La reforma política y el Bicentenario

Sin reforma política no hay Bicentenario que celebrar porque el Perú, después de 200 años, no es sino una república bananera de baja intensidad.

Me voy yo, nos vamos todos. Esta propuesta del presidente Vizcarra no va a salir, el Congreso no se va autodisolver.

Entonces, nos quedamos todos con una inaceptable falsa reforma política hecha por el Congreso, es decir, sin reforma. 

Si Vizcarra se conforma con esta realidad, tendremos un presidente que será martirizado constantemente por la obstrucción de un Congreso dirigido por fujimoristas. En otras palabras, tendremos inestabilidad sociopolítica y económica hasta julio del 2021.

Si el presidente Vizcarra se conforma con esta desastrosa situación, pasará a la historia como un presidente que no supo usar la potestad que la daba la Constitución para disolver el Congreso y promulgar una reforma política que hubiera convertido al Perú en una República de alta intensidad democrática.

Sin reforma política no hay Bicentenario que celebrar porque el Perú, después de 200 años, no es sino una república bananera de baja intensidad democrática con las siguientes características:

  1. Los congresistas tienen más inmunidad que los diplomáticos extranjeros en el Perú, pues si estos violan el Código Penal pueden ser expulsados como personas no gratas, no cuentan como los congresistas con un blindaje de 5 años.
  2. No existe una ley moderna de financiamiento de los partidos políticos.
  3. Los partidos no tienen elecciones primarias con participación nacional. Son liderados por caudillos y sus entornos.
  4. El voto preferencial se compra.
  5. No existe un Senado como en todas las democracias de alta intensidad.
  6. No existe paridad política representativa entre hombres y mujeres.

No hay que confundirse, el verdadero problema político del Perú nos es el adelanto o no adelanto de elecciones, sino la reforma política que ha sido apoyada por más del 70% de la población en un impecable referéndum.

El referéndum a favor de la reforma política ha sido en la realidad un voto del pueblo contra el Congreso. Es así la más clara expresión democrática soberana del pueblo peruano de no sentirse representado por este Congreso dominado hasta ahora por el fujimorismo.

¿Ejecutará el presidente Vizcarra la reforma política? ¿Usará para ello la potestad que le da la Constitución, haciendo una cuestión de confianza para promulgar  la reforma política que él prometió y que el pueblo apoyo masivamente en un referéndum?

Si no lo hace, ¿qué bicentenario como República democrática vamos a celebrar?

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