Hoy, 24 de agosto de 2026, la Iglesia católica celebra en su santoral a San Bartolomé, un apóstol de notable relevancia en la historia del cristianismo, así como a otros santos y beatos, como San Tación, San Audeno y Santa Emilia de Vialar.
San Bartolomé, identificado comúnmente con Natanael, nació en Caná de Galilea. Su encuentro con Jesús tuvo lugar cuando fue presentado al Maestro por Felipe, en las orillas del río Jordán. Desde ese instante, se unió a los Doce apóstoles, acompañando a Cristo a lo largo de su ministerio. Su figura resalta en los evangelios, donde se le menciona como un fiel seguidor del mesías.
Tras la ascensión de Jesucristo, la tradición sostiene que San Bartolomé llevó el Evangelio a la India, donde realizó su labor evangelizadora con fervor. Sin embargo, su vida terminó trágicamente, ya que se dice que fue martirizado en Armenia; un relato popular señala que fue desollado vivo, lo que le ha otorgado el título de patrón de los curtidores. Su festividad, aunque poco reconocida en el ámbito litúrgico, resalta la importancia de su legado entre los apóstoles de Jesús.
A pesar de ser uno de los doce, la figura de San Bartolomé no tiene la misma popularidad que otros apóstoles, lo que genera un contraste interesante dentro de la tradición cristiana. Su festividad es reconocida tanto en la Iglesia católica como en las iglesias ortodoxas, sirviendo como un recordatorio del sacrificio y la dedicación de los primeros seguidores de Cristo.
Otros santos del día
- San Tación de Claudiópolis: Mártir de la Iglesia primitiva, cuya vida inspiró la devoción en su comunidad por su valiente testimonio de fe.
- San Audeno de Rouen: Este santo fue un obispo conocido por su dedicación y labor pastoral, constructo de puentes entre comunidades y defensor de la fe cristiana.
- San Jorge Limniota: Venerado por su martirio, Jorge se considera un protector en tiempos de tribulación y es ampliamente respetado en varias liturgias orientales.
- Beato Andrés Fardeau: Beatificado por su vida de entrega al servicio de los demás y su contribución a la educación y la fe en su comunidad.
- Santa Juana Antida Thouret: Fundadora de la Congregación de las Hijas de la Presentación, su labor con los pobres y educadores ha sido un ejemplo notable de vida cristiana.
- Santa Emilia de Vialar: Otra fundadora, conocida por su dedicación a ayudar y educar a las mujeres jóvenes en su tiempo.
- Santa María Micaela del Santísimo Sacramento Desmaisières: Reconocida por su compromiso con las mujeres en situaciones difíciles y su labor social.
- Beata María de la Encarnación (María Vicenta) Rosal: Su vida de piedad y dedicación cristiana la ha llevado a ser parte del santoral, destacada en su labor religiosa.
- Beato Maximiano Binkiewicz: Conocido por su firme fe y su dedicación a la obra de Dios en su comunidad.
- Beatos Ceslao Józwiak, Eduardo Kazmierki, Francisco Kesy, Eduardo Klinik y Iarognievo Wojciechowslci: Un grupo de mártires que ofrecieron su vida por su fe, quedando como ejemplos inspiradores de la devoción cristiana.
¿Qué es el santoral?
El santoral católico es un calendario que reconoce y conmemora a los santos y beatos de la Iglesia en fechas específicas a lo largo del año. Este catálogo se basa en el Martirologio Romano, un documento que lista cada una de las figuras religiosas canonizadas y beatificadas, radicalizando el legado de aquellos que han vivido con un compromiso excepcional hacia su fe.
¿Por qué se celebra el día del santo?
La celebración del día de un santo busca recordar y honrar la vida de aquellos que han ejemplificado virtudes cristianas y han tenido un impacto significativo en la comunidad de creyentes. Es una oportunidad para que los fieles reflexionen sobre los valores y el comportamiento moral que estos santos han promovido, inspirando así la vida de los creyentes actuales y futuros.
¿Cómo se convierte alguien en santo?
El proceso de canonización en la Iglesia católica es un camino detallado que implica varias etapas. Comienza con la investigación de la vida y virtudes del candidato, seguido por la verificación de milagros atribuidos a su intercesión. Solo tras una cuidadosa evaluación y aprobación por parte del Papa, se otorga el título de santo o beato, reconociendo oficialmente al individuo por su dedicación y amor a Dios y a la humanidad.









