El cortometraje Allá en el cielo (Nobody Knows the World), dirigido y escrito por el cineasta peruano Roddy Dextre, ha sido seleccionado para formar parte de Generation 14plus en la Berlinale 2026, uno de los festivales de cine más importantes y prestigiosos del mundo. La obra se suma así a la sólida presencia que el cine latinoamericano —y en particular el peruano— ha construido en Berlín a lo largo de los años.
La Berlinale, fundada en 1951, es reconocida no solo por su relevancia artística, sino también por su fuerte compromiso político y social. Dentro de su programación, la sección Generation ocupa un lugar especial: está dedicada a historias protagonizadas por niños y adolescentes, pero pensadas para dialogar con públicos de todas las edades. En Generation 14plus, en particular, se exhiben películas que exploran la adolescencia y la transición a la adultez desde miradas complejas, sensibles y sin concesiones.
En ese marco, Allá en el cielo destaca por su aproximación íntima y poética a una infancia atravesada por la precariedad, pero también por la imaginación y la libertad.
Una historia atravesada por la memoria
La película nace de una experiencia profundamente personal para su director. “El cortometraje tiene algo de mi experiencia de vida, definitivamente”, cuenta Dextre. Tras la muerte temprana de su abuelo, su infancia quedó marcada por visitas frecuentes al cementerio de Saraja, en Ica, donde observaba a niños trabajando entre tumbas y nichos. “Siempre encontré a los niños jugando y riendo”, recuerda, una imagen que hoy atraviesa el espíritu del film.
Esa memoria se enlaza con su propia experiencia creciendo en las calles de una ciudad pequeña y desértica al sur de Lima. “Desde los seis años de edad he parado en la calle… a pesar de todo, fuimos muy felices en las calles de Ica”, dice el director, subrayando una idea clave: incluso en contextos difíciles, la infancia encuentra formas de existir.

Infancias que no solemos mirar
Allá en el cielo observa a los niños desde un lugar poco habitual, lejos de la idealización o el miserabilismo. Para Dextre, el punto de partida es claro: “Los contextos son circunstanciales, al nacer no podemos elegir a qué lugar llegamos al mundo”. Muchos niños se ven obligados a crecer antes de tiempo, a tomar decisiones imposibles en medio de la pobreza y la violencia.
Sin embargo, la película pone el foco en otra cosa. “Lo que resaltamos en Allá en el cielo es que la infancia encuentra la manera de abrirse camino, por encima del contexto”, explica. Esa pulsión vital se materializa en el gesto del protagonista, Chito, quien libera aves como una forma mínima pero poderosa de imaginar un mundo distinto.
Un actor y un cuerpo que cuentan una historia
La construcción del personaje principal exigía una verdad difícil de fingir. “Hay cosas muy difíciles de interpretar, desde la mirada de alguien que a sus 10 años ha trajinado la vida”, afirma Dextre. Por eso, la búsqueda del actor fue tan importante como el guion.
El encuentro con Ranses, un niño skater de Villa El Salvador, fue decisivo. “Reunía todas las características y además tenía muchas ganas él y su madre de participar en el proyecto”, recuerda el director. La experiencia fue profundamente compartida: “Fue un encuentro para todos realmente enriquecedor”.
Espacios que hablan
Con pocos diálogos, Allá en el cielo confía en la potencia de sus escenarios: cementerios, barrios periféricos, canchas y calles que cargan una fuerte dimensión emocional. “Quería hacer una película con pocos diálogos… que los espacios puedan construir parte de la historia”, señala Dextre.
El trabajo conjunto con Luciana Masías (dirección de arte) y Julián Amaru (dirección de fotografía) dio como resultado una propuesta sensorial donde la imagen nace de la realidad misma. “Hicimos mucho trabajo de mesa para construir esta mirada de Lima en donde conviven los vivos y los muertos sin una línea de división clara”, explica.
Un cine hecho con y desde la comunidad
El rodaje no estuvo exento de dificultades. Acceder a los espacios y filmar en ellos implicó un trabajo de confianza con las comunidades. “Dejamos de ser foráneos que llegan a hacer una película”, cuenta Dextre. La participación de vecinos, estudiantes y extras de los propios barrios fue clave para sacar adelante las escenas más complejas.
“La película se hizo gracias a la ayuda de la gente de cada lugar”, afirma, destacando también el trabajo del equipo de producción que sostuvo el proyecto en condiciones exigentes.
Berlín como punto de encuentro
La selección en la Berlinale marca un momento fundamental para el equipo. “Me emociona que todo el trabajo que hemos hecho por dos años y medio finalmente tenga exposición en un festival tan prestigioso”, dice el director. Para él, lo más valioso es que públicos de distintas partes del mundo puedan asomarse a una realidad concreta de Lima y a la forma en que crecen muchos niños.
Dextre subraya además la relación sostenida entre el cine peruano y el festival: “Creo que el cine peruano tiene una grata relación con la Berlinale, y estamos felices de que este año esa relación se fortalezca a través de Allá en el cielo”.
Mirar hacia adelante
Actualmente, el director desarrolla su primer largometraje, El vuelo de las hojas, que volverá a explorar la infancia, esta vez en una pequeña provincia del Perú. Convencido del cine como un arte colectivo, Dextre observa con optimismo el camino de sus colegas. “Con mucha paciencia y dedicación sostenida a lo largo de los años, han abierto grandes puertas”, afirma.
Con Allá en el cielo, Roddy Dextre no solo presenta una película en Berlín: propone una mirada honesta y profundamente humana sobre la infancia, esa que —incluso en los márgenes— siempre encuentra la forma de seguir volando.













