Hoy, 25 de octubre, la Iglesia católica celebra a San Frutos entre otros santos en su santoral. Su conmemoración nos invita a recordar la vida y el legado de este eremita que se destacó en la región que hoy conocemos como Segovia.
San Frutos vivió en una época convulsionada, durante el siglo VIII, en el contexto de la invasión musulmana en la península ibérica. Nacido en una familia acomodada, Frutos, junto a sus hermanos, Santa Engracia y San Valentín, experimentó una transformación radical después de perder a sus padres. En lugar de disfrutar de sus riquezas, decidió adoptar una vida de austeridad. Se convirtió en un ferviente creyente que dedicó su existencia a la oración y a la soledad, construyendo tres ermitas cerca del río Duratón. Este lugar se convirtió en un punto de referencia espiritual en la región.
La vida de San Frutos no fue solo de oración y retiro, ya que hasta su muerte en el año 715, estuvo profundamente involucrado en la defensa de los cristianos que huían de los ataques sarracenos. Se le atribuyen diversos milagros que fortalecieron la fe de los desesperados en ese caótico periodo. Tras su fallecimiento, su figura adquirió un halo de santidad, y sus hermanos también se convirtieron en mártires al ser decapitados por los invasores musulmanes. Con el tiempo, sus restos fueron enterrados en la Catedral de Segovia, y las reliquias se encuentran en la localidad de Caballar.
En la actualidad, cada año los habitantes de la región celebran fiestas en honor a San Frutos, particularmente durante las fiestas de Las Mojadas, donde invocan su protección y ayuda para obtener agua para los cultivos. Esta tradición revela la profunda conexión que los segovianos sienten hacia su legado espiritual.
Además de San Frutos, este día también se rinde homenaje a otros santos, incluyendo:
- Santo Crisanto y Santa Daría de Roma
- Santos Crispín y Crispiniano de Soissons
- San Miniato de Florencia
- San Frontón de Périgueux
- Santos Martirio y Marciano de Constantinopla
- San Gaudencio de Brescia
- San Hilaro de Javols
- San Mauro de Pécs
- San Bernardo Calbó
- Beato Tadeo Machar
- Beato Recaredo Centelles Abad
- Beatas María Teresa Ferragud Roig y sus hijas: María de Jesús (Vicenta), María Verónica (Joaquina), María Felicidad Masiá Ferragud, y Josefa de la Purificación (Raimunda) Masiá Ferragud
¿Qué es el santoral?
El santoral católico es un cronograma que clasifica a los santos y beatos reconocidos por la Iglesia en fechas específicas a lo largo del año. El Martirologio Romano es el documento oficial que organiza todos estos nombres, que alcanzan casi 7,000 en total. Su propósito es recordar y venerar a aquellos que han tenido una relevante influencia espiritual y moral en la tradición católica.
¿Por qué se celebra el día del santo?
La celebración del día de un santo radica en conmemorar su legado y virtudes. Estas fechas son ocasiones para que los fieles reflexionen sobre la vida de estos santos, imiten sus virtudes y pidan su intercesión en oración. Los días de fiesta son también momentos de alegría en muchas comunidades católicas, que organizan actividades y rituales en honor de sus santos patronos.
¿Cómo se convierte alguien en santo?
El proceso de canonización de la Iglesia católica es un camino riguroso que comienza con la fase de “siervo de Dios”. Después de una investigación sobre la vida y virtudes del candidato, se avanza a la fase de venerable, seguido por la beatificación, que puede requerir la verificación de un milagro atribuido al nuevo beato. Finalmente, para la canonización, se necesita la validación de otros milagros, consolidando la vida del santo como un ejemplo inspirador para los fieles. Esta práctica resalta la importancia de la santidad y la devoción en la fe católica.










