La inteligencia artificial (IA) y el procesamiento masivo de datos lideran, por primera vez, el ranking de amenazas globales según el Future Risks Report 2026, elaborado de manera conjunta por la aseguradora Axa y la consultora Ipsos.
El informe sitúa a la crisis ambiental en el segundo lugar, desplazada por los riesgos asociados al avance tecnológico, que escalaron posiciones frente al relevamiento previo. En la edición anterior, la informática figuraba en el cuarto puesto. Ahora, el temor ante los desarrollos digitales se consolidó en la cima de las preocupaciones globales.
El crecimiento acelerado de la tecnología y percepción pública
El director de Tecnología e IA de Axa, Matthieu Caillat, explicó que los sistemas autónomos generan oportunidades, pero reconoció que su progreso genera “una profunda incertidumbre”. Los especialistas de riesgos encuestados señalaron como motivo principal la vertiginosidad con la que la IA ha irrumpido en el día a día de la sociedad.
Más de la mitad de los analistas posicionó a la inteligencia artificial como un fenómeno emergente de crecimiento acelerado. Un alto porcentaje de los encuestados expresó sentirse vulnerable ante el uso cotidiano de estas tecnologías, tanto en la esfera profesional como en la vida personal.
El reporte destaca una profunda desconfianza en las capacidades de los gobiernos para contener los desafíos que plantea el desarrollo tecnológico. Solo el 9% de los analistas consultados consideró que los Estados están preparados para enfrentar imprevistos en materia informática. En Europa, la cifra desciende al 3%.

Debate internacional y nuevas amenazas identificadas
Referentes de la industria tecnológica han advertido sobre los riesgos asociados. Semanas atrás, el empresario Bill Gates alertó sobre tres amenazas vinculadas al desarrollo de la IA: la eliminación masiva de empleos, el aumento de las estafas virtuales y el deterioro de los vínculos sociales en la infancia.
El informe subraya que el vuelco en la percepción global obedece a interrogantes éticos y prácticos suscitados por el avance tecnológico. Tanto el público como la comunidad analítica señalan inquietudes sobre derechos humanos, manipulación de información sensible y la posible reproducción de sesgos discriminatorios por parte de algoritmos.
Una preocupación central recogida por el estudio es el impacto potencial sobre el empleo. El reemplazo de actividades especializadas por plataformas automatizadas genera temores de desempleo generalizado. Se suma a esto el denominado efecto de caja negra: la dificultad técnica para explicar las decisiones tomadas por sistemas algorítmicos en situaciones críticas.
La vulnerabilidad respecto a la gestión estatal del riesgo digital también fue subrayada. Expertos del sector remarcaron el rezago de las regulaciones públicas frente a la rápida evolución en el mercado privado. Esta distancia facilita el aumento de ciberataques, fraudes y atentados contra la privacidad de datos personales.

A pesar de que el cambio climático mantiene indicadores alarmantes, el desarrollo digital se percibe como un peligro más inmediato. El estudio señala que la percepción social estuvo influida por el contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y problemas energéticos. El crecimiento autónomo de la informática y la debilidad institucional colocaron a la inteligencia artificial en el primer plano de las preocupaciones globales.









