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Un distrito con señorío

La Victoria cumple 103 años de fundación

El 2 de febrero de 1920 nace como distrito. El presidente de la república de aquel entonces, Augusto B. Leguía, impulsor de la “Patria Nueva” firmó el decreto supremo mediante el cual creaba el distrito de La Victoria.

Juan Buisa Cárdenas
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Señorío significa estatus, abolengo y linaje. Y al distrito de La Victoria le sobran. Históricamente, perteneció al señorío de Ichma, una antigua e importante cultura prehispánica cuyo vestigio más visible es la “Huaca Santa Catalina” reconocida el año 2002 como Patrimonio Cultural de la Nación.

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Siglos después, en los albores de la conquista española, es cedido como propiedad a Juan Cabezas, militar asturiano de las huestes de Vasco Nuñez de Balboa que participó en la fundación de Lima, según el libro “Vidas de españoles célebres”. Entrada la era republicana, pasó a manos, tras sucesivas ventas, del Dr. Pascual Antonio Gárate Milicua, alcalde de Lima (1826-1828) y Rector de la Universidad de San Marcos (1835), la más antigua de América.

Fundo Victoria

Su abolengo lejos de amenguarse, creció. En 1846 es vendida a José Rufino Echenique (ex presidente del Perú) con el dinero de la dote de su esposa, Victoria Tristán y Flores, hija de don Pío Tristán y Moscoso, último Virrey interino del Perú. Ahí, años después –como muestra de su imperecedera altivez– se realizó una de las veladas más fastuosas de la historia republicana: “El Baile de La Victoria”, según narra con detalles nuestro notable tradicionista: Ricardo Palma : “…a la fiesta asistieron ministros de Estado, miembros del cuerpo diplomático, autoridades diversas y la mayoría del estamento alto de la sociedad limeña hasta un número de mil caballeros y 300 damas”.

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Esta privilegiada zona denominada Fundo Victoria tras el derrumbe ordenada por el gobierno de Balta de las murallas construidas alrededor de Lima en 1868 para proteger a la ciudad de los piratas y corsarios comienza a perfilarse como una natural prolongación de una Lima que comenzó gradualmente a dejar de ser cercada, autista y parroquial para convertirse en una metrópolis en expansión. El ingeniero italiano Luis Sada comienza a pergeñar los primeros planos de urbanización urbana de los que sería después La Victoria y otros distritos aledaños.

Fundación

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Es recién, el 2 de febrero de 1920, que nace como distrito. El presidente de la república de aquel entonces, Augusto B. Leguía, impulsor de la “Patria Nueva” firmó el decreto supremo mediante el cual creaba el distrito de La Victoria, sin saber acaso, que esos aproximadamente nueve kilómetros cuadrados de área geográfica se convertirían, en concordancia con su pasado ilustre, en cuna de poetas, cantantes, empresarios exitosos, luchadores sociales, deportistas y genios.

Cerro San Cosme
1957. Se aprecia el cerrro San Cosme, el Mercado Mayorista de Tubérculos y al fondo, el colegio Pedro. A. Labarthe y el cerro El Pino

Personajes

Víctor Humareda, líder indiscutible del expresionismo peruano cuya fama alcanza los cinco continentes vivió cerca de cuarenta años, en la habitación 283 del histórico Hotel Lima, ubicado en el corazón de La Parada donde pergeñó sus mejores cuadros. “Los Cóndores”, “Viejos zapatos” y “El Burdel” dan fe de sus magistrales e impactantes trazos.

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La Rica Vicky albergó también al gran decimista Nicomedes Santa Cruz. En las quintas de la vieja Victoria sus versos satíricos, melancólicos, rebeldes y chispeantes se escuchaban con reverencia. “A cocachos aprendí ” era el más festejado:

¡Campeón en lingo y bolero!/
¡Rey del trompo con huaraca!/
¡Mago haciéndome “la vaca”/
y en bolitas, el primero…!/
En Aritmética, cero./
En Geografía, igual./
Doce en examen oral,/
trece en examen escrito./
Si no me “soplan” repito/(…..)
Y hoy, parado en una esquina lloro el tiempo que perdí.

Papá Chacalón, nacido en el Cerro San Cosme, fue otro de los personajes que marcaron con fuego a los altoandinos y emergentes de los setenta. Con su grupo La Nueva Crema desbarató los rígidos cánones musicales de aquel entonces. “Este amargo amor”, “A los bosques me interno yo” y “Como un ave” fueron canciones que causaron furor en cerros y callejones.

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Si Nicomedes Santa Cruz representaba a los afrodescendientes y Chacalón a los mestizos; Amanda Portales Sotelo, “La Novia del Perú”, nacida en el Cerro El Pino, era la conmovedora intérprete del alma andina. Sus sentidos huaynos: “Dile” y “Vaso de Cristal” eran cantadas hasta altas horas de la madrugada.

