Este artículo es de hace 5 años

La investigación y sus fines geopolíticos

La marina norteamericana realiza estudios biológicos en la Amazonía que los peruanos desconocemos.
Ricardo Soberón

Vivimos un impredecible escenario global en regiones como Irán, Corea o Helsinski, en donde lo comercial interfiere en la alta política mundial entre Washington, Beijing y Bruselas. Trump mantiene una tradicional política de sanciones hacia otros países, así como una falta de compromiso con el derecho internacional y el resurgimiento de una guerra fría, ahora con nuevos actores.

Son circunstancias en las que una impredecible administración Trump pretende dedicar esfuerzos en América Latina para lidiar con sus propios problemas internos, como las infidencias de ex funcionarios como Cohen y Manafort. Eso pasa por bloquear y sancionar a los gobiernos de Venezuela, Nicaragua, Bolivia. Antes fueron acompañados del favorecimiento de golpes blandos y fuertes campañas de desestabilización con el concurso de organismos como NED y AID. En suma, ellos ayudaron al inexorable descalabro del bloque progresista de Lula/PT, Kirchner/Fernández, Chávez/Maduro, Correa/Moreno y con ellos, la disolución de la arquitectura del ALBA iniciada en 1998.

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Este impulso inercial de Trump, se da en su intento en detener la presencia comercial China y atacar a las elites del sistema financiero, y recuperar hegemonía y el control de los recursos naturales. Solo así se entiende la amenaza siempre presente de intervenir militarmente en Venezuela. Así como su política de “tolerancia cero” y el refuerzo de su frontera con México para cerrar la inmigración y promover la deportación. Esto fue seguido de la incorporación de Colombia a la OTAN como aliado estratégico, pese a los problemas que esta alianza enfrenta con Trump. Más recientemente, la instalación de una base militar en Misiones, así como La Quiaca, frontera de Bolivia con Argentina, el aumento de operaciones de interdicción en el Putumayo so pretexto de la lucha contra el narcotráfico; a ello se debe agregar el desarrollo de acciones humanitarias a venezolanos migrantes.

No obstante el evidente fracaso de la guerra antidroga y el fin formal del conflicto armado en Colombia, se convirtieron en un obstáculo para la recomposición político militar de EE.UU, al sur del Río Grande, en seguimiento de su estrategia global de “USA first”, el combate al multilateralismo y la búsqueda de la unipolaridad.

Programa NAMRU

La existencia de Programa NAMRU-6 en el marco del U.S. Naval Medical Research Unite del Comando Sur, data de un Acuerdo entre Direcciones de Salud de ambas Armadas, del 21 de octubre de 1983. Tiene contrapartes similares en Honduras, Colombia, El Salvador. Desde 1983 al 2010, tuvo once capitanes a cargo. Se trata del único centro del comando militar norteamericano en América del Sur. Tiene instalaciones en Lima, en Iquitos y en Puerto Maldonado, donde están instalados diversos laboratorios con el objetivo de realizar estudios de enfermedades infecciosas de “interés mutuo”.

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En 1987, se inauguró la oficina de investigación animal, siendo el primer local en trabajar con agentes de nivel de bioseguridad 3 en Lima. También realiza estudios sobre zika, análisis de patógenos bacteriales transportados por insectos ectoparásitos, parásitos productores de malaria, etc.

Bioseguridad

Hay que determinar el porqué de la necesidad de tener estándares de bioseguridad, sobre todo cuando se conoce que existe manejo de muestras bacteriológicas. Cuenta con personal de 40 personas, entre personal peruano y norteamericano. El personal norteamericano está integrado a las revisiones e inspecciones que realiza la Marina peruana, pero la Comandancia y Dirección Ejecutiva están a cargo de oficiales norteamericanos. Desde noviembre del 2010, el Centro de Investigación Médica Naval cambió su estatus de comando con un oficial al mando. ¿Cuáles son las relaciones institucionales ante la existencia de un Oficial de Enlace entre la Oficina de Salud de la Marina con el NAMRU6?

Es en este contexto que surgen varias dudas que no han sido debidamente respondidas. Pareciera más bien que ofrecemos los escenarios y las facilidades para fines mucho más complejos y sensibles. ¿Somos conscientes del rol que juega en el desarrollo de métodos biológicos para hacer la guerra? ¿Cuál es el rol que juega la Marina peruana en este proceso? ¿Se cumplen las disposiciones del Protocolo de Cartagena en materia de Bioseguridad (2004) y de la Ley 27104 de Prevención de Riesgos derivados del Uso de Biotecnología?

Esta es una columna
El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL
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