El avance de la inteligencia artificial ha generado un debate sobre el impacto de esta tecnología en el empleo y la organización del trabajo. Las opiniones sobre sus efectos en la jornada laboral y la productividad difieren entre especialistas y actores del sector tecnológico.
Postura de Sam Altman sobre el futuro laboral
El CEO de OpenAI, Sam Altman, afirmó que, a pesar de las expectativas generadas sobre la reducción de la jornada laboral, considera poco probable que la automatización modifique significativamente la duración de la semana de trabajo. “De alguna manera, nunca vemos la promesa de la semana laboral de cuatro horas a gran escala en la sociedad. Y no espero que la inteligencia artificial cambie eso”, dijo en entrevista reciente.
Sam Altman sostuvo que cada innovación tecnológica agiliza ciertas actividades, pero ese tiempo libre suele ocuparse en nuevas obligaciones. “Vamos a estar mucho más ocupados de lo que pensábamos en un mundo post-superinteligencia”, señaló. Agregó además que la tendencia será sentir más ocupaciones, aunque en el fondo se perciba cierta satisfacción.
Investigación sobre el impacto de la IA en el trabajo
Un estudio publicado por la Harvard Business Review analizó durante ocho meses a cerca de 200 trabajadores de una empresa tecnológica estadounidense que incorporó herramientas de inteligencia artificial generativa. Investigadoras de la Universidad de California, Berkeley, observaron que, si bien los empleados completaban tareas con mayor rapidez, también asumían una mayor carga de trabajo y extendían su actividad, en ocasiones sin que sus superiores lo solicitaran.
El informe advirtió que este aumento de productividad inicial no implicaba necesariamente una disminución del volumen de trabajo. Por el contrario, los participantes terminaron asumiendo nuevos roles y responsabilidades que antes requerían la intervención de otros trabajadores o incluso de nuevas contrataciones.
Entre los efectos detectados, el estudio mencionó la acumulación de tareas, fatiga cognitiva y momentos de agotamiento. “El aumento de productividad inicial puede dar lugar a un trabajo de menor calidad, rotación de personal y otros problemas”, señaló la investigación.
Expertos citados en el análisis coincidieron en que la inteligencia artificial suele facilitar procesos, pero también intensifica la percepción de accesibilidad a tareas complejas. Esa accesibilidad llevó a los trabajadores a incorporar progresivamente funciones ajenas a su puesto original.
Cambios en la dinámica laboral y límites difusos
El estudio identificó que la adopción de estas tecnologías dificultó la distinción entre tiempo de trabajo y de descanso. Algunos empleados comenzaron a usar herramientas de IA durante los períodos destinados al almuerzo, en reuniones o en tiempos de espera, disminuyendo así las pausas naturales y extendiendo la jornada hacia horas de la tarde o madrugada.
La investigación reportó un aumento de la multitarea: los trabajadores, al disponer de un “compañero” digital, mantenían simultáneamente más procesos abiertos. Ese fenómeno generó cambios constantes de atención y una acumulación creciente de tareas pendientes.
“Así, se generaba una carga cognitiva y una sensación de constante malabarismo, incluso cuando el trabajo parecía productivo. Muchos trabajadores notaron que hacían más cosas a la vez y sentían más presión que antes de usar inteligencia artificial, a pesar de que el ahorro de tiempo que suponía la automatización supuestamente tenía como objetivo reducir dicha presión”, concluyó el informe.
Sam Altman y los resultados de la investigación coinciden en que la incorporación de inteligencia artificial puede transformar los procesos laborales, pero no necesariamente conduce a una reducción de la jornada, sino que redistribuye y amplía las tareas asumidas por cada empleado en su día a día.










