccidente, con los departamentos de Antioquia, CĂłrdoba y ChocĂł, y Suroccidente, con el Valle del Cauca, Cauca y Nariño.
En ellas se hacen latente especialmente las amenazas, restricciones a la movilidad y la imposiciĂłn de unas “normas de conducta” que, ha lamentado, “distorsionan la libertad” del elector, en un contexto en el que los grupos armados “definen en algunas zonas reglas donde se condiciona el comportamiento electoral” de la poblaciĂłn civil.
Tanto es asĂ que el documento revela un total de 457 casos de amenazas de muerte contra lĂderes sociales, defensores de derechos humanos y actores polĂticos en el contexto preelectoral, concentrĂĄndose la mayor gravedad en los departamentos de Santander, GuainĂa, Nariño, Sucre, Antioquia y Magdalena.
En el caso de los propios candidatos, la DefensorĂa ha remarcado que enfrentan un “riesgo estructural” en forma de homicidios selectivos, amenazas sistemĂĄticas, estigmatizaciĂłn, restricciones a la movilidad y prohibiciones para adelantar sus campañas en zonas donde los grupos armados no estatales ejercen gobernanzas criminales.
MUJERES Y FIRMANTES DE PAZ
Por su parte, entre las mujeres se ha registrado una reducciĂłn en el liderazgo y autonomĂa polĂtica por cuenta de la violencia de gĂ©nero perpetrada por actores armados en zonas como la subregiĂłn del Catatumbo.
“Las mujeres enfrentan un mayor riesgo para adelantar sus actividades proselitistas, lo cual hace que su participaciĂłn tienda a ser formal y enfrenten mayores dificultades para llegar a ocupar una curul en el Congreso”, ha explicado MarĂn Ortiz.
Del mismo modo, los firmantes de paz son objeto de amenazas por parte de estructuras armadas ilegales, siendo un ejemplo de ello Caño Indio, zona rural del departamento del Norte de Santander, donde el desplazamiento forzado amenaza con afectar al derecho al sufragio.
Los riesgos tambiĂ©n se extienden a los lĂderes sociales y defensores de derechos humanos, quienes enfrentan un marcado peligro de ser vĂctimas de homicidios, atentados e intimidaciĂłn.
Ante esta coyuntura, la DefensorĂa del Pueblo ha instado al Ministerio de Defensa y a la Fuerza PĂșblica a “adaptar” su estrategia integral de seguridad electoral por medio de una presencia “efectiva” en las zonas de riesgo, asĂ como de la protecciĂłn de los candidatos y comunidades.
TambiĂ©n ha llamado a la FiscalĂa a “fortalecer” las investigaciones, facilitar los mecanismos de denuncia y “judicializar” a los responsables de amenazas, violencia o interferencia en el proceso electoral.
Finalmente, la defensora del Pueblo ha instado a la ProcuradurĂa General de la NaciĂłn a “verificar” a travĂ©s de su ComisiĂłn Especial Temporal de Seguimiento, el cumplimiento de las recomendaciones, adoptando medidas disciplinarias contra el funcionariado que no cumpla su cometido en materia de prevenciĂłn y protecciĂłn ante las amenazas alertadas.






