Jacob Coxon, exinvestigador de Anthropic, reavivó el debate global sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) tras su salida de la empresa dedicada al desarrollo de esta tecnología. Coxon advirtió que los sistemas de IA podrían poner en peligro a la humanidad antes del año 2030, según sus declaraciones que circularon recientemente y que preocuparon a la comunidad tecnológica internacional.
La consultora Manochi, con sede en Singapur y reconocida por su análisis de tendencias en el entorno digital, informó que existen 2.420 millones de usuarios de IA generativa en todo el mundo. Esa cifra representa el 29,2% de la población total. El uso más extendido de estas tecnologías corresponde a la creación de textos, imágenes, videos y respuestas automatizadas.
Transformaciones laborales, educativas y sanitarias impulsadas por la IA
Belén Ortega, especialista en IA, señaló que la presencia de estas herramientas provoca cambios profundos en la rutina diaria y profesional. “Habrá un cambio muy grande. En materia de tecnología, habrá cada vez más aplicaciones y los robots se incorporarán en nuestro día a día”, indicó Ortega en diálogo con el canal C5N.
La experta explicó que el sector laboral vivirá una reconversión. Sostuvo la necesidad de estudiar IA y desarrollar habilidades blandas para afrontar los nuevos desafíos. Ortega remarcó que el futuro del trabajo favorecerá a quienes sepan supervisar sistemas inteligentes en cualquier posición de carácter tecnológico.
En el ámbito educativo, Ortega anticipó la llegada de “aulas inteligentes” a escala global. Según su visión, los docentes estarán capacitados para guiar el desarrollo de habilidades blandas y técnicas en los estudiantes, impulsando la integración de la programación y el uso de IA en la educación básica. “De esta manera, los jóvenes contarán con todas las herramientas necesarias para su desarrollo profesional y ciudadano”, expresó.
Ortega también abordó los avances de la IA en la salud. Destacó el desarrollo en China de dispositivos similares a tomógrafos capaces de escanear el cuerpo y entregar resultados e indicaciones automáticas para la revisión médica. Explicó que estos avances podrían facilitar la detección temprana de enfermedades y mejorar la efectividad de las cirugías, disminuyendo la mortalidad.
Elisandro Santos, otro especialista en IA, resaltó el impacto del modelo AlphaFold desarrollado por Google, el cual permitió conocer el desdoblamiento molecular de proteínas. Santos indicó que hoy laboratorios y empresas emplean esa información para desarrollar tratamientos y fármacos contra enfermedades hasta ahora incurables. “En los próximos años podríamos ver desaparecer enfermedades gracias al avance de la IA”, afirmó.
Robots, asistentes virtuales y nuevas realidades cotidianas
Santos expuso el caso de la ciudad experimental Woven City en Japón, donde científicos e infraestructuras están interconectados con IA. En este entorno, vehículos autónomos se encargan de tareas como la recolección de basura o el riego de plantas, ilustrando la integración de la inteligencia artificial en servicios urbanos.
Ortega mencionó el desarrollo de robots domésticos, citando el proyecto de Tesla para lanzar en 2027 robots capaces de cocinar, cuidar personas mayores y realizar diversas tareas. Explicó que en los primeros años la adquisición será limitada, pero la competencia y el aumento de la producción podrían masificar su acceso, permitiendo incluso la venta directa en supermercados.
Ortega recordó que Elon Musk predijo la posibilidad de que para 2031 haya más robots que humanos. Sin embargo, sostuvo que esas proyecciones deben ser consideradas con cautela.
Santos profundizó en el avance de asistentes virtuales autónomos, señalando ejemplos de pruebas en Estados Unidos donde sistemas como ChatGPT están conectados a supermercados y plataformas electrónicas. Evaluó que en el futuro podrían eliminarse intermediarios y aumentar la interacción oral y natural con estas tecnologías.
El experto indicó que existen dispositivos que permiten operar funciones mediante comandos de voz, como tomar fotografías, solicitar vehículos o reproducir música, sin necesidad de escribir.
Desafíos y advertencias sobre la dependencia de la IA
Ortega advirtió sobre el riesgo de caer en un “sedentarismo cognitivo” producto de la confianza absoluta en la IA. Señaló que delegar completamente las tareas a estos sistemas podría debilitar la capacidad de aprendizaje y progreso personal.
Santos recomendó que los niños no utilicen sistemas capaces de generar contenidos automáticamente. Sostuvo que a esa edad es crucial el desarrollo del razonamiento y la formación a través de esfuerzos propios, en lugar de depender de respuestas automáticas.
El especialista resaltó que muchos empleos desaparecerán y otros se transformarán debido a la adopción de la IA. Santos afirmó que es fundamental que cada persona evalúe el impacto de estas tecnologías en sus ámbitos laborales para evitar ser desplazados, ya sea por robots o por trabajadores con habilidades en IA.










