UNICEF ha alertado este martes de que más de 75.000 niños, niñas y adolescentes en Colombia han visto interrumpido su acceso a la educación por el terremoto que sacudió el sur del país el pasado 10 de agosto y que ha dejado casi 300 fallecidos.
Según el balance de la organización, más de 3.200 centros educativos han resultado afectados y 263 escuelas han quedado completamente destruidas por el seísmo.
“Miles de familias y de niños y niñas lo han perdido todo, sus casas, sus escuelas. Han perdido la posibilidad de sentirse seguros y tranquilos. Necesitamos seguir acompañando a estas comunidades, especialmente con apoyo psicosocial, espacios seguros para la infancia y acciones que permitan restablecer la educación”, ha indicado Olga Lucía Zuluaga, portavoz de UNICEF.
Asimismo, ha puesto de manifiesto que en zonas como Buenaventura y Chocó el terremoto ha “agravado las necesidades” de muchas familias que “ya vivían en situación de gran vulnerabilidad”.
De esta forma, UNICEF avisa de que para muchos niños y niñas la escuela supone un espacio seguro y una red de apoyo y protección frente a riesgos como la violencia, la explotación o el reclutamiento por grupos armados.
“Solo en Chocó, entre 2021 y 2025, Naciones Unidas verificó 180 violaciones graves contra niños, niñas y adolescentes en el marco del conflicto armado”, ha indicado la organización que ha subrayado que trabaja con el Ministerio de Educación colombiano para que los menores “puedan volver cuanto antes a espacios seguros de aprendizaje”.
UNICEF ha informado de que en Chocó se han repartido más de 600 kits de higiene familiar y menstrual, se han adecuado los baños de uno de los principales albergues y un camión cisterna está suministrando agua segura mientras que en Buenaventura se han entregado otros 200 kits de higiene familiar y dignidad.






