En los tiempos que corren, acompañados de espectaculares innovaciones, cada idea y cada nuevo dato que se descubre en sus textos inéditos resisten y sobrepasan el olvido. Siguen suscitando controversias como ningún otro pensador en la historia de la cultura, incluso por aquellos que no le han leído, y quizá por eso mismo. Provoca debates incansables, inspirando la renovada explicación del cosmos y la sociedad, levantando emociones suscitadoras porque entran en el quid del mundo vivo. Leer sus escritos hace que la lectura sea un alimento que mejora el espíritu.
Marcello Musto, sociólogo de la Universidad de York en Toronto, escribe un volumen relativamente breve: Los últimos años de Karl Marx, 1881-1883, una biografía intelectual. De lectura amena, intercalada de citas breves, presenta algunos escenarios y pasajes de la azarosa vida intelectual de los últimos años del más influyente pensador político. Con claridad expositiva, hace énfasis en aspectos conmovedores desconocidos hasta hoy. Es lo que justifican autores y libros en medio de la odiosa ampulosidad.
Después de que la Editorial Riuniti publicara, entre 1972-1990, 32 volúmenes de los 50 previstos, la Editorial Lotta Comunista editó 15 volúmenes; son los que se citan y comentan generalmente. De sus manuscritos y cuadernos de apuntes han visto la luz 70 de los 114 previstos, que según el autor aún existen por poner a disposición de los lectores otros volúmenes que algún día llegarán a los lectores. Y no existe autor que tanto encono haya suscitado, sobre todo, por parte de quienes no lo han leído. Es un enigma que se va aclarando.
Este volumen de Musto nos muestra un cerebro pensante sin concesiones a las penurias, un ser humano lleno de dificultades y la salud quebrantada, pero entregado a pensar en una causa que nunca abandonó hasta sus últimos días, vividos con tesón y dignidad. Con ventanas abiertas para ver, pensar y actuar en un mundo cada vez cambiante, abriendo puertas para entender por qué cautivó a multitudes y por qué suscitó diálogos fecundos, encendidos debates y controversias inacabadas que han provocado caudales de emociones, pensamientos y acciones.
Abarca un tiempo breve que cubre los últimos años de vida, desde inicios de 1881 hasta inicios de 1883, conformado por cuatro breves capítulos: 1. Nuevos horizontes de investigación, 2. Controversias sobre el desarrollo del capitalismo en Rusia, 3. Los tormentos del Viejo Nick, 4. El último viaje del Moro. Un acercamiento precedido por una investigación seria y de primera fuente que posibilita tomar nota acerca de algunas novedades que permiten comprender una vida intelectual rica, lejos de los acartonados cercos de la ideología.
Aquejado por dificultades familiares y una enfermedad pleural irreparable, agravado por el mal tiempo, pudo sobreponerse para seguir investigando y estudiando la matemática, la física, la química, la biología, la historia, la sociología, la economía y la antropología. El cometido de toda una vida y un desmentido directo a la visión estrecha de algunos expositores marxistas pegados a recetarios y consignas. Esta preocupación y cometido de Marx recobran actualidad justamente cuando urge la evaluación de los cambios políticos, como el declive inexorable de la unipolaridad dando paso a la multipolaridad.
Y, para ser breve, hay una cuestión que es más actual y viva en el legado de Karl Marx porque atañe al núcleo motor de la investigación. Tan ausente en los manuales más acreditados de investigación científica, porque tiene que ver con el planteamiento de los problemas y las preguntas pertinentes, pasada con ligereza por los manidos manuales. Presentes en los procesos de revolución, que son procesos complejos, muy lejos de un rápido vuelco de sistema, dado que entrañan la necesaria discusión entre los conceptos y la realidad. Queda tiempo para revisar los innumerables manuscritos, la revisión de sus nuevas investigaciones, el contacto con políticos e investigadores y la visita a Argelia que le obligaron a repensar sus investigaciones y volver a revisar su estilo.











