Los trabajadores de construcciĂłn civil de los 193 sindicatos afiliados a la FederaciĂłn de Trabajadores en ConstrucciĂłn Civil del PerĂș (FTCCP) salieron a marchar el pasado 15 de enero en todo el paĂs para exigir la reactivaciĂłn de la industria de la construcciĂłn y rechazar la flexibilizaciĂłn laboral.
Ya desde la CADE 2018 el presidente MartĂn Vizcarra anunciĂł que era necesario reducir los costos no salariales para la formalizaciĂłn laboral, desconociendo derechos adquiridos, lo que va en la lĂnea de los empresarios y el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Lo mismo hicieron otros miembros del Ejecutivo, lo cual es un error.
El Ejecutivo se equivoca al promover la propuesta de una reforma laboral al gusto de la Confiep, pues con esta se beneficiarĂa al empresariado profundizando la sobreexplotaciĂłn laboral.
La corrupción, que tanto daño nos estå haciendo, ha sido sostenida por la alianza entre algunos empresarios y ciertos funcionarios corruptos, con coimas que se generaron arrebatando dinero al Estado y a los ciudadanos. La reforma laboral plantea la misma fórmula: generar ganancias dejando de pagar al Estado y a los trabajadores.
La formalizaciĂłn laboral se incrementarĂĄ solo cuando exista una verdadera fiscalizaciĂłn a las empresas y sanciones penales para los malos empresarios que, incumpliendo las normas, generan competencia desleal.
En construcciĂłn civil, por ejemplo, las empresas subcontratistas desconocen los derechos laborales y ni las municipalidades, los gobiernos regionales, la SUNAFIL o el Ministerio de Trabajo fiscalizan el cumplimiento de las normas laborales vigentes.
Construcción civil exige respeto a la negociación colectiva por rama, recuperar la jubilación en construcción con 15 años de aportes al sistema pensionario, sancionar la informalidad de los subcontratistas, asà como la reactivación del sector destrabando los proyectos aprobados y generar trabajo para los miles de obreros del andamio.
Asimismo, demandamos la anulaciĂłn de los registros sindicales a los seudosindicatos que sirven de fachada para los delincuentes.












