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viernes, 3 de abril de 2026
¿Sabías que los programas de TV inspiraron los primeros videojuegos?

¿Sabías que los programas de TV inspiraron los primeros videojuegos?

Lo que hoy conocemos como “juego interactivo” nació del formato de concursos y programas que convirtieron la pantalla en un escenario de participación
Cómo la televisión dio origen a muchos de los juegos que hoy amamos
Cómo la televisión dio origen a muchos de los juegos que hoy amamos

¿Sabías que los programas de TV inspiraron los primeros videojuegos?. Por Cristina Palao.

Cuando pensamos en los videojuegos, solemos imaginar consolas, pulsadores, gráficos pixelados y experiencias lúdicas en solitario frente a una pantalla. Pero lo que muchos no saben es que la concepción de muchas mecánicas interactivas y la propia idea de “juego frente a cámara” guardan relación con formatos televisivos, concursos y programas de entretenimiento. 

De hecho, el vínculo entre ambos medios fue tan estrecho que uno no se entiende del todo sin el otro. Y aunque en la actualidad asociemos nombres como deal or no deal casino con plataformas modernas de ocio, la esencia de ese tipo de juegos está directamente conectada con aquellos primeros experimentos televisivos que buscaban hacer participar al espectador.

El contexto histórico

En los años 50 y 60, la televisión era el centro del entretenimiento familiar. Todo giraba en torno al televisor, pero el papel del espectador era pasivo. Con la llegada de los videojuegos en los 70, por primera vez, la gente podía interactuar con la pantalla.

Al principio, los videojuegos eran experimentos de laboratorio, como el mítico Spacewar! en el MIT, pero pronto pasaron a los salones recreativos y a las casas. Aun así, su estructura, sus dinámicas y hasta su forma de atraer al público estaban claramente inspiradas en los programas de televisión. Los concursos, las rondas, las decisiones arriesgadas, el suspense antes de revelar una respuesta o un premio… todo eso formó parte del ADN de los primeros juegos electrónicos.

Además, la televisión también comenzó a coquetear con el sector del videojuego. Un ejemplo mítico fue Starcade (emitido entre 1982 y 1983), un programa donde los concursantes jugaban videojuegos arcade en directo. Fue una de las primeras veces que se mostraron videojuegos como algo competitivo y digno de pantalla grande. La televisión y los videojuegos comenzaron a retroalimentarse; una inspiraba a los otros, y viceversa.

Programas de televisión que sembraron ideas para videojuegos

Los concursos televisivos siempre han tenido una estructura muy clara de elegir, apostar, arriesgar y descubrir. Esa mezcla de decisión y azar era perfecta para adaptarse al mundo de los videojuegos. Al fin y al cabo, muchos juegos funcionan igual… el jugador toma una decisión, se enfrenta al resultado y siente la emoción del riesgo.

Un ejemplo especialmente curioso fue el programa británico Knightmare (emitido entre 1987 y 1994). En él, un joven con un casco que le tapaba la vista recorría un laberinto virtual guiado por sus compañeros, que veían lo que él no podía ver. Usaban tecnología de croma (pantalla azul) para mezclar a los jugadores con escenarios generados por ordenador. En cierto modo, era como ver un videojuego en directo, con personas reales moviéndose dentro de un mundo virtual. Esto marcó un antes y un después y anticipó muchos conceptos que luego serían comunes en los videojuegos.

Por otro lado, programas como Starcade mostraron cómo la televisión podía servir de escaparate para los videojuegos. En lugar de concursos de preguntas, los participantes competían jugando en máquinas arcade. Para el público de la época, era algo totalmente nuevo; ver videojuegos en la televisión ayudó a legitimarlos como forma de entretenimiento familiar.

Adaptaciones de televisión a videojuegos

Normalmente se habla de videojuegos que luego se convierten en series o películas, pero lo contrario también ha ocurrido. En la categoría de videojuegos basados en series de TV encontramos de todo, desde adaptaciones de ALF o Airwolf, hasta títulos inspirados en The Adventures of Gilligan’s Island.

El propio Knightmare dio el salto a los ordenadores en 1991 con un videojuego para Amiga y Atari ST que recreaba la experiencia del programa. Fue un ejemplo claro de cómo un formato televisivo podía transformarse en juego digital sin perder su esencia.

Durante los años 80, muchas compañías de televisión y cine intentaron meterse en el mercado del videojuego, adaptando sus programas o películas más populares. Atari, por ejemplo, lanzó varios títulos basados en franquicias audiovisuales. Si un formato funcionaba en la televisión, ¿por qué no llevarlo a la consola? Esta interacción entre medios asentó la base de lo que hoy llamamos convergencia audiovisual.

Mecánicas televisivas convertidas en código

Los programas de televisión aportaron muchas ideas a los videojuegos. Algunas parecen tan naturales hoy en día que cuesta imaginar que antes no existieran.

El suspense de “¿qué hay detrás de la puerta número tres?” o “¿aceptas el trato o lo rechazas?” está en la raíz de muchos videojuegos de decisión. Esa sensación de riesgo, de no saber qué pasará, se tradujo perfectamente al lenguaje digital.

También se heredó la estructura por etapas. Los concursos televisivos solían dividirse en rondas, cada una más difícil que la anterior, con pruebas distintas y un premio final. Los videojuegos copiaron ese formato casi al pie de la letra con niveles, mundos, jefes finales…

La televisión incluso influyó en la forma de presentar los videojuegos. Los desarrolladores sabían que los jugadores los verían en un televisor doméstico, así que adaptaron los gráficos y la interfaz para ser atractivos desde el sofá. Los colores vivos, los textos grandes y los menús sencillos eran parte de esa estética compartida entre ambos mundos.

Y aunque en la televisión el público no podía interactuar directamente, algunos programas empezaron a experimentar con la participación del espectador. Ese deseo de interacción acabaría materializándose de lleno en los videojuegos, donde el jugador pasaba a ser el protagonista de la acción.

¿Por qué sigue siendo importante esa influencia hoy en día?

Vivimos en una época en la que las fronteras entre televisión, videojuegos, cine y streaming se han difuminado por completo. La interacción que empezó hace más de cuarenta años ha desembocado en un ecosistema donde todo se mezcla: programas que permiten votar en directo, videojuegos que parecen series de televisión, realities con minijuegos digitales y experiencias híbridas entre entretenimiento y tecnología.

La televisión enseñó a los videojuegos cómo estructurar la emoción, cómo mantener al público enganchado y cómo presentar un espectáculo. Y los videojuegos, a su vez, enseñaron a la televisión a ser mucho más participativa.

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Periodista formada en la Universidad Complutense de Madrid. Especializada en sociedad, salud, religión y estilo de vida.