El Festival de Carcasona, al sur de Francia, volvió a demostrar por qué es una de las grandes citas culturales del verano europeo. Con el Théâtre Jean-Deschamps lleno hasta la bandera y una espectacular puesta de sol sobre las murallas medievales, el escenario ya ofrecía un espectáculo antes de que sonara la primera nota. En ese marco incomparable, Asaf Avidan presentó su nueva gira Unfurl, un proyecto que marca su regreso al formato de banda después de varios años actuando prácticamente en solitario.
El artista israelí apareció el pasado 29 de julio sobre el escenario con una imagen poco habitual: traje oscuro, corbata, tirantes y zapatos de vestir, con un aire que recordaba por momentos a los grandes crooners clásicos. Durante la primera canción no tocó ningún instrumento. Solo su voz, inconfundible y capaz de pasar de la fragilidad al desgarro en cuestión de segundos, bastó para captar la atención de un público que llenaba por completo el recinto.
Tras ese primer tema (The Call of the Flow) saludó brevemente en francés, un gesto que fue recibido con simpatía por los asistentes, aunque enseguida pasó al inglés para dirigirse al público durante el resto del concierto. Una elección lógica en una ciudad como Carcasona, donde cada verano conviven miles de visitantes internacionales con el público francés.
El regreso al sonido de grupo
Después de varios años recorriendo Europa con la gira Ichnology, concebida para un único intérprete sobre el escenario, Asaf Avidan vuelve a rodearse de músicos para presentar Unfurl, una nueva etapa en su carrera.
Nacido en Jerusalén en 1980 y criado durante parte de su infancia en Jamaica, donde sus padres trabajaban como diplomáticos, inició su trayectoria al frente de Asaf Avidan & The Mojos antes de comenzar su carrera en solitario en 2012. Tras residir durante años en Italia, actualmente vive en Francia, desde donde desarrolla buena parte de su actividad artística.
En Carcasona estuvo acompañado por Raz Stern al piano, Maayan Linik, que alternó los teclados con la guitarra en varios momentos del concierto, Julia Richard al bajo y Ofer Levy a la batería. Una formación sólida que aportó nuevas texturas a unas canciones que, en directo, adquieren una personalidad propia.
Un repertorio que combina clásicos y nuevas composiciones
La actuación estuvo claramente centrada en Unfurl, aunque sin olvidar algunos de los temas más reconocibles de su trayectoria.
El repertorio incluyó, por este orden, Call of the Flow, I Don’t Know When, Lost Horse, Rock of Lazarus, My Tunnels, Ode to My Thalamus, Different Pulses, A Part of This, The Jail, Bang Bang, The Great Abyss, Serenity, Reckoning Song, Love It, Unfurling Dream y Weaver. El espectáculo estuvo articulado además por dos breves interludios, Radio Intro y Radio Interlude I, que aportaron continuidad narrativa al concierto.
Uno de los momentos más curiosos llegó cuando el cantante tomó un pequeño tambor para recrear el ritmo de una conocida canción francesa de los años noventa. Con humor, comentó que le sorprendía que buena parte del público no identificara aquella referencia musical.
También hubo espacio para la narración. En una de las primeras intervenciones presentó un largo texto ambientado en el Nueva York de 1949, más cercano a un relato interpretado que a una canción convencional, demostrando una vez más que su propuesta artística trasciende el formato habitual del concierto.

La emoción de Reckoning Song
El gran momento de la noche llegó con Reckoning Song. Como ya es tradición en sus conciertos, comenzó interpretándola únicamente con la guitarra, muy despacio, dejando que fuera el propio público quien reconociera poco a poco la melodía. Cuando llegaron los primeros acordes más conocidos, el Théâtre Jean-Deschamps rompió en una larga ovación que convirtió la canción en uno de los momentos culminantes del concierto.
Más allá de la música, Avidan volvió a demostrar que entiende el escenario como un espacio teatral. Conforme avanzaba la actuación se quitó la chaqueta y comenzó a tocar la guitarra. En distintos momentos se golpeó el pecho, se arrodilló sobre la alfombra situada bajo el micrófono y, en uno de los pasajes más íntimos de la noche, terminó sentado al borde del escenario, con los pies prácticamente rozando a los espectadores de las primeras filas.
Un público entregado
El concierto oficial se prolongó durante aproximadamente una hora y veinticinco minutos, pero nadie parecía dispuesto a marcharse. Todo el Théâtre Jean-Deschamps se puso en pie reclamando un bis y la banda regresó para interpretar varias canciones más antes de despedirse definitivamente.
Entre los asistentes llamó la atención la presencia de una mujer con un extraordinario parecido físico con la cineasta Isabel Coixet, acompañada por quien también parecía ser su pareja. Era imposible confirmar que realmente fueran ellos, aunque el parecido resultaba realmente llamativo.
Carcasona, un escenario privilegiado
Más allá del concierto, el Festival de Carcasona volvió a poner de manifiesto el atractivo de una programación que cada verano reúne a grandes figuras internacionales de la música, el teatro, la danza y la ópera en uno de los escenarios patrimoniales más espectaculares de Europa. La combinación de un recinto histórico como el Théâtre Jean-Deschamps y una oferta artística de primer nivel convierte cada actuación en una experiencia difícil de igualar.
La gira Unfurl representa además un momento especialmente significativo en la carrera de Asaf Avidan. Después de más de setenta conciertos en más de una veintena de países con el formato íntimo de Ichnology, el músico recupera el sonido de banda sin renunciar a la intensidad emocional que caracteriza sus directos.
Lo demostrado en Carcasona fue precisamente eso: un artista que no necesita grandes artificios para mantener la atención de un teatro lleno. Basta su voz, una banda perfectamente ensamblada y una forma de interpretar cada canción como si fuera la última. En una noche en la que las murallas medievales parecían formar parte del decorado, Asaf Avidan confirmó que sigue siendo uno de esos músicos capaces de convertir un concierto en una experiencia profundamente emocional.