Similar acogida tuvieron los boleros. “Donde estás Yolanda”, “Resignación” y “Cabellos Blancos” batieron todos los record de sintonía. Ramón Avilés, el artista victoriano a quien llaman, por su prodigioso timbre de voz, “El Bolerista de América” deslumbró con su arte a los melómanos más exigentes del mundo.

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La salsa adquirió su mayoría de edad con la orquesta cien por ciento victoriana “Camaguey”. Fue su buque insignia y Daniela Dancourt, nacida en El Porvenir, su más alta exponente. Sus irreverentes temas: “Ese estúpido”, “Me cansé de ser la otra” y “Dicen que soy yo” le granjearon definitivamente la fama.

Antes de ellos, el gran Felipe Pingli Alva, forjador indiscutible de la música criolla trazó sus mejores canciones en la calle Luna Pizarro a una cuadra donde vivía otro personaje mítico de este género: Valentina Barrionuevo, creadora de la “Valentina de Oro”, concurso dónde se galardonada a los mejores cultores de la música criolla y afroperuana

Fútbol macho

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Pero, La Victoria no solo parió intelectuales y estrellas del canto; sino también celebridades del deporte. Alejandro “Manguera” Villanueva la leyenda del fútbol peruano movió la redonda en estos lares. Asimismo, el Cholo Sotil y el Príncipe La Fuente, notables futbolistas de la década del 70 hacían malabares en la canchita del Parque Andalucía. En sus pies quedaba, para sus rivales, el infierno. Y la gloria quedaba en las manos de la ágil mundialista Sara Joya. Con sus impresionantes mates nos robaba, a cada rato, el aliento.

Emprendedores

En esta Victoria de las agencias de transporte, de los mercados de papas y de frutas, de las humitas, los tamales, el pan con chicharrón, la mazamorra morada y el arroz con leche, los picarones y el choclo con huevo no podían faltar los emprendedores. Nemesio Guizado, dueño del imperio Guizado, fue uno de los forjadores de Gamarra. Algunos le llaman “El Midas victoriano”, todo lo que toca se convierte en oro. Que decir de la poderosa colonia puneña de Ollaraya y Unicachi manejando el treinta por ciento del negocio de este gigantesco emporio comercial

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Este distrito multirracial y plurilingüe se debe a los peruanos oriundos y milenarios, a los españoles, chinos y japoneses que dejaron de serlo para bailar huaynos, mulizas y caporales y a los italianos como Juan Carbone, el primer alcalde del distrito de La Victoria o Pedro Donofrio que fundó en la avenida Grau, la primera fábrica de helado del país.

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Juan Carcone, primer alcalde italiano de La Victoria (1852 – 1931)

La Victoria es todo

La Victoria es Gamarra, el Complejo Industrial y Comercial más grande de Latinoamérica, cuyas prendas con diseño exclusivo se venden a precios de ganga; es La Parada donde confluyen todas las sangres y se pasa cuye para la suerte, se vende sopa de rana para el cansancio y grasa de culebra para combatir todo tipo de dolores ; es la “Cachina” (antes Tacora Motors) donde encuentras desde un alfiler hasta un avión; es el jirón Huamanga conocido como “La Calle de Las Tortas” donde sus manjares alcanzan un nivel de exportación y el Mercado de Frutas donde la mano de plátano cuesta un sol.

Gamarra 2
Gamarra
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Es también, “Mi Barrunto”, donde la Leche de Tigre es un afrodisiaco más bravo que la pusanga loretana; es “Puro Tumbes” con su incomparable “Nando”, cebiche de mil pescados para chuparse los dedos; “La Gran Concha”, la meca del sabor marino donde asiste lo más graneado de la farándula limeña y “El Gato” donde se vende la parihuela más barata del planeta. Es, en fin, Jorge Wong, catalogado por la prensa especializada como el “Mejor Cevichero del Mundo”.

Huaca Santa Catalina
Huaca Santa Catalina, en el corazón de La Victoria

Es el Politécnico José Pardo de la avenida Grau, conocida desde sus albores en 1868 como la Primera Escuela de Artes y Oficios del Perú; es la Ciudad de la Metal Mecánica de La Floral donde fabrican en un abrir y cerrar de ojos, salchipaperos y cajas chinas; es la Huaca Santa Catalina con su estilo escalonado y su museo de sitio, es la iglesia “Nuestra Señora de La Victoria” templo de estilo neocolonial construido en 1908 antes que se fundara el distrito; es la Casona Calvetti (esquina de Iquitos con Canta) que ostenta el Balcón Republicano más largo del Perú y de Latinoamérica y el tren eléctrico que nos ha permitido ver al barrio blanquiazul desde las alturas.

