El gobierno de Francia comunicó que reemplazará parcialmente el sistema operativo Microsoft Windows por Linux en sus computadoras oficiales. La medida busca disminuir la dependencia tecnológica hacia proveedores de Estados Unidos y promover una mayor soberanía digital en la administración pública.
La decisión implica una transición paulatina de los sistemas informáticos estatales hacia soluciones de código abierto. Linux, conocido por su acceso gratuito y la posibilidad de adaptarse a diversas necesidades, facilitará la implementación de versiones personalizadas según las exigencias de cada organismo público francés.
Política de autonomía tecnológica
El ministro David Amiel explicó que esta decisión forma parte de una estrategia a largo plazo. “Recuperar el control de nuestro destino digital”, afirmó Amiel, quien subrayó la importancia de gestionar los datos y la infraestructura tecnológica de forma autónoma.
El proceso comenzará en la Dirección Interministerial Digital (DINUM), la entidad responsable de coordinar la política tecnológica del Estado francés. Hasta el momento, las autoridades no han comunicado un cronograma específico ni han detallado las distribuciones de Linux que se emplearán. Sin embargo, el gobierno confirmó que la migración será progresiva.
La imagen de una computadora oficial funcionando con Linux fue difundida junto al anuncio, destacando el inicio de esta nueva etapa para el Estado francés.
Contexto europeo y fundamento de la medida
La determinación del gobierno francés ocurre dentro de un debate más amplio en Europa sobre la dependencia de tecnologías extranjeras. Recientemente, el Parlamento Europeo aprobó un informe solicitando a la Comisión Europea identificar los campos donde se podría reducir el uso de proveedores foráneos. La preocupación por la soberanía digital ha cobrado relevancia, motivada por cambios geopoliticos y el uso de herramientas tecnológicas como instrumentos de presión.
Desde 2025, con la llegada de Donald Trump a la presidencia estadounidense, varios gobiernos europeos expresaron inquietud ante la imprevisibilidad de la política exterior de ese país. Sanciones económicas y restricciones tecnológicas impuestas desde Estados Unidos, que llegaron a afectar incluso a funcionarios internacionales, intensificaron la percepción de vulnerabilidad al depender de servicios digitales gestionados por grandes empresas estadounidenses.
No es la primera ocasión en que Francia busca reducir su dependencia tecnológica. Meses atrás, las autoridades anunciaron el reemplazo de Microsoft Teams por Visio, una plataforma francesa de videoconferencia basada en Jitsi, que es de código abierto y utiliza cifrado de extremo a extremo.
Además, el Ejecutivo informó que planea trasladar la plataforma de datos sanitarios nacional a un sistema considerado más seguro y bajo control local antes de fin de año. Estos movimientos revelan una tendencia internacional en la que los Estados priorizan el control sobre sus infraestructuras tecnológicas y los datos públicos.
El paso hacia Linux representa, de acuerdo con las decisiones del gobierno francés, no solo una actualización técnica, sino también una acción que responde al objetivo de garantizar un mayor control estatal sobre las plataformas digitales que sostienen los servicios públicos.












