Talento mexicano

Preciado Rodríguez, el único latinoamericano que deslumbra en el escenario de Aviñón

El mexicano Preciado Rodríguez es el Zorro y el único representante latinoamericano en el festival de teatro de Aviñón, el más importante del mundo.
David Sánchez
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El Zorro puede no ser el tema más original del mundo, pero cuando vemos a un mexicano interpretando un papel escrito por él mismo en el Festival de Teatro de Aviñón, considerado el más importante del mundo, con su compañía mexicana Los Ajolotes Parlantes, no podemos evitar sorprendernos.

De hecho, el propio actor comenta sobre su obra Z, el camino de la libertad a este periodista: “La obra de teatro está completamente en francés. Yo hablo francés desde los seis años. Hice estudios de actuación en Vancouver durante prácticamente toda mi carrera. Me di cuenta de que actuar en otro idioma no es lo mismo que hablarlo. Tenía mucha curiosidad por saber si podía actuar en francés, a pesar de no conocerlo bien. Durante unas vacaciones conseguí un par de audiciones para comerciales y cosas así, me dijeron que podía, aunque debía trabajar en el idioma, pero que sí podía”.

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Preciado Rodríguez es un prodigio, no solo porque puede hablar español y francés con fluidez, sino porque logra atrapar al público incluso antes de que se sienten en la butaca. El Zorro (o mejor dicho, el futuro Zorro) espera a los espectadores en un suelo de paja. Cuando la obra comienza, el espectador ya está inmerso en ella.

Es una obra donde vemos escasez de elementos escénicos, aparte de un mueble y unas cuerdas de las que cuelgan un sombrero, un pañuelo, etc. Pero no hace falta atrezzo cuando el actor llena el escenario.

Preciado y la directora, Stéphanie Dessine Hernandez (de origen mexicano), nos llevan a utilizar la imaginación para transportarnos a las cocinas donde se aprende a cocinar, a un barco que parte a España y vuelve (con un cambio radical en la madurez interpretativa de Preciado, como si dos actores se hubieran repartido el papel de joven ingenuo y maduro experimentado), o a un mercado andaluz donde ocurre un asesinato.

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El trabajo de preparación se puede apreciar en todos los momentos de la obra, con más de un año de entrenamiento en esgrima, una vez por semana. “(Ser el Zorro) es un sueño de niño y además tiene mucha elegancia, es genial ponerse el traje. Así que empecé a escribir. Me puse a entrenar esgrima al mismo tiempo que escribía, porque pensaba que seguramente el personaje estaba influenciado por su cuerpo y por la manera en que movía la espada y cosas así”, dice a EL PERFIL.

Es un verdadero placer para los sentidos, que nos muestra a un ícono mexicano como el Zorro con el verdadero espíritu y aroma mexicano.

Imágenes icónicas como la sombra del zorro bien podrían ser el logotipo de la obra debido a la falta de la imagen del zorro que conocemos, con antifaz, sombrero, capa y espada, que solo se muestra brevemente al final.

Para Preciado, el Zorro es ante todo “una historia de amor entre un hombre y la libertad”.

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Crítico de cine, especializado en cine latinoamericano. Es miembro de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) y de l'Académie des Lumières, de la prensa internacional en Francia.
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