La defensa de los ocho militares detenidos por la muerte de cinco civiles el pasado 25 de abril en Colcabamba, en el departamento de Ayacucho, en el centro-sur de Perú, ha alegado que abrieron fuego en hasta 76 ocasiones en defensa propia tras ser tiroteados a pesar de que en el lugar no se encontraron armas de fuego.
La defensa sostiene que los fallecidos, que se desplazaban en una camioneta junto a otras tres personas supervivientes, se resistieron a una intervención antidrogas y dispararon contra los uniformados, informa el diario peruano ‘La República’. En concreto, los sospechosos no se detuvieron ante la voz de alto y dispararon a los militares desde el interior del vehículo, según esta versión.
“Desde el interior del vehículo intervenido (los pasajeros de la camioneta) habrían realizado disparos al personal militar investigado, encontrándose en el vehículo intervenido tanto en la caseta como en la tolva casquillos, munición de 9.19 mm., como también de calibre 38, que corresponden a pistolas semiautomáticas, municiones que no son de uso de los investigados” militares, ha planteado la defensa.
Además, asegura que el peritaje practicado tanto a los cinco fallecidos como a los tres sobrevivientes reveló residuos de disparo de armas de fuego en los casos de Wilder Romero Sevipaucar y William Núñez Soto, fallecidos en el incidente, y Jhonatan Águila Gutiérrez, herido y sobreviviente. Los tres dieron positivo para antimonio y bario, compatibles con residuos de disparos de armas de fuego, según el Ministerio Público.
Sin embargo, hasta ahroa ninguno de los ocho militares, encabezados por el capitán Luis Montenegro Pardo, ha declarado sobre las razones para utilizar contra los pasajeros de la camioneta sus fusiles de largo alcance de fabricación belga Scar-L.
Durante las pesquisas policiales y fiscales en la escena del crimen, sin embargo, no se encontraron las armas que supuestamente utilizaron los civiles que viajaban en el vehículo. También se comprobó que ninguno de los militares resultó herido durante el operativo.
De hecho, uno de los supervivientes, Jhonatan Águila Gutiérrez, ha declarado que tras matar a los cinco civiles y comprobar que no había droga en la camioneta, los militares recibieron la orden de desperdigar munición de diferentes calibres en el interior del vehículo.
Además, las partículas de antimonio y bario detectadas en Wilder Romero Sevipaucar, William Núñez y Jhonatan Águila Gutiérrez no acreditan fehacientemente que ellos dispararan armas de fuego. De hecho, la Fiscalía destaca que las muestras se tomaron varias horas después del incidente, mientras los cuerpos y supervivientes estaban bajo custodia militar.
Los residuos encontrados en tres civiles se deberían a que “ha existido manipulación de la escena del crimen por parte de los investigados o a los 76 disparos que recibió el vehículo de las víctimas, señala la resolución judicial.
El juez José Matos Centeno desestimó por todo ello los argumentos de la defensa de los acusados y ordenó la detención preventiva de los ocho militares.