Balcon mas grande de Latinoamerica
El balcón más grande de Latinoamérica

Tradición y modernidad

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De igual modo, es la Plaza Manco Cápac y su inca que nos señala con su dedo el derrotero del triunfo, son aquellos proyectos habitacionales construidos para los docentes y operarios llamados Barrio Magisterial y Barrio Obreros. Son los edificios multifamiliares El Porvenir y Matute, Asimismo, los cerros San Cosme, la primera invasión del Perú y El Pino donde se creó el certamen de belleza e inteligencia “Miss Cerro El Pino”. Son, el legendario Club de Alianza Lima y su estadio monumental de Matute donde se forjaron cientos de estrellas del balompié nacional y es el “Mundialito del Porvenir” cuna del futbol macho.

De igual forma, es el Club Social Casino La Victoria donde jugo billar el legendario Martin Luther King; el Instituto de Artes Gráficas y el Instituto de Energía Nuclear donde la ignorancia agacha la cabeza y el hospital “Obrero” –hoy llamado Guillermo Almenara—que abrió sus puertas en 1941. Asimismo, es Santa Catalina, próspera y aburguesada donde se yergue uno de los más modernos complejos financieros que desafían a la imaginación por su audacia arquitectónica como el edificio Interbank.

Imponente edificio Interbank
Imponente edificio de Interbank
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Son, los colegios emblemáticos -entre otras importantes instituciones educativas–Pedro A. Labarthe, Isabel La Católica, César Vallejo, Dámaso Lebergere, La Sagrada Familia, Víctor Andrés Belaúnde, Dominga Pérez Liendo, San Norberto, San Ricardo, Reina de Las Américas, Nuestra Señora del Buen Consejo, Nuestra Señora del Pilar y República de Panamá. A pesar de la recesión sus maestros aplican los mejores estándares en materia educativa.

Avenida Grau
Av. Grau, en la década del 40

El niño héroe

Y son también nuestros héroes. Alejandro Sánchez Arteaga de apenas 14 años ofrendó su vida el 10 de marzo de 1951 por salvar a dos niños de un incendio ocurrido en un viejo corralón victoriano. El Niño Héroe”, que vivió su infancia en El Porvenir, es homenajeado el 17 de julio de todos los años por la alta dirección de la Policía Nacional del Perú en el frontis del emblemático colegio victoriano “Pedro A. Labarthe”.

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Y los otros héroes: los dirigentes sociales. Sin recursos bregan duro por respeto a su historia. Los del Pino y San Cosme por seguridad, muros de contención, abastecimiento adecuado y continuó de agua, titulación, escaleras y ayuda a sus comedores. Y los de las 43 zonas, por orden, limpieza, mantenimiento de los parques y ejecución de obras de impacto social con respaldo del municipio local, metropolitano y del gobierno central.

La Victoria en la literatura

Pero este recorrido sucinto por el camino de la memoria y del orgullo sería incompleto si no mencionamos al autor de “La Palabra del Mudo”, Julio Ramón Ribeyro. Sin este extraordinario escritor La Victoria sería solo una pincelada descolorida. Para entender a Francia, México y Rusia es necesario leer a Balzac, Juan Rulfo y Máximo Gorki, respectivamente y para entender a Lima en general y La Victoria, en particular, hay que leer a Ribeyro el fundador de la corriente cosmopolita y urbanista. Con el personaje “Ludo”, recorremos La Victoria sórdida y llena de bares.

Sensibilidad social

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Y llena de historia y también de país. Los victorianos, siguiendo al gran maestro Jorge Basadre, no son indiferentes frente a los podridos, los congelados y los incendiados. Es decir, frente a los corruptos. No podría serlo. En muchos colegios de la jurisdicción repiten como un himno el hermoso verso de Manuel Scorza:

“….Mientras alguien padezca/
la rosa no podrá ser bella;
mientras alguien mire al pan con envidia/
el trigo no podrá dormir;
mientras llueva sobre el pecho de los mendigo/
mi corazón no sonreirá”

Por ello será que hace dos días un contingente de victorianos recorrieron por la avenida México con banderola en mano protestando frente a las decenas de muertos que viene enlutando nuestro país: “Dina renuncia, el pueblo te repudia”. Su señorío los hace ver más allá de sus narices. Abolengo y linaje desde la cuna hasta la tumba.

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¡Feliz 103 aniversario de fundación!

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Juan Buisa Cárdenas Colaborador de EL PERFIL
Periodista egresado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es director de la revista de análisis y denuncias Epicentro. Trabajó...
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