Opinión

Comisión de Montoya fue un fraude

La Comisión de Jorge Montoya se formó para encontrar “el fraude” de las últimas elecciones presidenciales y no ha encontrado absolutamente nada.

¿Se imaginan cuántos desayunos, almuerzos o cenas escolares o familiares, de los hogares más pobres y zonas vulnerables de nuestro país, se hubiesen podido financiar con 200 mil soles? O ¿cuántas recetas médicas se hubiesen adquirido para los pacientes con cáncer, TBC, diabetes u otras enfermedades que afectan a los más pobres del territorio nacional?

Pues, eso es lo que ha gastado de manera alegre fácil la Comisión del Congreso de la República, presidida por el exoficial de la Marina, Jorge Montoya, para encontrar “el fraude” de las últimas elecciones presidenciales, y no ha encontrado absolutamente nada; al extremo que sus propios colegas del Pleno de ese poder del Estado han enviado archivo el informe final, por 42 votos a favor, 55 en contra y 15 abstenciones.

Y no han encontrado nada porque no hubo tal “fraude”, ya que como bien sabemos, la pulcritud y transparencia de las elecciones fueron respaldadas por los propios EEUU, la Unión Europea, Canadá Francia; así como la OEA y otros organismos internacionales. Por eso la Fiscalía que investigó tampoco encontró fraude alguno.

Pero el objetivo de la Comisión Montoya era usar el informe final como brulote para incendiar la estabilidad del sistema democrático y justificar la vacancia presidencial desde el primer día, a la vez que emprender venganza contra los altos funcionarios del Jurado Nacional de Elecciones y la ONPE, por no haber favorecido la candidatura de Keiko Fujimori, amparando los miles de absurdos pedidos de nulidad con que entramparon el resultado final. 

Por eso es por lo que en una de sus conclusiones solo ha podido referir forzadamente que existe diversas “irregularidades”, por las cuales serían responsables penal y administrativamente los miembros del JNE y la ONPE. Con lo cual han pretendido justificar la campaña de agresión y terror que en su momento hicieron las huestes fujimoristas de “La Resistencia” y otros en el domicilio de dichos funcionarios. No olvidemos que muchos de los agresores se identificaban con Renovación Popular, la agrupación de Rafael López Aliaga, a la cual pertenece Montoya.

Tampoco olvidemos la vocación incendiaria y violentista con que López Aliaga movilizaba a sus partidarios durante la segunda vuelta electoral, en apoyo a Keiko Fujimori, instigando públicamente al magnicidio para dar “muerte a Castillo”. Pues es, en ese espíritu de demolición del sistema democrático es que se conformó la comisión presida por Jorge Montoya; pero que pasados nueves meses de investigación y “esforzado trabajo” por determinar la “utilización de personas fallecidas para alterar la votación”, con lo cual pretendían incitar los ánimos del sector que los apoya, se han visto obligados a concluir en que: “De la muestra verificada de más de trescientos diez registros, de las zonas con mayor diferencia en los resultados de la votación, como Cajamarca, Puno, Junín, Huancavelica, Cusco , Amazonas, no se ha encontrado que se haya registrado votación de electores fallecidos”.

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Jorge Montoya (Malereo/EL PERFIL)

Lo cual debe haberle sabido a chicharrón de sebo al fujimorismo, la derecha en pleno, y aquellos que hasta ahora andan hablando que aquí se hizo votar a 44 mil muertos, como lo hizo antipatrióticamente Gonzalo Ortiz de Zeballos, el primo del excongresista Pedro Olaechea (que en el 2019 fue propuesto por Víctor Andrés García Belaúnde en el Congreso disuelto para ser miembro del Tribunal Constitucional), ante una emisora de España.

Sobre la supuesta falsificación de firmas en las actas, en ningún momento la comisión llamó a comparecer a los cientos de ciudadanos que han declarado a los medios de comunicación que sus firmas son auténticas y que jamás fueron suplantados por nadie; y no lo hicieron porque sabían de que iban a ratificar sus firmas en su presencia y ante el mundo entero formalmente, con lo cual los congresistas de la comisión iban a quedar en el más absoluto ridículo.

Cuánta razón podremos decir entonces que hay en las palabras de la congresista Susel Paredes que ha calificado a la comisión como un verdadero “fraude”. Pues, de ese “fraude” tendrán que responder también ante el país entero los congresistas que en su oportunidad votaron a favor de conformar esa comisión. El dinero de los peruanos cuesta hambre, sudor y lágrimas para desperdiciarlo de manera tan impune, y con el nefasto propósito de desestabilizar al sistema democrático, pretendiendo sumirlo en la violencia y el caos.

Con el archivamiento del informe de la comisión Montoya por parte del Pleno del Congreso, se ha cerrado cualquier maliciosa referencia o cuestionamiento a la pulcritud de las elecciones presidenciales pasadas, pero nos permite ver, una vez más, lo descabellado, alucinante y pobre nivel intelectual de la derecha peruana que, a lo Donald Trump, solo busca patear el tablero y conspirar a la bajeza del golpe cuando es derrotada en las urnas por la población sana y auténticamente democrática del país.

Esta es una columna. El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL.

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